martes, 13 de febrero de 2018

Reseña: UNO

UNO.

Nieves Delgado.

Reseña de: Santiago Gª Soláns.

Editorial Cerbero. Col. Wyser # 15. Cádiz, 2018. 160 páginas.

Después de analizar los vericuetos de la Inteligencia Artificial en 36 Nieves Delgado sumerge al lector en los misterios de la psique humana y de la memoria, de lo cuántico y del olvido. Adaptando su estilo a la perfección a la historia que tiene entre manos la autora muestra aquí una prosa mucho más emocional y emotiva que en su anterior obra, que era intencionadamente algo más «aséptica». UNO destila pasión e implicación con un relato tan intrigante como por momentos doloroso. Un relato que a veces deja en sombras más de lo que cuenta, dosificando la información sin atosigar, sin explicar en demasía en qué consiste ese proyecto UNO que da título a su novela y que aparentemente va a cambiar de forma radical el futuro de toda la humanidad. A través de una trabajada estructura que tiene mucho de puzle que invita a unir las piezas, y como en las mejores historias, es el lector quien debe ir rellenando huecos y deduciendo buena parte de las implicaciones de la trama, del motivo para la presencia de ciertos personajes y del objetivo final del proyecto, aunque para facilitar las cosas al lector haya también una historia mucho más cercana sobre la que se sustenta el relato.

La novelette son varias obras en una sola y la autora hace una magnífica labor de síntesis para condensarlas todas en tan breve y acertado volumen de páginas gracias a una estructura fractal que atrapa desde un buen principio. Hay en UNO una novela de ciencia ficción hard, sobre el funcionamiento del cerebro humano y la superposición y el entrelazamiento cuánticos, tan bien narrada, de una forma tan poética y amena como didáctica, que el lector se la bebe sin atragantarse en ningún momento con la profundidad de lo que se está exponiendo, antes bien, entendiéndolo mejor que nunca gracias a la suavidad con la que fluyen sus partes —significadas en cursiva en el texto y que podrían leerse como un relato con entidad propia—. Una segunda historia, reflejada mediante breves fichas técnicas, es la de de varias personas cuya sensibilidad cognitiva, por diversos motivos, las hace especiales y perfectas candidatas para abanderar la primera oleada del proyecto UNO.


Y hay, por encima de todo, todavía una tercera novela, la principal, la protagonizada por Sasha Mirelis, programadora de realidades virtuales y una de las responsables del proyecto, que ve como el perfectamente delineado discurrir de su vida se ve trastocado cuando su madre es diagnosticada de plusalz, un tipo de alzhéimer resistente a las nuevas terapias genéticas desarrolladas en ese futuro para curar esa y otras de las enfermedades actuales. Y las tres líneas confluyen con acierto, como se suele decir, en un todo muy superior a sus partes. Un todo en el que hasta le da tiempo a incluir uno de sus temas más queridos, la Inteligencia Artificial, en este caso en forma de asistente personal de tercera generación llamado Momo, insertado en el cuerpo de Sasha programado para aprender de ella y que llega a adquirir en la práctica una personalidad propia acorde a la de su propietaria; y de otra IA que seguro es mejor dejar para el lector.

El alzhéimer supone la paulatina pérdida del ser querido, la disolución de sus recuerdos, entrar en el olvido; y duele. La memoria es mucho más que los recuerdos. Es asociación de ideas, es lo que se tuvo, es haber vivido. Y si se pierde es como perder la vida, quedarse sin pasado retazo a retazo. El proyecto UNO tiene mucho de alzhéimer, y como tal también da algo de miedo. Si tiene éxito, se dice, muchos recuerdos podrían perderse, y muchas personas podrían quedar atrás, olvidadas, borradas. Las páginas del libro, a pesar de su mensaje optimista, desprenden miedo a la soledad. Miedo al olvido —a olvidar y a ser olvidado—. Miedo a ser dejado atrás, a ser uno de los desfavorecidos, de los que no han podido surfear la ola tecnológica ni unirse al progreso. Miedo al futuro, a no saber si se ha acertado en las decisiones tomadas cuando ya no se puede volver atrás. Y hay también un miedo a la muerte, no sólo física, sino a cualquier cambio que hace que ya no seamos lo que somos, como el alzhéimer, una enfermedad terrible para los que conviven con quien la padece, pues van viendo cómo su esencia desaparece y se van mucho antes de que su cuerpo muera.

UNO es una historia para pensar. Una historia con un mensaje que los lectores deben desentrañar por sí mismos: “¿Cuál es exactamente el límite del «yo»? ¿Yo soy también mi subconsciente, mis traumas, esa que se pregunta «quién soy yo» detrás de mi cabeza? (...) Si todos fuéramos un poco menos «yo» y un poco más «nosotros», el mundo sería distinto”. Una invitación a una nueva conciencia, a un abrazo humano que aparte a un lado el ego para construir algo más fuerte que traiga una entente cordiale al planeta y que evite futuros desastres. Una auténtica carga de profundidad que invita a reflexionar sobre determinados aspectos del mundo que nos rodea y sobre nosotros mismos, sobre la individualidad, la fragilidad del ser humano, el vacío existencial, la empatía, la virtualidad digital y el aislamiento, los lazos familiares y la identidad personal y de género —y aquí tocaría hablar de personajes no normativos, pero es que es algo tan natural en el texto que ni falta que hace—, sobre la evolución, la búsqueda de la felicidad y lo fácil que es quebrarla con los más nimios detalles, y sobre el cerebro: Esa máquina singular y delicada; la herramienta que ha de llevarnos a las más altos cotas de creación, a la unión o al desastre. Es una historia irónicamente optimista, repleta de humanidad y de emoción, con un delicado final teñido de tristeza, de conmovedora esperanza.
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