Elaine Vilar Madruga.
Reseña de: Santiago Gª Soláns.
Sportula. Gijón, 2017. Edición digital (ePub). 150 páginas.
Fragmentos de la Tierra Rota recoge tres cuentos y una novela corta de ambientación común, parte según parece de un corpus mayor, y relacionados por el escenario en el que discurre la acción de cada uno —e incluso eso por los pelos dado que no comparten exactamente la misma geografía— y, sobre todo, por unos referentes postapocalípticos comunes. Entre la ciencia ficción post cataclísmica, el terror, la fantasía, el misticismo, el weird o el steampunk, son narraciones que navegan por aguas turbulentas con lírica belleza y cierta evanescencia, más enfocadas a transmitir sentimientos, sensaciones y mensajes —y vaya si lo consigue— que a construir una aventura, entre la denuncia del papel y la indefensión de las mujeres en la sociedad, la discriminación, el abuso, y la muestra de los horrores a los que aboca cualquier conflicto a gran escala y sus devastadoras consecuencias. Regiones de naturaleza corrupta, plagas, guerras antiguas que han dejado tras de sí tecnologías olvidadas enormemente peligrosas y magia «ancestral» heredera de arcanas experimentaciones biogenéticas, criaturas híbridas, dragones..., y siempre las víctimas, las mujeres que ven trastocada su existencia, obligadas a cumplir papeles cargados de injusticia y falta de libertad. Historias narradas con una prosa prodigiosa, poética, de gran belleza formal y una gran profundidad en las imágenes que la autora desea transmitir, que no evita, no obstante, que la lectura se haga un tanto pesada por momentos, lenta, cautiva de su propio encanto.










