lunes, 17 de enero de 2011

Reseña: Dos Coronas

Dos coronas.

Susana Eevee.

Reseña de: Santiago Gª Soláns.

Grupo Ajec. Col. Excálibur. Granada, 2010. 404 páginas.

Una península dividida, más bien fragmentada, en dos reinos enfrentados irreconciliablemente: Dos Coronas, la blanca de Aldaria y la negra de Erigia. Dos naciones enfrentadas desde tiempos inmemoriales por causas ya olvidadas: el rico y campesino Sur y el brutal y minero Norte, aparentemente, refinamiento contra vulgaridad, ¿o tal vez no? Una cordillera que marca la frontera y un anciano matrimonio aldario que vive en sus laderas, Max Fiendeus y Magda, que recuperan a su nieto en la figura de un amnésico —respecto a su infancia— incursor norteño con un ojo de cada color: Soota/Doogan; pero tan solo para verlo volver con sus gentes adoptivas en pos de ciertas obligaciones imperativas. Y a partir de ese encuentro luchas, magia, batallas, muertes sangrientas, amor y violencia, y el destino de las dos Coronas en manos de un príncipe que busca su identidad en circunstancias adversas.

A pesar de que el leiv motiv de la novela sea evidentemente la inminente guerra entre las dos naciones, el tema principal es la historia de la búsqueda de identidad de Soota/Doogan, rota en una dualidad de lealtades enfrentadas. Y es que si algo llama la atención de la novela es, sin duda, el protagonista. Un hombre que descubre que ha estado viviendo una mentira y que va a intentar encontrar la verdad que se encuentra bajo su explosiva personalidad. Criado en la dureza del Norte, acostumbrado a su papel de ejecutor y asesino a las órdenes de su rey, desea hacer aflorar la bondad y la grandeza que se le suponen, pero junto a actos de indudable heroísmo va a cometer otros tan atroces que inevitablemente van a ganarse la reprobación de los lectores. Soota/Doogan es un personaje gris, muy gris. Educado para un papel sanguinario dentro de la nobleza erigia, se siente en cierta forma perdido cuando tiene que enfrentar su auténtica herencia. No puede evitar seguir sus instintos y estos son francamente oscuros; no puede librarse así como así de todo lo que ha vivido y aprendido en Erigia para convertirse de repente en aldario, con lo que en muchas ocasiones tendrá que refrenar su naturaleza violenta y reprimir sus deseos, sin conseguirlo siempre. Soota es, irónicamente, un hombre de Honor, pero la retorcida ética erigia le hace poner la violencia por encima de todo lo demás; cuando trate de dar un giro hacia un Honor más caballeroso se encontrará en la tesitura de fragmentar aún más su frágil personalidad en vez de restaurarla. La necesidad de llevar a cabo una traición hacia los que hasta ese momento ha considerado sus compatriotas choca con los ideales marciales y de la camaradería compartida del ambiente soldadesco. Acostumbrado a vivir sin remordimientos, sin conciencia moral de sus crímenes y desmanes ya que para él no eran tales, conforme recupere vislumbres de sus recuerdos infantiles la armadura interior que se ha creado irá resquebrajándose, permitiendo entrar un dolor insospechado que le hace más irascible si cabe. Es muy difícil para él reconciliar lo que ha sido durante los últimos años con lo que él entiende que se espera de su parte de ahora en adelante. Así el conflicto bélico en que se ven envueltas los dos reinos tiene un irónico reflejo en el conflicto interior del protagonista. ¿Pueden ser reconciliables ambas posturas?

La autora plantea la historia, a pesar de la aparición de Tasurgo, un hechicero de inmensos poderes mágicos al servicio del rey erigio, aunque con «agenda propia», de una forma enormemente realista, plasmando la guerra con toda su crudeza y a los protagonistas con todos sus defectos. No ahorra la autora ni ningún detalle escabroso, ni muertes, ni traiciones, ni violaciones, ni felonías varias. No imbuye ningún tipo de romanticismo en las batallas y enfrentamientos, solo ambición, dolor, vísceras y el alivio posterior al sobrevivir al combate. Una guerra que refleja a la perfección el combate interior del protagonista y que de alguna manera personifican a la perfección los portadores de ambas coronas, blanca y negra, dando un nuevo sentido a la frase de que las apariencias engañan. No existe en ellos, ni en la narración, un esperable maniqueísmo, no hay uno totalmente bueno y otro totalmente malo, sino que ambos —uno más que el otro, hay que reconocer— son capaces de lo mejor y lo peor. Es una pena no obstante que los dos únicos personajes femeninos de cierto peso en la novela, Emet y Río, se antojen tan desaprovechados, necesarios para la tensión dramática, sí, pero faltos de un auténtico protagonismo.

Como primera novela de la autora, se advierten sin embargo algunos defectos en su prosa y en la trama fácilmente perdonables, pero que podrían haber sido subsanados con alguna pequeña corrección. Sobre todo al principio de la novela, la misma se nota algo titubeante, inmadura. Junto a párrafos de gran belleza descriptiva se encuentran otros de cierta aridez, fallando en el engarce de las escenas o en el fluir de la acción, cambiando además en alguna ocasión del sujeto foco de la narración en un mismo párrafo fomentando cierta confusión. A lo largo de la novela, hay reacciones de ciertos personajes difícilmente verosímiles, y algunas situaciones y acciones resultan excesivamente forzadas o tiernamente ingenuas —como la política de ascensos del ejército erigio, sobre todo viniendo de mano del propio rey, o el hecho de dejar abandonado un cadáver cubierto de ramas en un bosque e ir a buscarlo días después sin que haya sido devorado por los animales...—, tensando en demasía la incredulidad del lector, aunque siempre se puedan achacar al carácter fantástico del mundo creado: otro mundo, otras reglas. El ritmo se demora en ocasiones, la autora se gusta de dar vueltas sobre ciertos temas y lugares, incidiendo sobre ciertos detalles que adornan pero también alargan la narración. Conforme avanza la trama y se acerca la inevitable guerra que busca unificar las dos coronas, Eevee se va haciendo con las riendas del relato con una prosa mucho más firme al tiempo que agradable, y el relato fluye con mayor decisión.

A partir de ahí, la escritura concisa y directa se hace prominente en la narración, con escenas no demasiado largas —más bien al contrario— y diálogos bien enlazados; dejando, eso sí, poco espacio para las descripciones, sobre todo de los combates y batallas, aunque destacando en las de los diferentes tiempos atmosféricos que sufren los protagonistas y de los paisajes por los que pululan. El recurso de utilizar «saltos temporales» que adelantan escenas sobre el hilo general, producen sorpresa en un principio, desconcertando al lector y dejándole preguntándose, de entrada, cómo puede estar un personaje en un sitio cuando acaba de dejarlo en otro. Sinceramente, es un recurso rompedor, pero que no termina de cuajar. Unido a un irregular uso de los tiempos transcurridos o invertidos en realizar los diferentes viajes, que tan pronto se alargan como se acortan, y que hace que las distancias no estén nunca demasiado claras —a pesar del mapa que abre el volumen—, se podría decir que se trata del principal defecto de la novela; falla el uso de la elipsis como medio de hacer más ágil la narración, pues siembra confusión.

Salvado sin embargo el escollo, con mano y escritura mucho más firmes, es al final, cuando todo parece predestinado, cuando la tragedia golpea de verdad y Eevee demuestra que es muy capaz de sorprender con una conclusión que, aún dejando el futuro en el aire, cierra de forma inesperada la aventura con una coherencia terrible —y que sin embargo era de esperar— para resolver la dicotomía Soota/Doogan - Aldaria/Erigia de una forma que a posteriori se antoja inevitable. El paralelismo entre conflicto exterior e interior adquiere un nuevo significado y permite cerrar el libro con la satisfacción de no haber leído “lo de siempre”. Dos coronas es un buen debut novelístico para la autora que esperemos se afiance y confirme en futuras obras.


5 comentarios:

Susana Eevee dijo...

¡Gracias, Santiago! Tomo buena nota de los aciertos y defectos que señalas.

Un saludo.

Yago dijo...

Hola, Susana, un placer tenerte por aquí.

Lo importante es seguir trabajando y depurando la escritura, sin estancarse ni pensarse que ya está todo hecho por haber publicado ;-)
Aunque pienso que la novela tiene más aciertos que defectos.

Estoy deseando leer próximos libros tuyos, para lo que te deseo buena suerte editorial, aunque no sé si el panorama es precisamente alagüeño.

Saludos

Melannie dijo...

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Melannie.

Elwen dijo...

Pues a pesar de los fallos, que son de esperar en una pluma joven, me sigue llamando la atención. A ver si en algún momento puedo darle tiento

Yago dijo...

Sí, y es que de alguna manera tienen que foguearse los autores nóveles de este país.

Espero que lo disfrutes si encuentras el momento ;-)

Saludos