martes, 23 de enero de 2018

Reseña: Cuentos para Algernon, año V

Cuentos para Algernon, año V.

VV.AA. Sel. Marcheto.

Reseña de: Santiago Gª Soláns.

Cuentos para Algernon. Edición digital (ePub). Traducción: Marcheto. 202 páginas.

En noviembre de 2012 nació en la red el blog Cuentos para Algernon con el propósito de publicar traducciones de relatos anglosajones que permanecieran inéditos hasta ahora en español (principalmente de ciencia ficción, fantasía y terror). Cinco años después Marcheto sigue adelante con sus generosas —porque las hace tan sólo por amor al arte y la literatura— traducciones y vuelve a recopilar, casi, todo el trabajo de este quinto año, de noviembre de 2016 a octubre de 2017, en un volumen gratuito de lectura imprescindible. Una antología con algunos nombres consagrados, otros que, precisamente por haber sido previamente publicados en la página de Cuentos para Algernon, empiezan a sonar con fuerza y a hacerse un hueco en el mercado español, y algunos más que son primicia absoluta. En esta antología el lector va a encontrarse con diez relatos de gran calidad, que pueden gustar más o menos según los intereses de cada lector, pero que no defraudan.

Tim Pratt
El primer relato es uno de esos que justificaría pagar por hacerse con esta antología —recordad que es gratuita, lo que es doble mérito—, una pequeña maravilla salida de la pluma de Tim Pratt titulada Pequeños dioses. Un cuento imprescindible, intimista, hermoso y doloroso a partes iguales, que habla de la pérdida y de la necesidad de pasar un periodo de auténtico duelo ante una pérdida que se antoja imposible de superar. Con una prosa excelsa —y una traducción a la altura, aunque eso es algo que se puede decir de todos los que contiene el volumen—, llena de sentimiento y ternura, el autor presenta a un matrimonio que se ama gracias a las pequeñas cosas, a los dioses que tantas veces pasan desapercibidos porque no se encargan de cuestiones grandilocuentes sino del olor de una flor, de un sabor recurrente o de poner un arcoiris en un charco. Ante una terrible pérdida, a la que es difícil sobreponerse, serán esas pequeñas cosas las que rescaten a las personas de la tristeza y del sentimiento de culpa, por injustificado que sea, las que pueden devolver las ganas de vivir cuando no parece haber ningún otro motivo. Un relato lleno de fantasía, que habla al corazón con auténtico sentimiento. Enorme.

A continuación, perteneciente al homenaje a Italo Calvino que Marcheto ha ido intercalando entre otros cuentos desde el año anterior, El círculo cuadrado, de Rhys Hughes es un imposible cuento en que un imposible objeto, o tal vez tan sólo el propio autor, se dirige directamente a los lectores para hablarles de su imposible existencia. Resulta curioso, inconcebible, rarito, paradójico y más interesado en darle vueltas al concepto —la cuadratura del círculo— que en ofrecer una historia cabal. No es de mis preferidos, pero tiene hermosas imágenes que dejan residuo en la mente.

Vajra Chandrasekera
El umbral y el dique, de Vajra Chandrasekera, ofrece un tono totalmente distinto. Es un cuento sobre colonialismo y pérdida cultural, sobre un conflicto que se alarga en el tiempo arrasando con tradiciones y costumbres, haciendo que la lucha al final casi carezca de sentido, pues la integración, el mestizaje o la simple asimilación hace que se esté luchando contra el mismo pueblo que se creía estar liberando. Un cuento que habla de la pérdida, voluntaria o violenta, de las raíces familiares y del arraigo en una tierra y en una sociedad. No se trata de defender banderas o fronteras, sino de respetar a los demás, de construir juntos en vez de encima de lo de los demás. Duro, intenso, evocador, espiritual y oscuro. A veces la victoria no es sino otra forma de derrota, cuando comporta la pérdida de la propia cultura e identidad grupal.

En una línea «temática» similar —la pérdida del arraigo y de lo que se conocía—, pero con un contexto radicalmente diferente Las cartas de los Mongergi, de Geetha Iyer es una fantástica historia en formato epistolar sobre la correspondencia de los últimos miembros de la familia Mongergi y sus proveedores de bestias y cosas inimaginables, los Chappalwala —aunque sólo se conserven y, por tanto, se muestren en el relato las cartas de la familia y no las respuestas de estos últimos—. En una sociedad cambiante, aparentemente en guerra, los Mongergi van perdiéndolo todo, pero se aferran a su colección, cada miembro de diferente manera, sabiendo que su pérdida no sólo será un enorme golpe para la familia, sino para la cultura y todo lo que significa.

Volviendo, y cerrando, el especial dedicado a Italo Calvino Cisne negro, de Bruce Sterling, no entra en esta categoría tanto por su estética o temática sino por tratarse de un homenaje directo, y muy interesante y conseguido, al autor italiano. Un bloggero en un momento indeterminado del pasado cercano o el futuro inmediato —con referencias a Sarkozy o Berlusconi, pero quizá no los mismos que conocemos en nuestra realidad— se reúne con un confidente que suele pasarle noticias de avances tecnológicos antes de que salgan a la luz. Pero esta vez algo cambia y el protagonista se verá embarcado en un viaje que no esperaba y que cambiará su perspectiva sobre la Europa que habita. Se trata de un cuento que habla sobre nuestro presente y sobre el futuro que se está construyendo, mediante el hábil uso de las realidades paralelas y la ucronía. Con unas gotas de humor, muchas referencias que rastrear y una trama entre el thriller de espionaje y el noir se trata de un cuento que invita a la reflexión, pero que no se olvida del objetivo del entretenimiento. Sterling demuestra, una vez más, que es un autor a tener muy en cuenta.

Aliette de Bodard
Y entonces llega otro de los platos fuertes de la antología. Tres tazas de aflicción a la luz de las estrellas, de Aliette de Bodard. Un relato perteneciente a su ciclo de Xuya. Aquí la autora presenta tres escenas, que se simbolizan en tres tazas de diferentes tés, sobre la forma en que los dos hijos y una científica cercana a ella enfrentan la pérdida de su madre y mentora respectivamente, una mujer que diseñaba y dirigía un proyecto de importancia vital para la subsistencia del Imperio. La autora muestra dos formas de duelo, de intentar seguir adelante por imposible que parezca, y un sentimiento de búsqueda de independencia, de decidir el propio camino. Tiene la habilidad de mostrar una ambientación muy lograda, heredera de culturas antiquísimas, con sus particularidades y peculiaridades, plena de filosofía oriental adecuadamente pasada por un tamiz futurista, evolucionada. Los diferentes puntos de vista de algún modo se complementan, desde la furia producida por la necesidad de retener algo de la madre hasta el sentimiento de rebelión de quien quiere librarse de las cadenas de la tradición y hacer las cosas de manera distinta. Pero sobre todo, donde alcanza una voz extraordinaria es cuando se detiene en la tercera escena, en esa «hija» de cuyos sentimientos nadie parece preocuparse —se explica el motivo en el relato— y que, sin embargo, seguramente sea quien mejor expresa la intensidad de la pérdida, el consuelo y las voluntad de seguir adelante. Otro imprescindible.

El peso de las palabras, de Jeffrey Ford es en cierta manera un homenaje a aquellos que se dedican a juntar palabras para evocar sentimientos y sensaciones con sus composiciones. Un hombre consigue descubrir la fórmula para calcular el peso, la importancia, de cada palabra en relación a la frase y al texto que la contiene, de modo que sus escritos pueden influir en la mente de las personas. Una historia sobre el egoísmo y el amor, y sobre las consecuencias de nuestros actos, de la utilización interesada del acceso al subconsciente, pero también de amor al lenguaje y a sus correcta utilización, al don de la palabra.

Irónico, divertido, pero también agridulce La criatura desiste, de Dale Bailey, es un perfecto homenaje a La mujer y el monstruoThe Creature of Black Lagoon—, a La parada de los monstruosFreaks— y a toda una época y al cine de serie B de la Meca del Cine. La criatura, después de ser arrastrada fuera de su laguna y vivir diferentes experiencias, termina trabajando en Hollywood, rodando una película con su propia historia, aunque no es en absoluto como esperaba. El desarraigo, el dolor de verse arrancado del hogar, la aflicción de quien se sabe único y, por tanto, solitario, los anhelos imposibles, los sueños inalcanzables…, tiñen un cuento tan delicioso como evocador de una época.

Caroline M. Yoachim
Clips, recuerdos y cosas que nadie echará en falta, de Caroline M. Yoachim, es un maravilloso relato breve sobre esas cosas que parecen desaparecer sin explicación, desvanecerse de manera fantasmal y pasar a otra existencia, olvidada de los vivos. Emotivo y triste, encierra una historia sobre las cosas que roban los fantasmas a los vivos y los sentimientos que guardan sin quizá saberlo ni sospecharlo. Es enorme en su brevedad, bello sin excesos literarios, demostrando que para evocar profundos sentimientos no hace falta extenderse innecesariamente.

Y cierra el volumen otro relato corto, Coyote, de Charles Yu, con un divertido e irónico vistazo a los servicios de inteligencia y espionaje que viene a cuestionar lo que en realidad sabemos sobre la gente que nos rodea, cuando el encargado de investigar a un superior y de rebote a una superiora de ambos va viendo que sabe cosas sobre ellos que ni ellos saben, pero que en verdad no sabe nada de ellos. Un relato que nos habla de la sociedad de la información, del control estatal, pero también de si realmente nos conocemos a nosotros mismos y a los que nos rodean —y si ni siquiera nos importa—.

Cuentos para Algernon, un año más, cumple con creces el hacer a sus lectores el regalo de unos relatos de la mayor calidad de la manera más desinteresada. Un trabajazo que va más allá de la simple traducción, pues incluye el rastreo de lo que se está publicando ahí fuera, el contacto con los autores y la tarea de conseguir que le cedan los derechos también de manera gratuita, reuniendo una selección tan completa como heterogénea y variada. Por todo ello tan sólo me queda dejar constancia de mi agradecimiento a Marcheto por permitirnos disfrutar de estas obras además sin pedir nada a cambio. Thanks a million, Marcheto!
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