Los irregulares de Baker Street.
VV.AA. (Ed. Carmen Moreno).
Reseña de: Santiago Gª Soláns.
Sportula. Gijón, 2015. Edición digital (epub). 236 páginas.
Como bien comenta Lem Ryan en el Prólogo a la obra, pocas fueron las apariciones que Sir Arthur Conan Doyle dedicó a los Irregulares de Baker Street dentro de las páginas de las aventuras de su más famosa creación, Sherlock Holmes, llegando a nombrar tan sólo a dos de ellos: Wiggings y Simpson. Sin embargo, esas contadas apariciones dejaron huella, manteniendo a este zarrapastroso grupo de mozalbetes cuasi dickensianos vivos en el imaginario de los seguidores del detective, dando nombre a sociedades literarias e iluminando nuevas «actuaciones» —escasas para lo que pudieran haber sido, aunque se puedan añadir algunas más a las que cita Ryan en su introducción, como la incursión de Rafael Marín en Elemental, querido Chaplin, o comics actuales como Los cuatro de Baker Street, de Jean-Blaise Djian y Olivier Legrand, entre otros—. La presente antología recoge una variopinta colección de relatos escritos por escritores hispanos de uno y otro lado del charco con el encargo por parte de la editorial Cazador de Ratas —responsable de la edición original en papel del volumen— de que prestaran voz, con absoluta libertad, a estos secundarios «olvidados» por el propio Doyle. Así, el lector va a encontrar desde historias que se adaptan perfectamente al canon, con el detective todavía presente, hasta otras que se alejan cada vez más del mismo y de lo victoriano, con Holmes casi, o totalmente, desaparecido, llegando a adentrarse sin rubor en terreno bélico e, incluso, en una ciencia ficción ucrónica. Homenajes todos ellos, más o menos acertados, a la inmortal obra detectivesca, con cada autor llevando las tramas a su terreno y volcando en ellas sus propios intereses literarios —y sus filias y fobias personales—.