lunes, 7 de noviembre de 2016

Reseña: Cuentos desde el Otro Lado

Cuentos desde el Otro Lado.

VV.AA. (Ed. Concepción Perea).

Reseña de: Santiago Gª Soláns.

Nevsky Prospects / Fábulas de Albion. Madrid, 2016. 272 páginas.

Concepción Perea lo expone claramente ya de inicio: «Quizá lo difícil de escribir un prólogo a esta antología sea describirla». Este volumen recoge diecisiete relatos de lo más variopinto, que inicialmente parecía iban a ir encaminados a ofrecer visiones de una «corriente», por lo demás tan inclasificable en sí misma, como el New Weird, pero que al ser cada autor hijo de su padre y de su madre literarios, muestra una mezcla de géneros fantásticos imposible de homogeneizar. Fantasía contemporánea cuya acción se sitúa en nuestros días con apuntes extraños que rompen la realidad circundante. Fantasía urbana con elementos sobrenaturales que lanzan sombras difusas sobre los contornos de la ciudad. Fantasía oscura, o terror, que sobresalta la imaginación. Ciencia ficción de futuro cercano, casi inmediato, con temas radicalmente candentes hoy en día. Ciencia ficción de paradojas temporales. Historias de magia. Simulaciones informáticas. Relatos de fantasmas… Sobran las etiquetas.

Abre el volumen, tras el Prólogo de Concepción Perea, Antes que el cine, de María Zaragoza. Un hombre se despierta sobresaltado en mitad de la noche y, desvelado, acude al baño donde empieza a sentir un agudo dolor bucal que viene y va. Mientras se encuentra bajo la fría luz blanca del lavabo no puede evitar rememorar a su anterior novia, Manuela, a quien conociera en la penumbra de un cine y que parecía tener una esencia especial, un cierto aire mágico algo inquietante. Un relato que juega con el remordimiento y con las maldiciones, con el apego que no es exactamente amor, con el anhelo por cosas imposibles y por el sentimiento de unión hacia quien las hace posibles. Y además con un gran final.

Con La ballena varada de Kabelvag, de Tamara Romero, el lector se encuentra con el relato de presencia quizá más inexplicable en la antología. Y no porque sea un mal cuento, que no lo es en absoluto, sino porque el componente fantástico es tan elusivo que sería acertado decir que ni siquiera existe. La trama gira en torno a la competición extrema entre dos grafiteros, Robusto y Aquiles, que deben plasmar sus obras de forma lo más espectacular posible, puntuando más cuanto mayor sea el riesgo asumido, y que se «resuelve» con un «giro sorpresa» sacado bastante de la manga. Sin ninguna filiación fantástica es una historia interesante y muy bien escrita sobre la rivalidad llevada al extremo y lo fútil de ciertos empeños. Curioso, en el buen sentido.

A continuación El bazar de los deseos, de Nerea Riesco, encierra una variación sobre el tema del objeto mágico que concede tres deseos a quien lo posee y los resultados sin duda paradójicos que la formulación de estos deseos, libres a la interpretación más estricta de quien los concede, conllevan. Lina vive en la caravana de un circo y, dos semanas después de la muerte de su «madrina», recibe allí la visita de un extraño hombrecillo que porta un maletín con el lema El bazar de los deseos y que le comunica que tiene el encargo de entregarle un objeto de parte de la fallecida. La vieja advertencia de que hay tener cuidado con lo que se desea tratada con ironía y algo de esperanza en un cuento que se lee con mucho agrado.

En El fabricante de unicornios, de Aranzazu Serrano, Marion es una fanática de los unicornios, así que para ella el descubrimiento accidental de una tienda llamada Koriander Unicornios —sí, el relato se encuentra lleno de homenajes nada velados, desde El último unicornio hasta Blade Runner— supone para ella toda una fuente de fascinación; pero cuando tome una mala decisión fruto de su pasión, no podría esperarse jamás las consecuencias que sobrevendrán. Precioso, nostálgico, con un puntito de mala uva e inmisericorde con aquellos que no pueden resistirse a las tentaciones.

Triste y nostálgico es también El reparador de almas, de Juan Cuadra. ¿Qué sucede cuando aquella persona que uno cree, que uno siente, su alma gemela rompe la relación y te abandona? ¿Cómo se puede sobrevivir al dolor de la separación? ¿Es posible seguir viviendo y dejarlo atrás? Lynn, a su diecinueve años, acaba de pasar por la experiencia y lo único que piensa es en que no tiene fuerzas para seguir viviendo si él no vuelve junto a ella. Una amiga de su madre le propondrá una solución poco ortodoxa: llamar al Reparador de almas. Es este un relato duro, que enfrenta un tema difícil como la depresión por la pérdida con un enfoque mágico pero descarnado, no exento de delicadeza, pero sin esperanzas vanas.

En Ellos, de Luis Manuel Ruíz, un hombre se refugia en una desapacible noche lluviosa en una cafetería donde se sincera con uno de los parroquianos. Él, le dice, tiene un don especial. Sabe que los maniquís son seres vivos, porque les oye hablar en su lenguaje lento y hacer planes para su venganza sobre los humanos que los esclavizan. Su vida no ha sido fácil porque nadie a quien se lo haya contado le ha creído. Con el habitual estilo del autor y narrado en forma de largo e intenso monólogo, encierra una divertida historia que bordea la locura hasta el mismo momento de su final.

Jugando con los miedos de la niñez, a los que tantas veces se desdeña como meras fantasías, David B. Gil en Manual para deshacerse de extrañas criaturas trae a la palestra el caso de Clara, una niña de siete años que no puede dormir por las noches, e incluso moja la cama, porque unas siniestras uñas rascan el cristal de su ventana invitándola a salir al jardín en medio de la tormenta. Su madre, que bastantes problemas tiene ya encima, está desesperada, la ha llevado hasta al psicólogo y ya no sabe qué más hacer; así que Eliza, la hermana mayor de Clara, recurrirá a pedir ayuda a una compañera de colegio que tiene fama de haber ayudado antes a otros niños en su situación. Una invitación a hacer frente a los miedos de cara, a no darles la espalda ni a dejarse doblegar por ellos, sin negarlos ni hacerlos de menos por muy fantasiosos que parezcan.
Ефремов-Стругацкий de Marc Pastor (traducido del catalán por Antonio Torrubia) es una retorcida y muy lúcida historia de viajes en el tiempo en la que Yuri Gudarenko debe ser el especial cirujano que extirpe un hecho del pasado. Incorporado a la empresa Yefrémov-Strugatski pronto descubrirá que su misión entraña cambiar un destino que ya ha sucedido, y aunque la recompensa prometida es alta también lo es el precio a pagar. Un magnífico relato, perfectamente construido, sobre los principios del viaje temporal, las reglas inamovibles del tiempo, la ambición, la desesperación y la arrogancia de los poderosos que con dinero intentan tapar todos sus errores siendo otros los que pagan por ellos.

En La segunda muerte del padre, Cristina Jurado, ofrece al lector el estremecedor relato de una mujer que tras la muerte de su padre, con quien mantenía una relación distante, inicia una espiral descendente en su cordura. La pena, la culpa, el abandono, la indiferencia, el entrañable recuerdo infantil de un padre cariñoso enfrentado a la del progenitor indiferente que abandona el hogar y que ahora muere siendo casi un desconocido…, son ingredientes para un triste y aterrador drama que no puede sino dejar intranquilo.

Los mansos, de Susana Vallejo, es un cuento de «atmósfera» en el que la autora captura la decadencia de los barrios antiguos de Oporto con intensa poesía. Narrado en primera persona, mientras el protagonista sale de su casa cargado de pinturas en una inapelable misión va recordando su idilio con Nuria, una estudiante española Erasmus en la ciudad. Con ella descubrió rincones inesperados, en los que nunca se había fijado, y la belleza de lo decadente, pero también se hizo consciente de los mendigos que pueblan las viejas calles de Oporto y de ciertas pintadas de trazo sinuoso sobre las puertas clausuradas que se iban desvaneciendo entre la mugre. Un cuento hermoso, pero desasosegante, que se cierra con un final tan lleno de esperanza como de desaliento.

Menos 1890, de Juan Ramón Biedma, muestra un Gijón alternativo, cabalístico, que es testigo mudo de la búsqueda por parte de Gaspar de su amigo Antón, desaparecido misteriosamente la tarde anterior mientras hacía un recado para un maestro alquimista. Un relato obsesivo, perfectamente hilvanado en torno a ciertas cifras, y que encierra una nada escondida crítica social a la explotación de la masa trabajadora, unos mineros de mísera vida, por parte de los acaudalados, de los poderosos. Un periplo por los recovecos de una ciudad costera vista bajo una luz diferente, pero con reminiscencias de lo que fue.

La acción de Nada que objetar, de Guillem López, se sitúa en el último día de la guerra, mientras en la trinchera todos los miembros del pelotón esperan que suene la sirena que marque el final de la temporada y empiecen las vacaciones; pero mientras tanto, mientras no suene, la guerra no ha terminado y el capitán tiene la intención de que la compañía cargue contra la trinchera enemiga. Lo absolutamente inclasificable de la propuesta lo hace tan fascinante como desconcertante, navegando entre el drama y la comedia el autor juega con las expectativas del lector conduciéndolo en un viaje sangriento y sorprendente.

Entre la ciencia ficción más cercana, el misterio y el juego de investigación Susurros en la máquina, de Jordi Noguera, muestra la manera en que el suicidio de su compañero Martin lleva a Isaac, fruto de la culpabilidad por no haber contestado su última llamada, a obsesionarse con un juego en el que aquel estaba muy introducido: Entropy. Un juego que parece conectar con el jugador de manera demasiado íntima. Una historia intrigante que juega con la mística de las nuevas tecnologías lúdicas y con el hasta dónde puede llegar su desarrollo.

Con evidente tono de denuncia y un uso de la mitología de lo más irónico, pero también certero, Casandra 38, de Concepción Perea, es la historia de una mujer acogida al «Programa Dafne» de protección a las víctimas de violencia machista; una asistencia informatizada en su propio hogar simbolizada por una impresión en 3D de la escultura de Bernini en torno al mito de «Apolo y Dafne», en el que la víctima aparentemente recibe también el castigo. Sin embargo, algo parece no funcionar del todo bien en el programa de vigilancia, pero las reclamaciones de la cada vez más inquieta mujer caen en saco roto. La encargada de reunir los cuentos de esta antología ofrece un texto llamado a remover conciencias ante un problema demasiado extendido hoy en día, el de aquellas mujeres que ni siquiera son escuchadas.

El libro pequeñito, de Sofía Rhei, es una inesperada historia de terror. En el centro de una tienda de juguetes, encerrada en una urna de cristal, una exquisita muñeca-autómata escribe delicados cuentos en libros en miniatura. Celia, contra las indicaciones de su madre, comprará uno para leérselo a sus muñecas, algo que la embarcará en una aventura de lo más extraña. Una fábula sobre la infancia, la pubertad y el crecimiento, sobre la fantasía y los deseos, con toda la crueldad de los cuentos clásicos y una visión de lo más moderna. Imprescindible.

La piñata, de Jimina Sabadú, desconcertante y salvaje, refleja la celebración de cumpleaños de la joven Daniela, una adolescente siempre bajo la influencia de lo que marca la moda, en una extraña y extrema muestra de indiferente sadismo y destructivo capricho. Entre lo surrealista, lo absurdo y lo más decididamente Weird, encierra también cierto tono de lástima y patetismo, de inopinada pena y piedad. Impactante.

Cierra la antología El retratista, de Ángel Luis Sucasas, un relato que denuncia el mal del autoengaño con un dibujante de retratos dotado de un don singular que ejerce su arte ante una mujer que no va a ver satisfechos sus anhelos. El autor con cuatro pinceladas construye un mundo paralelo, donde lo imposible es realidad, y los médiums se sirven de instrumentos poco habituales para su tarea. Buen cierre.

Cuentos desde el Otro Lado, con aquellos altibajos inherentes a toda antología —y a los gustos personales de cada lector, con su enorme heterogeneidad y variedad de estilos y tendencias, atesora un puñado de cuentos excelentes en un conjunto de muy buenos relatos, y ofrece al lector una buena idea de lo que se está gestando en la actualidad en nuestro idioma en torno a la fantasía con tintes más contemporáneos y urbanos.
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