domingo, 5 de febrero de 2012

Reseña: Hija de humo y hueso

Hija de humo y hueso.

Laini Taylor.

Reseña de: Jamie M.

Alfaguara. Madrid, 2012. Título original: Daughter of Smoke and Bone. Traducción: Montserrat Nieto. 458 páginas.

Con esta novela la autora inicia una nueva serie fantástico-romántica sobrenatural cuya acción tiene lugar en nuestro presente y que busca un nuevo giro de tuerca en la eterna lucha entre el Bien y el Mal, retorciendo el concepto hasta que no haya ni buenos ni malos, solo víctimas y verdugos por ambos bandos. El enfrentamiento entre ángeles y demonios tamizado por una nueva visión que rechaza las interpretaciones comúnmente aceptadas hasta el momento y plantea la existencia de un plano o reino paralelo donde la guerra es la constante y la Humanidad es una ignorante víctima colateral de sus “coletazos” a través de los reducidos contactos que se han producido a lo largo de la Historia. Taylor busca romper los esquemas y los clichés, alejándose del canon angélico y demoniaco bíblico o religioso, creando unos personajes extraños y humanos a un tiempo, producto de siglos de guerra y muertes, incapaces de ofrecer o recibir perdón, pero desesperadamente necesitados de amor y apoyo. Y en medio de todo ello surge la figura de una joven de diecisiete años que, ignorante de su origen, de sus raices, del conflicto que bulle cercano y del destino que parece aguardarle, vive entre ambos mundos, colaborando con uno de los bandos, sin ser partícipe ni conocedora de lo que sucede en el “otro lugar”.

La protagonista, Karou, es una estudiante de arte en Praga. Enormemente dotada para el dibujo, sus cuadernos repletos de ilustraciones de seres fantásticos a los que ella llama “quimeras” (con cuerpos parte humanos y parte animales) tienen alucinados a sus compañeros, pero lo que ellos no saben es que los dibujos no surgen de la imaginación de la joven, sino de sus vivencias mientras crecía en una extraña tienda-taller situada aparentemente en otra dimensión, con un mentor realmente especial, llamado Brimstone, el Traficante de Deseos, que la envía a través de portales a cualquier rincón del mundo a recoger dientes de toda especie para ignotos propósitos mágicos. En una vida en que, por muy extraordinaria que puedan resultar sus “salidas” y los personajes con los que tiene que tratar, su máxima preocupación es evitar los indeseados acercamientos de un insistente ex-novio, pronto todo va a dar un vuelco cuando sobre las puertas dimensionales empiecen a aparecer misteriosas marcas de manos impresas a fuego sobre su superficie y en un mercado de Marrakech su camino se cruce con el de Akiva, un supuesto “ángel” que intenta impedir el comercio de dientes y parece quedarse prendado de ella.

Taylor fusiona con suavidad ambos mundos, mágico y terrenal, a través de las experiencias de la joven, que tan pronto pasa de estar tomando algo con su mejor amiga y hablando de cotilleos a viajar a la otra punta del globo en una arriesgada misión para su padre adoptivo. Y todo sin comprender realmente para qué sirve lo que está haciendo o cómo se ha visto envuelta ella en todo el asunto desde su más tierna infancia. Y con ese desconocimiento se va a ver convertida en actriz principal de un nuevo acto en la larga guerra entre serafines y quimeras.


Mientras el lector va conociendo parte del conflicto, a través de las vivencias de Karou y de un largo flash back con la historia de Madrigal que a la postre es de una de las partes más apasionantes de la novela, la autora muestra las motivaciones de ambos bandos para mantener el conflicto, ambas incompletas y sesgadas, ambas defendibles y repudiables, aunque de cierta forma decante la simpatía del lector hacia las “oprimidas” quimeras frente a los arrogantes ángeles. Casi olvidado el origen del conflicto en medio de una nube de contradictorias explicaciones, todos creen estar luchando por el bien común, por obtener la paz que consideran solo se alcanzará con la erradicación de los contrarios.

Inmersa casi de golpe en este torbellino, es Karou una “heroina” que nada contracorriente, sin entender realmente lo que está sucediendo, pero dispuesta a no dejarse vencer por las circunstancias. Con una personalidad “diseñada”, sin duda, para captar la empatía y atención de los lectores más jóvenes: con un punto de rebeldía, que le ha llevado a tener el pelo azul y algún que otro tatuaje, liberal, liberada e independiente, con fuertes convicciones propias, irónica y dura cuando la ocasión lo requiere, capaz de defenderse a sí misma a pesar de ciertas inseguridades puntuales, muy amiga de sus amigos, leal a los suyos... Sin embargo, la aparición, sobre todo de inicio, de abundantes referencias sexuales para una simple novela juvenil hacen subir la edad promedio del público al que la novela pudiera estar dirigida, haciéndola más adecuada para ese indefinible cajón de sastre que se ha dado en llamar “young-adults” (adultos jóvenes).

Enclavada de forma inevitable dentro del más emocionate relato de la guerra que ya dura siglos, del mundo en que tiene lugar, de las circunstancias y personalidades de los combatientes, y de las sociedades creadas por ese estado contínuo de tensión bélica en que se desenvuelven, la historia de amor, muy en la línea de Romeo y Julieta (representantes ambos de “familias” antagónicas” e irreconciliables), se intuye abocada al fracaso aunque sorprendentemente se va abriendo camino entre las dificultades hasta que la desgarradora revelación final deja todo preparado para un segundo acto (y un nuevo libro). Un romance que, quizá por demasiado “predestinado”, se siente algo forzado frente el calado de los sucesos en que los protagonistas se ven envueltos, y ante la historia anterior que va surgiendo conforme avanza la trama, haciendo que el elemento fantástico se sienta mucho más verídico e interesante que el amoroso. Y es que, ¿se trata de auténtico amor o de simple deseo carnal? El atractivo sexual es innegable, pero ¿es eso suficiente para sostener la relación o es tan solo el requisito o recurso imprescindible para crear tensión, impulsar hacia adelante la intriga y crear el dramático momento con que se cierra el relato dejándolo todo en su punto álgido? Y sí, cierto, la trama no termina, en absoluto, con el fin de la novela, sino que un frustrante cliffhanger encierra la promesa del gran enfrentamiento por venir.

Hija de humo y hueso es un libro de fantasía urbana (aunque buena parte del mismo se desarrolle en un mundo lejano y fascinante) con toques románticos sobrenaturales, que juega con la mística de los ángeles y demonios para ofrecer un nuevo enfoque en su eterno enfrentamiento, con mundos paralelos y una magia extraordinaria que se basa en la concesión de deseos de diverso poder; una historia que desvela la búsqueda de una joven por descubrir su auténtica identidad y su lugar en el mundo, que habla sobre la esperanza y la fuerza necesaria para cambiar el destino, sobre el amor, la amistad y la traición, sobre la sinrazón de los conflictos heredados por generaciones muy alejadas de aquellos que los iniciaron, con personajes curiosos y atractivos, con un buen elenco de secundarios y una historia poderosa no exenta de algún altibajo. Fanrasía adulta, más que adolescente, con mucha aventura, cierto romance y un toque picante que va diluyéndose conforme avanza la trama y las cosas comienzan a ponerse peliagudas. Una heroína a la que habrá que seguir el “vuelo”.


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