martes, 17 de abril de 2012

Reseña: Night School

Night School.
Tras los muros de Cimmeria.

C.J. Daugherty.

Reseña de: Lyrenna.

Alfaguara. Madrid, 2012. Título original: Night School. Traducción: Victoria Simó. 510 páginas.

Con esta novela la autora, ya fogueada con la escritura de varias guías de viaje o de ciudades, inicia su carrera literaria embarcándose directamente en una serie para adultos-jóvenes que aúna intriga a raudales y un atractivo romance (y sin ninguna presencia, en principio, “sobrenatural”). Alyson (“Allie”) Sheridan es una chica con problemas; antaño estudiante modélica, la desaparición de su hermano ha destapado su “lado oscuro” y tras un nuevo acto vandálico que la ha llevado ante la policía sus padres van a decidir internarla en la Academia Cimmeria, una muy particular y elitista escuela donde nadie va a saber qué pinta ella realmente allí. Es pleno verano cuando Allie llega al internado, donde solo quedan unos pocos estudiantes, supuestamente los más sobresalientes, con los que debe intentar integrarse cuanto antes. Terriblemente enfadada con su situación, pronto irá descubriendo que la cosa quizá no sea tan mala como se temía: Hace amigos, se siente atraída por un chico que parece corresponderle y el lugar es francamente interesante. Pero al mismo tiempo empieza a descubrir extraños sucesos que no puede explicar, y todos parecen girar en torno a la misteriosa Night School, un “grupo de estudio” muy especial compuesto por alumnos de los cursos superiores con intrigantes tareas lectivas, por las que está prohibido incluso preguntar.

Allie es una joven inteligente pero llena de rabia, rebelde sin causa, confusa y enfadada con el mundo, como se suele decir con “la cabeza echa un lío”. Valiente y decidida, a veces actúa antes de haber reflexionado realmente sobre lo que va a hacer, algo que puede y le va a causar ciertos problemas. Cuando se inicia la novela se trata de una adolescente, víctima de sus propias malas decisiones, que vive dentro de un nubarrón que nubla su vida, que en realidad parece ser un grito pidiendo ayuda; con reacciones algo antipáticas, su integración en la escuela con sus nuevos conocidos y amigos es algo que va a dulcificar la dura imagen que el lector se hace de ella de principio.

A su lado, la autora coloca unos personajes bien caracterizados (en su mayoría), muy humanos en su forma de actuar, contradictorios en ocasiones, con reacciones absurdas por momentos, como la vida misma. Claro ejemplo de ello es el de Jo, la mejor amiga de Allie dentro del internado, un tanto inestable y de reacciones extremas que convierten su vida en un desbocado carrusel..

Y el acierto de Daugherty es situarlos a todos en un fascinante escenario. Apartada y oculta, Cimmeria casi parece un mundo fuera del tiempo, anclado en el pasado, donde las férreas reglas prohiben, por ejemplo, el uso de móviles u ordenadores. Un lugar secreto, de difícil acceso, que no figura en los mapas. Totalmente desconocido para el público en general, solo parecen tener acceso al internado los hijos de los poderosos, los miembros de viejas dinastías familiares o los más acaudalados. Un lugar paradójicamente muy estricto en ciertos sentidos y, sin embargo, muy relajado en otros (como el trato de “tú” a la directora y los profesores). Obligados por las antiguas reglas, los estudiantes están sujetos a castigos prácticos (como limpiar un jardín) si las incumplen; aunque el ambiente va a ser en general bastante relajado, con los típicos encontronazos con la chica “popular”, los flirteos, las tareas y deberes de estudio, los planes para el baile del verano..., hasta que las pistas extrañas se van acumulando en torno al lugar y los compañeros de Allie, y finalmente se desencadena la tragedia.

La narración tiene como dos tiempos. Primero uno algo más pausado, de presentación de personajes y escenario; luego, a partir del accidentado baile de verano, las cosas cogen un ritmo vertiginoso, que ya apena da respiro hasta el final. La intriga, sin embargo, pervive en todo momento del relato. Desde el principio, se hace evidente que algo “raro” sucede en la Academia, pero en ningún momento se puede estar seguro de lo que es. Los engaños y mentiras están a la orden del día, todos los personajes parecen estar ocultando algo, intencionadamente o no.

A la vez que va colocando los ladrillos para construir un intrigante misterio, Daugherty pone también las bases para un triángulo amoroso que hará que las cosa echen chispas. Como recién llegada, más perdida que otra cosa en el cerrado ambiente de Cimmeria, Allie va a encontrar en el apuesto y caballeroso Sylvain el apoyo necesario para integrarse y hacer su vida más fácil. O tal vez no, porque también va a recibir la atención, aunque aparentemente negativa, del esquivo y algo taciturno Carter West, quien no duda en advertirle en contra de las intenciones reales del anterior. Sin embargo, ambos parecen guardarse para sí ciertos secretos, algo que ella a duras penas va a soportar mientras siente que está internándose en una red de la que va a ser difícil escapar.

La autora consigue el equilibrio perfecto entre las diferentes tendencias del libro, sin potenciar una a costa de la otra, y ofreciendo un romance (el principal y varios secundarios)  para nada empalagoso, muy medido, con sentimientos que se antojan muy auténticos y que va a dar un giro terrible para llenar aún más de angustia la vida de la joven. Entre el perfecto Sylvain y el inadaptado Carter las cosas se van a poner interesantes para Allie, quien deberá decidir a quién dar su corazón, al tiempo que puede que su vida se encuentre en peligro. Y es que en medio de la confusión la joven deberá decidir en quién depositar su confianza y su corazón, pero, en un lugar donde todos, profesores y alumnos, parecen ocultarle algo, donde los secretos son la regla, ¿puede hacerlo en alguien?

Una novela que atrapa la atención, que juega con las deducciones del lector, intrigante, fácil y rápida de leer, de la que hay que advertir que, como principio de una serie, no termina de forma cerrada en absoluto. Como primer libro cumple a la perfección el objetivo de crear tensión e interés, pero su final deja un tanto colgado, con demasiadas preguntas por responder. Asesinatos, traiciones, mentiras, sociedades secretas, misterios planteados y sin resolver, pistas que llevan a la confusión, tensión romántica, desapariciones, revelaciones inesperadas... Night School deja con ganas de más.

Publicar un comentario