martes, 27 de marzo de 2007

Reseña: harry Potter y la piedra filosofal

Harry Potter y la piedra filosofal.

J.K. Rowling.

Reseña de: Jamie M.

Salamandra. 2006 (44ª edición). Título original: Harry Potter and the Philosopher’s Stone. Traducción: Ana Dellepiane Rawson. 254 páginas.

Al terminar de leer esta novela no pude evitar descubrir en mí un sentimiento de admiración hacia su autora. Rowling demuestra aquí ser una escritora muy inteligente, consiguiendo mezclar un buen montón de fuentes e influencias, sin inventar ni aportar nada original (bueno sí, el quidditch, y así le ha salido), rozando incluso en ocasiones la copia, y saliendo no sólo airosa sino triunfante en su empeño. Sin aportar realmente nada nuevo, buceando en multitud de referencias previas que se pueden ir rastreando perfectamente a lo largo de todo el texto, consigue sin embargo armar una novela de aventuras fresca, atractiva y subyugante. Rowling agita la coctelera y con unos ingredientes ya de sobra conocidos por cualquier lector avezado sirve a su “clientela” un coctail de extraordinario sabor, lleno de magia, como no podía ser de otra manera en un mundo donde Harry Potter está llamado a convertirse en uno de los más grandes magos de todos los tiempos; siempre que sus enemigos se lo permitan, claro.

Harry Potter es, al empezar el libro, el niño que ningún niño desearía ser. Huérfano sin haber podido conocer a sus padres, esclavizado y maltratado por sus tíos (sus tutores legales), tiranizado por su malcriado primo, condenado a una existencia triste y solitaria… tiene todas las papeletas para haberse convertido en el prototipo de chico amargado y antisocial y, sin embargo, ha conseguido mantener su inocencia a lo largo de todas las penurias y, de alguna manera, sigue mirando la vida con esperanza.

Es entonces cuando en misteriosas circunstancias recibe una carta que cambiará su vida para siempre al comunicarle que ha sido aceptado como alumno en el Colegio Hogwarts de Magia, lo que significará por un lado descubrir una faceta oculta de su existencia muy relacionada con sus padres y por otro, cuestión también muy importante, la liberación del yugo opresor de sus tíos, con lo que su futuro adquiere un tono mucho más radiante.

Rowling utiliza este primer libro para presentar el fascinante mundo en el que se va a ir introduciendo de forma paulatina Harry, presentando a sus compañeros de clase y de aventuras, a sus maestros, a sus contrincantes y a sus enemigos, al tiempo que va pintando un escenario fascinante en la propia existencia de Hogwarts, lugar que cobra entidad casi como un protagonista más de la narración, con sus recovecos, sus secretos, sus fantasmas y sus escaleras móviles.

La autora consigue una prosa muy ágil, amena y entretenida, sin conceder respiro ni a Harry y sus amigos, ni al propio lector que va asistiendo al modo en que se encadenan las peripecias del trío principal, embarcados en la búsqueda de un misterioso objeto y enfrentados a un enemigo ancestral en un crescendo de emoción que desemboca de forma explosiva en el desenlace final, anticipado de alguna forma y con poca fortuna en el malogrado título.

Al ser literatura juvenil los lectores más jóvenes se sumergen con fruición en la narración sin cuestionar demasiado las cosas extraordinarias que van sucediendo e incluso perdonarán a la autora lo absurdo de las reglas del quidditch, juego sin duda emocionante, pero demasiado condicionado en sus reglas por la captura de una elusiva bolita con excesiva puntuación, entre otros fallos menores. El libro, además, tiene la virtud de que los adultos (con un poco de alma de niño) pueden leerlo y disfrutarlo, descubriendo en él otras lecturas subyacentes en el texto y unos valores, como el valor de la amistad, el compañerismo, la superación ante la adversidad o la entrega a los demás, que muy bien pueden, y deberían, ser aplicadas a cualquier momento de la vida, se tenga la edad que se tenga.

Es en definitiva un libro juvenil que puede gustar a “niños” de cualquier edad, incluso a los que ya peinan canas. Y es que, al fin y al cabo, la magia está más cerca de lo que uno pueda imaginarse.

Reseñas del resto de la serie:

Harry Potter y la cámara secreta.

Harry Potter y el prisionero de Azkaban.

Harry Potter y el cáliz de fuego.

Harry Potter y la Orden del Fénix.

Harry Potter y el misterio del príncipe.

Harry Potter y las Reliquias de la Muerte.