miércoles, 24 de mayo de 2017

Reseña: Lo grotesco

Lo grotesco.

Santiago Eximeno.


Reseña de: Santiago Gª Soláns.

Ediciones Enkuadres. Col. Microsaurio # 6. Valencia, 2017. 179 páginas.

El presente volumen recoge dieciocho relatos, la mayoría publicados anteriormente de forma muy dispersa, unos pocos inéditos, en una magnífica ocasión para conocer la producción corta de Eximeno —no incluye los ultracortos que también son especialidad del autor como demostrara en Un escarabajo de siete patas rotas, entre otros sitios—. Relatos de ciencia ficción cercana, de robots, historias de fantasmas, distopías, blockbusters, realidades alternativas, pesadillas, mitología, surrealismo… y en casi todos ellos un terror demasiado cercano, que no se sustenta sobre el susto o lo repulsivo, sino que resulta mucho más inquietante debido a la cotidianidad inicial de sus propuestas. Giros insidiosos sobre temas recurrentes como la maternidad, la familia, el dolor, los sueños, la muerte... Historias que dejan patente que en muchas ocasiones no es tan importante el final como el camino que lleva al mismo. Cuentos con elementos fantásticos o sobrenaturales que funcionan por encontrarse perfectamente imbricados en nuestra realidad, en mundos que funden sin recato ni fisura realidad y pesadilla.

Abre el recopilatorio Lovot, cuento finalista La Mano Fest y publicado por primera vez en la lista de distribución Maelstrom. «Sé que sabrá apreciar su boca succionadora». Todo comienza como una sórdida transacción en una tienda erótica donde Antonio, el protagonista, ha ido a comprar una lovot, una autómata fabricada para mantener relaciones sexuales, un paso tecnológico mucho más allá de la típica muñeca hinchable. Pero quizá las cosas no sean como cualquiera pensaría, y Eximeno va a darle una bofetada a las expectativas creadas, sean estas cuales sean. El relato presenta la perentoria necesidad de las personas de sentir el contacto humano, el cariño, incluso un falso amor, en una sociedad deshumanizada. Y encierra un final que desarma al tocar la fibra emocional del lector.

En Tradición —proveniente de la antología Calabazas en el trastero: Día de difuntos— la narración se sitúa en el mundo de pasado mañana, donde la crisis ha golpeado con fuerza y los productos de primera necesidad están racionados y son bienes escasos. El paro es una lacra mareante y la vida se ha vuelto muy dura, hasta el punto de que ciertas desgracias que hoy son vistas como un total desastre entonces sn recibidas incluso con alegría y alivio. Pero, por muy mal que vayan las cosas, las tradiciones están para cumplirse y el Día de Todos los Santos lo suyo es ir al cementerio, así que toda la familia, con la excepción de la rebelde Patricia. Sin embargo, el lector pronto se va a dar cuenta de que las circunstancias de una visita tan asimilada al acervo común quizá en el futuro no sean exactamente las que él da por descontadas. Un relato que aúna las tensiones que se producen dentro de la familia a poco disimuladas críticas sociales. Eximeno reparte para todos los gustos de forma que nadie pueda sentirse a gusto con su posición.

A continuación llega el primer relato inédito del volumen: Literatura de barrio. Situado también en un futuro cercano pronto se hace evidente, sin embargo, que el mundillo editorial ha cambiado nuevamente, ha seguido evolucionando como siempre lo ha hecho. Lo último es la edición en ectoplasma, habiéndose quedado relegado lo digital a aquellos que no pueden permitirse otra cosa, del papel mejor ni hablar. Debido al soporte es difícil editar y llegar al público, pero la autoedición tampoco parece la solución, como Santi, aspirante a escritor en un momento en el que todo el mundo escribe, va a descubrir de mano de su agente. Eximeno lanza una mirada muy lúcida a todo el mundillo, a la lucha de egos, a los sueños rotos, al exceso de oferta y autores, a la eclosión de microeditoriales y al fenómeno de la autoedición, que a veces tiene un coste demasiado alto para lo que ofrece.

En el «weird» Gas Mask Baby —publicado originalmente en la web Maelstrom— el relato sumerge a los lectores en toda una pesadilla, un auténtico infierno. Una madre contempla una montaña de niños que se agolpan los unos sobre los otros, indistintos, sin que se pueda decir a ciencia cierta donde empiezan unos o terminan otros. Contra lo que pudiera aventurarse, no están muertos, sino que se retuercen de forma malsana. María, que así se llama lo mujer, sigue un plano, está buscando algo, así que inicia la escalada agarrándose en brazos y piernas, apoyando sus pies en cabezas infantiles, hacia arriba. Eximeno explora con horror ciertas decisiones tomadas por obligación o sin la necesaria reflexión. Triste, desolador y terrorífico por su mensaje.

Con un mensaje igual de desolador se presenta Nonatos —proveniente de la antología Tras el velo— Ante el escaparate de una tienda una niña le pide a su padre que le compre un «nonato» de los que se encuentran expuestos a la vista del público. A través de los resignados pensamientos del hombre, sin golpes de efecto ni necesidad de giros sorpresa, el lector va a conocer un mundo detenido en el tiempo, terrible en su significado.
El Hotel Bali, en Benidorm. ¿Qué es lo que anida en su azotea?
La nostalgia, lo terrorífico, lo irónico y lo directamente absurdo se mezclan en el inédito Pajaritos en el que una mujer vuelve a su hogar de infancia en Benidorm aquejada de una grave dolencia; mucho y nada ha cambiado en la ciudad, convertida en lugar de peregrinación para enfermos y curiosos debido a la criatura que ha anidado en la azotea del Hotel Bali, y a una antigua artista musical reconvertida en sacerdotisa. Eximeno introduce el elemento fantástico con enorme naturalidad, haciendo girar la trama en torno a los recuerdos de la mujer, las conversaciones algo nostálgicas que mantiene con su padre y los paseos que superponen pasado y presente del lugar. Hermoso.

En tan sólo dos páginas A su ladoPremio II Madrid Sky— es una historia desgarradora, emotiva, emocionante y llena de humanidad. Antonio, en medio de la noche, oye llorar a María, su pequeña hija, pero cuando acude a la habitación a consolarla su madre ya está allí a los pies de la cuna. Porque ella siempre llega antes. Una historia triste y descorazonadora, pero llena de ternura y humanidad.

Con un cambio radical de enfoque, casi chocante con todo el resto de relatos elegidos para la antología, en el principio de Hotel Michael Bay —publicado por primera vez en la revista Delirio # 13— una manada de autocaravanas acaba con la vida de Harry antes de que pueda emitir su aviso al propio Hotel. Y es que se trata de un establecimiento muy particular, en el que en ese momento Julia y Jamie se dejan llevar por el goce antes de que él marche a la guerra de Afganistán, mientras ella sueña con quedarse preñada. Con un envoltorio de acción palomitera que no oculta un tono abiertamente paródico, Eximeno  deja caer pinceladas de ideas y temas muy variados, como el de la maternidad, la preferencia del sexo de la descendencia o los sueños incumplidos. Sorprendente.

En Por Catálogo —Premio La Mano Fest— un comercial aparece en la puerta de Luis para ofrecerle un producto muy especial, totalmente diseñado para él acorde a sus más íntimos deseos. Eximeno vuelve con un tema recurrente como el de la emulación de humanos, ya sea mediante muñecos o de forma robótica para diversas finalidades, pero echando mano aquí de otros temas muy de actualidad como  puedan ser la falta de privacidad en las redes o la pederastia. Incómodo.

Entre el weird y el bizarre Alambradas —proveniente de la web Todo ereaders— muestra a un nuevo recluta que se dirige al frente. En la guerra los nuevos tipos de soldados, deshumanizados, se han convertido en los proverbiales engranajes de la maquinaria bélica. Una reflexión entre los sueños patrióticos y el rechazo a la guerra con una visión de la manera en que los conflictos armados afectan a las familias que se ven envueltas en la contienda de una u otra forma.

Quilla —publicado originalmente en la web NGC 3660— es otra forma de encarar el horror, también con un componente de familia. Un muchacho sale a la mar con su padre y un suceso que entonces se desarrolla marcará su destino, moldeando su futuro «trabajo». Ahora, cuando hay que botar un nuevo barco, le llaman a él, a quien llaman el Bendecido; una llamada que no puede rechazar a pesar de todo el dolor. asociado. Una historia marinera, que sabe a tradición por muy fantástica que resulte la premisa. Muy sugerente.

A continuación Alivio —sacado de la web Sea breve, por favor— ocupa tan sólo una página. Ni siquiera entera. Catorce líneas. Nada más. Y vaya mal cuerpo deja, pues uno no puede evitar ponerse en el sitio del padre y sentir lo que él siente. Eximeno plasma una situación que despierta el horror de un sentimiento que surge de forma irreprimible y, lo peor, comprensible.

En otro de los relatos inéditos de la antología, Préstamos, Eximeno da una nueva vuelta de tuerca a la típica visita a la biblioteca para sacar una referencia en préstamo y llevársela a casa. Una historia que se debate entre la esperanza y la deshumanización, navegando entre dos aguas y dejando al lector con una sensación de agridulce indecisión. Al fin y al cabo hay cosas que sientan bien, pero no terminan de parecer adecuadas, ¿no? Algo así sucede aquí, con algo que a priori puede parecer incluso inmoral, pero causa felicidad en la protagonista.

A modo de falso ensayo Días de peste —incluido en la antología Calabazas en el trastero: Peste— presenta la investigación que quien lo escribe realizara sobre la obra de un autor, José Hernampérez, poco, o más bien nada, conocido, añadiendo a continuación un fragmento de una de sus sangrientos textos de teatro de marionetas. Entre lo anodino y lo insulso, resulta de lo más flojo del volumen.

En cambio ¿Qué quieres ser de mayor? —incluido en otra de las antologías de Calabazas en el trastero: Fútbol— es un estremecedor y terrible cuento sobre el maltrato y cómo su presencia marca para siempre, y no para bien, las vidas de los implicados. De cómo un padre puede condicionar con su violencia a toda una familia, de cómo el imponer la visión y gustos propios a los menores, a los más débiles, a aquellos que están bajo su cuidado, no trae nada bueno. Un terror cercano, más canónico quizá que otras de las propuestas del autor, rozando el gore y lo más sangriento, que se hace más horrible ante su certera verosimilitud.

Un horror diferente encierras El niño y el mar —por primera vez en la revista Mitologías Urbanas # 1—. Eximeno presenta una situación cotidiana, asociada normalmente a la felicidad o, al menos, al descanso: un día de playa. Pero algo se ha torcido y el lector se encuentra con una caseta de baño abarrotada, una madre desconsolada, un socorrista abatido, un policía incómodo, un padre que llega tarde al descubrimiento del cadáver de su pequeño hijo... Una mirada diferente, muy lúcida, al horror de tan terrible pérdida, a todo lo que rodea un momento tan dramático y a las sensaciones ocultas que despierta. Destacable.

Con un cambio bastante brusco de ambientación Otra vez —proveniente de las páginas de la revista Los zombis no saben leer # 9— sitúa la acción bajo el sol inclemente en el desierto del Oeste, donde un hombre camina llevando de las riendas un caballo al límite de sus fuerzas sobre el que transporta un cadáver envuelto en un saco de arpillera gris. Está a punto de llegar a un pueblo, donde espera reunir un buen grupo de oyentes para contarles su historia y enfrentar su reacción. Tal y como se desarrolla se ve venir desde muy pronto los derroteros por los que va a desarrollarse la trama, y aún estando genial escrito, al depender demasiado de la revelación final, la misma pierde fuerza, sorpresa e interés. Da gusto leerlo, pero queda algo cojo.

Y cierra el volumen el inquietante, sobre para los que tienen hijos, Vestida de azul —que fuera Finalista III Certamen de relato fantástico FANCINE, e incluido en la III Antología FANCINE— Un hombre compra en un puesto de un mercadillo una muñeca para regalársela a su hijastra, una muñeca que el hombre descubre con fecha de caducidad. Su hija, encantada con la misma, la llama Anita, a pesar de que el vendedor había escrito Natalia en la caja en la que la envuelve, y va a llevarlo a todos los sitios y, sobre todo, a tener con ella largas charlas nocturnas. Charlas que la mantienen insomne hasta el punto de que sus padres empiezan a preocuparse por su salud. Pero pronto la situación va a dar un giro que no se esperaban. Como tema recurrente en los relatos de Eximeno, de nuevo la familia y la infancia toman un papel predominante, reflexionando sobre giros de la vida que, no por estar tratados con un sesgo fantástico, resultan menos reales ni intensos.

Lo grotesco reúne una heterogénea colección de cuentos realmente remarcables en su género, muy bien escritos, con un admirable dominio de la prosa y sus recursos. Cuentos de esos que se han dado en llamar «de atmósfera», pues es en la ambientación donde realmente destaca cada uno, en las sensaciones que consiguen transmitir al lector, en la inquietud que causan, en el desasosiego, la tristeza o la repulsa. Historias que no encierran lecciones morales, pero cuyas críticas duelen como certeros dardos. Relatos sobre personas convertidas en juguetes rotos, de gentes que han perdido la esperanza, de elusiva felicidad, de familias que buscan encontrarse. Una magnífica oportunidad para hacerse con una muestra considerable, en cantidad y calidad, de la obra corta de Eximeno.
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