jueves, 19 de julio de 2007

Reseñas: La brisa del Egeo

La brisa del Egeo.

Ana Muncharaz Rossi.

Reseña de: Jamie M.

Hegemón Ediciones. Zaragoza, 2007. 192 páginas.

La brisa del Egeo se abre con una introducción en la que el lector asiste, el día de la fiesta de las Panateneas y desde los ojos del magistrado Alceo, al momento inmediatamente posterior al asesinato del tirano de Atenas, Hiparco, y al de uno de sus propios asesinos, Harmodio, a manos de la guardia del primero. Los cuerpos de ambos permanecen tendidos en el suelo, e Hipias, el hermano de Hiparco, también tirano de Atenas, clama a los dioses.

A partir de ese momento el libro se divide en dos partes bien diferenciadas. En la primera de ellas se relata la infancia y juventud de Alceo, un joven de familia noble, destinado a convertirse en parte de la clase gobernante de Atenas, y de su educación junto a la figura histórica del sabio Solón, quien fuera arconte de Atenas, pero que en el momento de la narración vive retirado de la vida política de la ciudad. Alceo, taciturno por naturaleza, irá abriendo sus ojos a las cosas que le rodean, llenando de filosofía su vida y cambiando de alguna manera el destino para el que había nacido, convirtiéndose en su lugar en magistrado de Atenas.

En la segunda parte, a mi gusto mucho más interesante que la primera, se asiste a la investigación del asesinato en sí, a la búsqueda de las causas y motivos que llevaron a dos hombres aparentemente poco “heroicos” a atentar contra la vida de los tiranos de Atenas, provocando con ello un movimiento que hará temblar los cimientos de la propia ciudad. Alceo pronto descubrirá que nada es tan claro como podría parecer en un principio, que las motivaciones de los asesinos no eran tan altruistas como a él le gustaría creer y que el tirano superviviente, Hipias, sabe mucho más de lo que dice y que busca el fracaso de Alceo motivado por un odio que ambos comparten.

Nos encontramos así con un enfrentamiento no tanto físico sino de voluntades, donde uno tratará de descubrir la verdad pese a que ésta pueda defraudarlo y el otro tratará de entorpecer su tarea en el convencimiento de que aunque triunfe en ella los resultados tampoco habrás de satisfacerle. La brisa del Egeo no es tanto literatura histórica, aunque se sitúe en la Grecia Clásica, sino una novela de intriga, donde lo importante no es tanto el trasfondo, los edificios, los usos y costumbres, el decorado en definitiva (aunque también haya algo de ello), sino más bien el desvelar las razones que llevaron a Aristogitón, un afamado luchador, y a Harmodio, un joven y acomodado noble, a perpetrar el tiranicidio. Son muchas las preguntas a las que Alceo tendrá que ir dando respuesta, abriéndose paso entre las contradictorias pistas de las que dispone y enfrentándose en todo momento a los impedimentos que Hipias pone en su camino. ¿Actuaban los dos asesinos en solitario? ¿Existía en realidad una conspiración para derrocar a los tiranos? ¿Es más poderosa la palabra que la espada? ¿Es el amor la auténtica fuerza que mueve el mundo?

Alceo se irá implicando más y más en el caso, tanto por el odio que le inspira el tirano superviviente, al que desearía ver derrocado y lejos de Atenas, como por la fascinación que le produce la historia de Aristogitón y Harmodio que va surgiendo ante su muchas veces sorprendida mirada. Y dicha implicación le arrastrará mucho más allá de lo que en un principio tenía planeado o podía siquiera sospechar, hasta el punto de que muy posiblemente el destino de la propia ciudad de Atenas penda de su mano.

El libro trata, en verdad, sobre la voluntad de los hombres en el uso del poder, de su manipulación, de su abuso, de su perversión; y sobre las pasiones desatadas tanto por el amor como por el propio poder. Y habla, casi con algo de filosofía, sobre la diferencia entre la realidad de los hechos y la visión que sobre ellos quieren tener en verdad las gentes. Y es que, a pesar del dictamen de Alceo, el pueblo es quien saca sus propias conclusiones y da y quita razones.

La prosa de Munchazaz es concisa, concreta, de frases cortas, sin excesivos artificios ni descripciones innecesarias, consiguiendo aún así algunos momentos extrañamente evocadores. Hay que poner un poco de atención para no perderse entre la extrañeza que nos producen los nombres griegos, ya que alguno de ellos no son precisamente fáciles de retener (sin embargo son los que eran, la autora no se toma licencias en ese asunto), pero lo cierto es que el libro se lee en un suspiro.

Eventos: fotos de la presentación de La brisa del Egeo

El acto comenzó con Unai Herrán, miembro de Hegemón Ediciones, haciendo una pequeña bienvenida e introduciendo a Santiago Gª Soláns para que hablase un tanto de la génesis del proyecto. Después, él mismo esbozó las líneas editoriales en las que va a trabajar la editorial; para a continuación dar la palabra a la autora, Ana Muncharaz, ya que al fin y al cabo se trataba de la presentación de su libro.

Unai Herrán, iniciando la presentación.

Ana Muncharaz y Santiago Gª Soláns, escuchándole atentamente.

Una parte del público, atentos a sus palabras.

Santiago, hablando de la génesis de la editorial.

Unai, atento a las explicaciones.

Otro momento de la intervención de Santiago.

Ana Muncharaz habla sobre su libro.

Otro instante de la intervención de Ana.

David Daza, autor de la ilustración de portada, que ante los elogiosos comentarios recibidos sobre la misma fue hábilmente liado por Santiago para decir unas palabras sobre su trabajo.

El público participó al final de la presentación con alguna pregunta, y el acto terminó con la autora firmando ejemplares de su libro.

El balance final fue muy positivo, tanto por los comentarios y satisfacción de los asistentes, como por el hecho de que se agotasen todos los ejemplares de La brisa del Egeo que había disponibles en la Fnac.

[Después unos cuantos "elegidos" nos fuimos de tertulia y cena de tapeo por El Tubo zaragozano; pero eso queda ya para el secreto del sumario].

miércoles, 18 de julio de 2007

Reseña: Elantris

Elantris

Brandon Sanderson

Reseña de: Amandil

Ediciones B - Círculo de Lectores Barcelona. 2006. Título original: Elantris. Traducción: Rafael Marín Trechera. 616 páginas.


Elantris es el nombre de una ciudad maravillosa habitada por criaturas que en el pasado fueron hombres pero a los que un día alcanzó una especial bendición que les convirtió en semidioses. El color de su piel era plateado, su pelo de un blanco níveo y sus vidas auténticas emulaciones de la inmortalidad. Pero de ellos lo que más impresionaba era el poder de su magia y su paternal benevolencia. Ayudaban a todos aquellos que acudían a verles y se encargaban de que en las tierras vecinas, conocidas como Arelon, la población "humana" no sufriese ningún mal más allá de su propia e inevitable mortalidad. La Shaod podía alcanzar a cualquiera y alzarle por encima de su mortalidad hasta el grado de semidiós.

Pero todo eso terminó diez años atrás. "Algo" sucedió y Elantris sucumbió por completo. Su magia se esfumó, sus habitantes se convirtieron en seres horripilantes y la antigua Shaod pasó a ser una maldición que, por las noches, podía convertir a cualquier habitante de Arelon en un monstruo. La ciudad de los dioses pasó a ser una cárcel donde los "humanos" desterraban para siempre a los nuevos elantrinos.

Y el final de Elantris supuso el inicio de una nueva era y el surgir de una terrible amenaza. Desde el este una antigua y poderosa religión reclamaba las tierras de Arelon ahora que sus dioses se habían esfumado . El reino se tambalea y sólo podrá salvarlo su recién firmada alianza con Teod...

En este contexto tan sugerente, Brandon Sanderson sitúa la acción de la novela. Por medio de tres lineas argumentales paralelas, y en ocasiones convergentes, el autor nos va desvelando los misterios de la ciudad de Elantris al tiempo que suceden a su alrededor luchas de poder en torno al trono de Arelon. El medio usado son tres personajes que persiguen fines distintos pero están abocados a enfrentarse o colaborar.

Por un lado la joven princesa Sarene, recién llegada desde el reino de Teod para casarse con el príncipe Raoden descubre que su prometido ha muerto pero ella, a causa del contrato matrimonial, debe permaneces en Arelon si quiere que las clausulas de alianza militar entre los dos países perduren. Ella sospecha algo y con la ayuda de su "seon" (una especie de duende volador) comienza a investigar los misterios que rodean la muerte de su prometido.

Por otra parte llega a Arelon un clérigo derethi de nombre Hrathen con la sagrada misión de convertir el reino a su religión en un plazo de noventa días para evitar que los ejércitos del Wyrn (el sumo sacerdote de su dios) arrasen el país por hereje e infiel.

En último lugar está el propio príncipe Raoden, un joven listo, bondadoso, justo y amado por su pueblo, al que una mañana el destino le deparó la maldición de haber sido alcanzado por la Seod convirtiéndose en un elantrino al que desterraron a las ruinas de la antigua ciudad.

El motor de la historia, más allá de los enfrentamientos políticos entre el clérigo y la princesa, es el misterio que envuelve a la ciudad de Elantris y que Raoden intenta descifrar mientras, al mismo tiempo, pretende conseguir que los malditos salgan de la miseria en la que han de vivir como auténticos condenados que son. La ciudad y las descripciones de su pasado son lo más evocador del libro y lo que consigue mantener en vilo al mayor parte del tiempo al lector.

Por lo demás la historia es relativamente novedosa aunque en determinados momentos da la sensación de sacarse demasiados ases de la manga según los va necesitando. También le resta atractivo el uso de un determinado vocabulario que desentona con un ambiente pretendidamente medieval y algunas situaciones y descripciones que parecen consecuencia de la americanización del medievo que padecen muchos autores de EE.UU. Aunque uno se queda con la duda de si en el original pasa lo mismo o es un efecto producido por la traducción al español (cosa que dudo ya que Rafael Marín es uno de los mejores traductores que hay en el ámbito de la literatura fantástica).

Por todo ello Elantris se puede definir como entretenida, a ratos evocadora y sencilla de leer, lo resuelve todo en el último capítulo y deja abiertas las puertas a una serie de continuaciones de manera muy descarada.

Es interesante.

martes, 17 de julio de 2007

Reseña: Harry Potter y el cáliz de fuego

Harry Potter y el cáliz de fuego.

J.K. Rowling.

Reseña de: Santiago Gª Soláns.

Salamandra. 2005 (19ª edición). Título original: Harry Potter and the Goblet of Fire. Traducción: Adolfo Muñoz García y Nieves Martín Azofra. 635 páginas.

Ya desde el primer capítulo, como si Rowling quisiera avisar al lector de un cambio en el tono de la serie, en vez de asistir a la habitual descripción del sufrimiento veraniego de Harry en casa de los Dursley la novela se abre con una escena dedicada a Lord Voldemort dando muestras de su vena cruel y sádica. Y en los siguientes capítulos, continuando la tendencia abierta en el libro anterior, la autora se dedica a seguir ampliando el mundo mágico, con Harry y compañía viajando a los Mundiales de Quidditch, donde se mezclarán con multitud de magos y brujas procedentes de todos los puntos cardinales e irán conociendo, al mismo tiempo que el lector, toda una serie de detalles sobre la sociedad oculta que les rodea y sobre los modos y usos de la comunidad mágica con relación al mundo de los muggles; y donde, además, se podrá comprobar que la amenaza del Señor Tenebroso y sus seguidores, los temibles mortífagos, permanece muy presente y en absoluto puede ser dejada de lado.

Ya en Hogwarts, con sus catorce años, Harry tendrá que enfrentarse a las asignaturas de cuarto con una gran sorpresa: compartirán el curso con alumnos de otros dos colegios de magia, y un elegido de cada uno de los tres colegios competirá en el Torneo de los Tres Magos, en el que deberán pasar diversas pruebas superando obstáculos casi infranqueables. ¿Será Harry uno de los elegidos? Mejor que lo lea cada uno.

El mundo de Harry Potter ha alcanzado ya en este El cáliz de fuego una complejidad ciertamente sorprendente, y todo lo que ha perdido en frescura (que no ha sido poco) lo ha ganado en consistencia y cercanía. Son muchas páginas ya y las personalidades de protagonistas y secundarios están ya demasiado definidas como para permitirse excesivas sorpresas. Es, sin duda, en los nuevos personajes (o en los secundarios que han aparecido poco), donde más juego y libertad puede tomarse la autora.

Harry ha crecido, y por el camino ha perdido casi toda su ingenuidad, aunque no su timidez innata, y empieza a descubrir nuevos horizontes acordes con su edad, como las primeras y turbadoras atracciones hacia el sexo opuesto más allá de la simple amistad. No es que haya ningún escarceo amoroso en el libro, sino que Harry parece darse cuenta por primera vez de que las chicas son algo más que molestas compañeras de estudios y lo pasará realmente mal para decidirse a pedir a una que vaya con él al baile de Navidad.

Los personajes nuevos, tanto los profesores (impactante el nuevo ocupante de la vacante de las enseñanzas de defensa contra las Artes Oscuras) como los alumnos de los otros dos colegios dan una nueva visión, mucho más amplia, del hasta el momento bastante Hogwarts-centrista mundo de Harry. Y los secundarios que van apareciendo aportan un importante granito de arena para dar variedad al reparto, como cierta periodista un tanto pagada de si misma que llegará a convertirse en un verdadero incordio, haciéndose odiosa ante los ojos del lector, pero deparando algunas de las mejores páginas del libro.

Harry sigue creciendo, junto con sus lectores, pero no deja de ser un joven que todavía se indigna al descubrir que la vida no es justa, que la verdad no siempre triunfa y que los libelos (incluso aunque al principio sean bienintencionados) sobre las personas pueden hacer mucho daño. Está descubriendo, por las malas, que la vida, y los adultos, tiene muchas caras y que no siempre es la más bonita la que te va a mostrar. Hay, pues, además del entretenimeinto, ciertas dosis de reflexión, que nunca vienen mal en el público hacia el que está dirigido el libro.

En El cáliz de fuego, Harry deberá enfrentarse de cerca a un enemigo con el que ya se había encontrado anteriormente, pero que quizá nunca antes le había rozado tan de cerca: la Muerte. Y es que, aunque ya antes esta le había rondado con insistencia, quizá nunca había sido tan consciente de su propia fragilidad y de la de los que lo rodean. Como decía, el tono de la serie se va haciendo paulatinamente un poco más oscuro, más tenebroso, conforme la mano de Lord Voldemort se va haciendo cada vez más visible en los actos que conforman la vida de Harry. Es como una sombra siniestra de la que no puede despegarse, y eso bastaría para amargar la vida de cualquiera. Es por tanto un libro menos “alegre” que los anteriores, más serio tal vez por los temas que toca o por el enfoque que Rowling ha decidido darles.

La autora tiene el acierto, además, de limitar los partidos de qidditch a los de los Mundiales, evitando el escollo de hacerse repetitiva y de añadir páginas innecesarias a un libro ya de por sí largo.

Es a su vez el libro de la serie que termina con un final más abierto. Si en los tres anteriores había una conclusión clara y un cierre de todas las tramas, a pesar de que la figura de su archi enemigo siguiese gravitando sobre su persona, no sucede lo mismo en esta entrega. En efecto, toda la línea del Torneo de los Tres Magos (y por tanto de El cáliz de fuego) queda perfectamente cerrada, pero sus consecuencias quedan amenazadoramente en el aire, dejando un montón de cabos a continuar en el próximo volumen; algo que no es malo per se, pero que deja con una enorme sensación de desasosiego y curiosidad en le lector. La amenaza es mayor que nunca y queda pendiente de resolución para más adelante, lo que a más de uno hará ir corriendo a por Harry Potter y la Orden del Fénix, quinta entrega de la saga y donde esperemos se desvelen unos cuantos misterios que se han quedado en el tintero.

Harry Potter y el cáliz de fuego deja buen sabor de boca y con ganas de más, a mí por lo menos.

Reseñas del resto de la serie:

Harry Potter y la piedra filosofal.

Harry Potter y la cámara secreta.

Harry Potter y el prisionero de Azkaban.

Harry Potter y la Orden del Fénix.

Harry Potter y el misterio del príncipe.

Harry Potter y las Reliquias de la Muerte.

jueves, 12 de julio de 2007

Reseña: Ms. Marvel 1. Lo mejor de lo mejor

Ms. Marvel: Lo mejor de lo mejor

Brian Reed, Roberto de la Torre y Jimmy Palmiotti

Panini comics. 120 páginas. Rústica.

Reseña de: Matt Davies

Panini editó hace un par de meses el primer tomo de la nueva serie regular de Ms. Marvel, guionizado por Brian Reed -según Marvel, digno discípulo de Brian Michael Bendis- y dibujado por el compatriota Roberto de la Torre. La premisa no era mala: una nueva colección con una heroína que lleva dando tumbos por el universo Marvel los últimos treinta años pero que nunca ha sido demasiado popular ascendiendo a primera categoría, mostrando sus intentos por conjugar una vida personal de superestrella mediática y su carrera superheroica. Sin embargo, Brian Reed abusa de tópicos y de situaciones comunes y olvida hacer de Carol Danvers un personaje atractivo. Porque, en un universo en el que hay féminas tan notables-y con colecciones tan bien escritas- como Hulka o Jessica Jones, Carol/Ms. Marvel, o cualquier otro héroe con pijama que se limite a liarse a guantazos con alienígenas, resulta aburrido.

Es cierto, eso sí, que Reed da algunas pinceladas de humor de vez en cuando (donde más se nota la influencia Bendis), y también es loable el que se esfuerce por mantener la continuidad de la historia y de los personajes, trayendo villanos del pasado y utilizando sucesos como el crossover Dinastia de M para enriquecer la historia. Pero el resultado final, sin ser completamente negativo, no aporta absolutamente nada al cómic de superhéroes, y se lee con una permanente sensación de déjà vu. Es probable que si Reed hubiera optado por hacer más hincapie en la dualidad estrella de la tele/heroína de la protagonista la obra hubiese ganado en interés y evitado situaciones previsibles.

El dibujo de Roberto de la Torre es similar al guión de Reed: no es malo- de hecho, en algunas páginas es bastante espectacular, recordando a Alan Davis, y en general resulta agradable- pero le falta definición a la hora de dibujar rostros y escenas de acción. A pesar de esto último, parece apuntar maneras y resulta lo suficientemente prometedor para prestar atención a sus futuros trabajos.

Dos últimos detalles: la molesta sensación de que falta una de las páginas finales (o es eso, o no hay pelea final contra el maloso) y las maravillosas portadas de Frank Cho (sí, yo soy uno de esos inocentes que ven una portada espectacular y piensan "Eh, si la portada es bonita el interior no puede ser malo" Luego pasa lo que pasa...)

En resumen, un cómic flojo que solo entretendrá al lector menos exigente.

sábado, 7 de julio de 2007

Reseña: La fuga de Colditz

Fuga de Colditz

Brian Degas y P.R. Reid

Reseña de: Amandil

Games & Co. / Devir Iberia 1972/2006. De 2 a 6 jugadores. Duración media de una partida: pactado por los jugadores al inicio de cada partida.

Este juego es una puesta al día del que fuera uno de los grandes clásicos de NAC en los años ochenta. La presentación que nos ofrece Devir es estupenda (en su linea) y pretende volver al espíritu del juego original modificando levemente algunos de los diseños del mismo (se han suprimido las esvásticas, por ejemplo).

Fuga de Colditz simula el intento de escapatoria de un grupo de oficiales aliados presos en el castillo alemán de Colditz durante la Segunda Guerra Mundial. Para ello deberán conseguir una serie de materiales y equipos (cuerdas, pases, disfraces, comida, brújula, etc.) mientras sus captores intentan evitarlo por todos los medios.

El juego enfrenta a un jugador (el alemán) contra el resto (los prisioneros) venciendo el primero si, al concluir la duración de la partida no se han escapado un número determinado de prisioneros. Los jugadores "aliados" vencen si logran sacar de la prisión a ese número determinado de prisioneros y entre los diversos jugadores aliados, vence el que haya sacado más. Tanto la duración de la partida como el número de prófugos necesarios para ganar se negocia antes de comenzar la sesión y de sortear los bandos.

El sistema de juego es muy versátil y sencillo. Garantiza, además, que no haya dos partidas exactamente iguales y el éxito de cada bando depende tanto de una buena planificación (ya sea situando a los guardias o a los prisioneros) como del éxito en la cooperación entre los aliados (quienes, en más de una ocasión, deberán optar entre sus planes particulares o los del grupo). El factor suerte está sujeto a los dados, ya que estos marcan cuantas casillas podrán moverse los prisioneros y los guardias, pero la existencia de una serie de cartas de evento facilitan que se pueda alterar un mal resultado en un momento crítico de la partida.

Por último la estrategia a adoptar en cada bando, además de depender e la experiencia de cada jugador, dependerá del número de prisioneros que queden "libres", ya que es muy común que varios de ellos terminen en los calabozos y por tanto temporalmente bloqueados. Aunque un jugador habilidoso puede hacer de esta situación una gran ventaja para lograr una huida aún más fácil, si cabe.

Fuga de Colditz promete diversión y entretenimiento desde la primera partida. Es un juego que tiene que estar en cualquier ludoteca.

domingo, 1 de julio de 2007

Reseña: Cabo Trafalgar

Cabo Trafalgar

Arturo Pérez-Reverte

Reseña de: Amandil

Alfaguara. Madrid, 2004. 269 páginas.

Este libro, escrito por encargo para conmemorar en segundo centenario de la batalla de Trafalgar, se podría definir como Pérez-Reverte en estado puro. Su prosa ligera, veloz y apasionada nos arrastra desde las primeras páginas hacia el fondo de un relato que nos descubre, en toda su sublime y terrible crudeza, un momento de la Historia en que se marcará una inflexión determinante.

En esta novela, y entre cañonazo y cañonazo, el autor desgrana una vez más un acontecimiento histórico de la época napoleónica en el que, arrastrados por los acontecimientos, un grupo heterogéneo de personajes intenta sobrevivir mientras la Historia pasa por encima de ellos. El truco del autor para meterse en la batalla consiste en crear un barco español, el Antilla, que no existió nunca pero desde el cual se ve toda la acción y, al final, incluso participa de los combates.

Embarcados en ese navío los distintos protagonistas o testigos abarcan desde el Capitán hasta un marinero enrolado a la fuerza, pasando por un joven grumete o un oficial novato.

Pérez-Reverte vuelve a la carga utilizando el mismo tipo de lenguaje (directo, plagado de tacos y de expresiones ramplonas y por eso mismo vibrante, en cierto modo) que ya puso en práctica en su relato La sombra del Águila (en el que cuenta las peripecias de un batallón de infantería español enrolado a la fuerza en la Grande Armee de Napoleón en plena campaña de Rusia). Junto con una expresividad directa y, digámoslo así, muy a la española (torrentina y no cervantina, dicho sea de paso), nos mete en los tejemanejes de un navío de linea de inicios del XIX, dónde se podía encontrar desde el oficial ilustrado y aristócrata hasta el borracho de puerto de Cádiz, enrolado mientras dormía la mona en una taberna. En ese contexto, y desde perspectivas muy diferentes, narra el desarrollo de la batalla de Trafalgar, criticando -como narrador- al mismo tiempo múltiples aspectos de la España de la época (reyes nefastos, validos corruptos, población fanatizada y analfabeta) e incluso de la actual.

La novela es muy entretenida, amena, fácil de leer y sobre todo repleta de acción. El autor vuelca sobre el lector sus conocimientos náuticos, narra con mucha agilidad la mayor batalla naval de todos los tiempos, reconoce la valía de los ingleses y a la vez lo perros que eran. Denuncia la mezquindad del almirante francés. Resalta la valía de los oficiales españoles. Y, sobre todo, exalta el valor y la entrega de unos marineros que, sin saber por qué estaban allí en muchos casos, cuando les tocó el momento de darlo todo, dieron sus vidas por sus compañeros, por sus navíos y por su país.

Es un libro que merece la pena ser leído.

Presentación: La brisa del Egeo

Hegemón Ediciones tiene el placer de invitarles a la presentación de su primera novedad editorial, La brisa del Egeo, que tendrá lugar el martes 17 de julio a las 19:30 horas en la Fnac de Zaragoza (Pza. España).

A la misma asistirán la autora del libro y los responsables de Hegemón Ediciones, quienes aprovecharán también para presentar su proyecto editorial.

Estáis todos cordialmente invitados a asistir. ¡Os esperamos!


La ficha técnica del libro es la siguiente:

Título:

La brisa del Egeo.

Autora:

Ana Muncharaz Rossi.

Sinopsis:

ATENAS. 514 a.C. Fiesta de las Panateneas. Mediodía.

«Los dos cuerpos yacían uno al lado del otro, tan cerca que la sangre se mezclaba. Alceo miró con horror los cadáveres y pensó en el futuro; aquellas muertes auguraban días sombríos. Cubriendo sus espaldas, dos guerreros le protegían de la muchedumbre. La procesión se había detenido. Atenea no tendría ofrendas ese año.

Alceo ignoró el empujón de uno de los soldados y, con paso lento, se acercó al cuerpo de Hiparco, el gobernante. No era una deferencia, sino un deber; por su rango. Porque había sido asesinado.»

Alceo, el magistrado, se enfrenta a la tarea más difícil de su existencia. En un relato que nos llevará a través de su infancia y juventud, de su crecimiento como persona, descubriremos que todos los actos de su vida parecen haberse conjurado para conducirle al momento en que deberá esclarecer las auténticas causas y razones que motivaron el asesinato de Hiparco, tirano de Atenas.

Pero su investigación le conducirá por senderos insospechados que cambiarán su vida y le ayudarán a descubrir cuál es la verdadera fuerza que mueve el mundo.

La brisa del Egeo es una novela de intriga en la que se reflexiona acerca de la ambición, el poder y el amor, desvelándonos cómo han motivado a los hombres desde la antigüedad, tanto hacia lo excelente como hasta el abismo.

La autora:

Ana Muncharaz Rossi (1965) nació en Madrid, ciudad donde realizó sus estudios de Periodismo y Doctorado, este último en el Departamento de Filología III de la Universidad Complutense de Madrid.

Ha colaborado con diversas revistas literarias y, actualmente, desempeña su labor profesional como correctora de textos y estilo en diferentes editoriales españolas.

La brisa del Egeo es su segunda novela. La primera fue El árbol doblado, publicada en 2003 con una buena acogida por parte de los lectores y de la crítica.

Portada:

Xaifu / David Daza.

Formato:

14,5 x 23 cm.

Encuadernación:

Rústica con solapas.

lunes, 25 de junio de 2007

Reseña: Los cañones de agosto

Los cañones de agosto.
31 días de 1914 que cambiaron la faz del mundo.

Bárbara W. Tuchman

Reseña de: Amandil

Ediciones Península - Círculo de Lectores 2004. Barcelona. Título original: The Guns of August. Traducción: Víctor Scholz. 591 páginas.

Este libro de rbara W. Tuchman es, sin lugar a dudas, una de las obras maestras de la historiografía contemporánea. Desde su aparición en EE.UU. en 1962 se convirtió en una de las obras de referencia sobre la Primera Guerra Mundial además de un super ventas que rompió todos los pronósticos imaginables de su editor.

El libro narra en presente los primeros treinta y un días de la que se denominó La Gran Guerra y que duró desde 1914 hasta 1918. El hecho de centrarse en ese período inicial, tal y como explica la propia autora en el prólogo, se debió a la confluencia de varios factores: sus ganas de escribir sobre 1914 como año clave en el cambio que experimento el mundo, la propuesta que le hizo el británico Cecil Scott de escribir sobra la mítica Batalla de Mons entre el Cuerpo Expedicionario Británico y el ejército Alemán y, por último, el deseo de Tuchman de escribir sobre el episodio de la huida por el mar Mediterráneo del acorazado alemán Goeben.

Los 31 primeros días de la guerra cubrían justo esos acontecimientos y además fueron clave para el posterior desarrollo de todo el conflicto, marcando las pautas que prevalecerían durante los siguientes cuatro años y dejando una impronta imborrable en los protagonistas principales de toda la guerra.

A lo largo de veintidós capítulos divididos en tres partes (Los planes, El estallido y Las batallas) y de una introducción, "Unos funerales", que es considerada la mejor jamás escrita en la historiografía actual, la autora desgrana los preparativos de las grandes potencias para una guerra que estaba llamada a ser breve y poco sangrienta. El Plan Schlieffen alemán, el Plan 17 francés o el Plan W británico son explicados de manera amena y sencilla sin por ello evitar la profundidad del análisis o los datos más escabrosos (rencillas personales entre los generales, odios de índole nacionalistas, etc) de una guerra que se convirtió en la más sangrienta de la historia hasta ese momento.

El libro es entretenido y fácil de leer. No hace falta ser un experto ni conocer de antemano los pormenores de la Europa de fines del siglo XIX. Bárbara W. Tuchman consigue que el lector quede atrapado como en una auténtica novela de misterio y crea en todo momento que las decisiones de los protagonistas todavía pueden evitar la lucha o los alemanes tomar París en seis semanas o los ejércitos rusos entrar en Berlín tras aplastar al minúsculo ejercito prusiano comandado por los generales Ludendorff y Hindenburg o…

Todo parece abierto en un libro que es una obra maestra.

domingo, 24 de junio de 2007

Reseña: Los hijos de Húrin

Los hijos de Húrin.

J.R.R. Tolkien.

Minotauro. Barcelona, 2007. Título original: The Tale of the Children of Húrin.. Traducción: Estela Gutiérrez. 280 páginas.

Reseña de: Santiago Gª Soláns.

Antes que nada hay que reconocer que Los hijos de Húrin no es un bocado para todos los paladares, quien se adentre en sus páginas al amparo de la simple lectura de El Señor de los Anillos o de la visión de las películas basadas en él, buscando algo similar, es muy posible que se vea decepcionado. Los hijos de Húrin no es una novela al uso, sino una crónica al estilo de las historias incluidas en el Silmarillion, y ese es un detalle muy importante sobre todo en la forma de la narración, aunque a veces la diferencia pueda resultar difícil de apreciar. Tiene además el handicap de que para cualquier tolkieniano de pro no cuenta nada “nuevo”, sino que amplía en alguna manera una historia ya conocida y difundida tanto en el Silmarillion como en los libros de la Historia de la Tierra Media. Aún así no es de extrañar el éxito del libro; había un enorme número de lectores esperando una obra, más o menos nueva, del puño de J.R.R. Tolkien y no de los refritos que ha ido publicando su hijo Christopher a lo largo de los años. Y además se trata de uno de los relatos más bellos, junto al de Beren y Lúthien, surgidos de la pluma del profesor de Oxford.

Los hijos de Húrin es la historia trágica hasta el desgarro, triste hasta las lágrimas, de la maldición que Morgoth impone sobre el derrotado Húrin y toda su estirpe. En medio de la eterna guerra entre el bien y el mal que se desarrolla a través de las edades en la Tierra Media, asistimos aquí a uno de sus puntos álgidos, al momento de la gran alianza entre elfos y hombres contra la oscuridad, y la terrible derrota en la Nirnaeth Arnoediad, la Batalla de las Lágrimas Innumerables. En los años que seguirán tendrá lugar la historia de Túrin y de Niënor, los hijos de Húrin, y sus numerosos y bastante desgraciados avatares a lo largo de sus vidas. Se centra sobre todo en la figura de Túrin, en los largos años separado de su familia mientras se enfrenta de diversas formas a Morgoth, siempre con la sombra de la maldición planeando sobre sus acciones y condicionando, para mal, todo lo que emprende, hasta el extremo de tener que separarse de todos los que quiere o verlos ir muriendo de forma trágica. A lo largo de las muchas personalidades que irá adquiriendo, todas sus acciones parecen abocadas al fracaso y a la tristeza, hasta que parece alcanzar el amor y la felicidad… aparentemente, porque al final todo ha de terminar en lágrimas, igual que empezó.

Es una historia inmensamente bella, de una belleza nacida de la pena y la desgracia, como una tragedia griega o shakesperiana (ni siquiera Romeo y Julieta tiene un final tan amargo); con batallas, peleas, confusiones, traiciones, búsquedas desesperadas, pasiones imposibles, amistades imperecederas destinadas a la muerte, amores que trascienden los parámetros del amor y tras todo ello el poderoso telón de la guerra sin tregua contra el Mal que Morgoth planea extender por toda la Tierra Media.

Como ya digo, todo está narrado en forma de crónica, no de una novela al uso, y para algunos lectores esto puede resultar algo tedioso, buscando un discurrir más fluido, más lleno de acción o de diálogos; pero si uno se deja llevar por la magia evocadora de las palabras, por el tono cadencioso, por la imaginería fantástica de lo que se está relatando, es imposible no dejarse arrebatar por la fuerza de la narración y trasportarse a un mundo donde es posible vernos reflejados en alguna manera.

Tolkien odiaba las alegorías, eso es cierto, y sin embargo imbuyó a sus obras de un poderoso mensaje de esperanza entre la desesperanza. En la eterna lucha contra la Oscuridad, que parece abocada al fracaso dada las fuerzas del enemigo, incluso en las más crueles circunstancias brilla una luz que permite que los hombres de corazón recto mantengan sus ilusiones. En lo más oscuro de la noche brilla una luz, parece decir; aunque no todas las historias de amor, ni siquiera una de las más bellas como fuera la de Níniel y Turambar, estén destinadas a la felicidad, siempre dejarán en los corazones de los que la conocieron un recuerdo imperecedero destinado a perdurar más allá de las vidas de sus protagonistas. Ante todas las adversidades siempre habrá alguien dispuesto a enfrentarse a los designios del Mal, por duras que sean las consecuencias.

Es este un libro que se lee en un suspiro (en verdad la narración dura hasta la página 226, el resto son apéndices y tablas) y que se cierra con un nudo en el estómago, con una emoción triste, y sé de más de uno que no se ha privado de dejar caer una lagrimita. No me extraña, la verdad, a mí también me emociona ese final, ese reencuentro donde la maldición se cierra con toda su carga trágica, donde expira con una última maldad.

Sobre la edición, además de hacer referencia a las hermosísimas ilustraciones de Alan Lee (a mí casi me han gustado más las en blanco y negro que las láminas en color, aunque estas también sean impresionantes), cabe decir que al principio hubo bastantes quejas por unas cuantas erratas y bailes de nombres, sobre todo en las tablas genealógicas, pero que Minotauro se puso las pilas bastante rápido y que en la cuarta impresión (abril de 2007, el mismo mes de la primera edición) ya estaban corregidas. Quedaba algún otro pequeño detalle (como poner Mîn en vez de Mîm, en el nombre del enano mezquino), pero lo más importante ya estaba arreglado. Es una cosa que, siendo muy de agradecer y que demuestra una rapidez de reflejos encomiable, no deja de reflejar un mal endémico en el mundo editorial español: la prisa por querer ofrecer el libro hace que se cometan errores fácilmente subsanables. Está muy bien y es de aplaudir el que se haya corregido, pero mejor sería que no se hubieran cometido los fallos; ¿acaso los compradores de la primera edición no tienen derecho a tener un libro en perfectas condiciones? Pienso que sí.

Los hijos de Húrin es un libro que no dejará indiferente, te gustará hasta la pasión o no podrás terminarlo, por mi parte yo ya lo amo, pero claro, yo ya caí rendido a los pies de J.R.R. Tolkien hace muchos, muchos años, así que ya estaba predispuesto a dejarme conquistar de nuevo sin demasiada resistencia.

viernes, 22 de junio de 2007

Reseña: El hombre vacío

El hombre vacío.

Dan Simmons.

Reseña de: Santiago Gª Soláns.

Ediciones B. Col. Nova # 202. Barcelona, 2007. Título original: The Hollow Man. Traducción: Rafael Marín Trechera. 278 páginas.

Bastante vacío, en efecto, me ha dejado la lectura de este El hombre vacío. Nunca antes un libro de Simmons me había defraudado de esta manera, ni siquiera los que me habían parecido más flojos (Los vampiros de la mente, El bisturí de Darwin…) me habían dejado tan insatisfecho. Simmons siempre me había demostrado un oficio que, más allá del uso de la técnica del “superventas” de la que tan hábilmente se sirve en sus obras más mainstream, me atrapaba con su narración y me hacía leer sus libros en un suspiro por largos que fueran. En este caso no ha sido así, en absoluto, y menos mal que El hombre vacío es cortito y no se hace por ello eterno, aunque a veces tal amenaza pende sobre sus páginas.

Es esta la historia de Jeremy Bremen, un hombre con la capacidad de recibir los pensamientos de las personas que le rodean, una capacidad que se ha visto felizmente escudada durante años por la misma telepatía de la que hacía gala su esposa Gail; pero ahora ella ha muerto y el mundo se le viene encima a Jeremy cuando las mentes de los demás quedan abiertas a gritos a su escrutinio sin que pueda hacer nada por evitarlo. Ante tal invasión de su cerebro y queriendo aislarse del mundo, iniciará un viaje a través de los Estados Unidos que le conducirá a los profundidades de la psique humana y a la degradación más absoluta, hasta llegar a la indigencia; al tiempo que en una serie de flash backs iremos asistiendo a la relación que mantenía Jeremy con su esposa y a la investigación sobre la telepatía y otras habilidades matemáticas que llevaban a cabo los protagonistas.

Es triste comprobar la poca fe que, al menos aquí, demuestra Simmons en el ser humano. No es que el protagonista no se encuentre con otro personaje que parezca tener una mente “limpia”, sino que parece que tal ser no existe y todos los pensamientos que invaden agresivamente la mente de Jeremy son de una suciedad y fealdad absolutas. En un mundo en blanco y negro, el blanco parece no existir (más que en el recuerdo de su esposa) y los grises son realmente escasos. Es un mundo descarnado, cruel, terriblemente hipócrita y realmente muy triste.

El protagonista se mueve por unos impulsos que difícilmente podemos entender ya que al parecer ni siquiera el mismo los entiende demasiado (y como nosotros no somos telépatas, pues mucho menos), mientras el mundo, las personas que le rodean le bombardean con su suciedad mental y presentan al mundo, a las personas con las que conviven, una cara totalmente falsa. Y que sí, que todos tenemos nuestros secretos, nuestros pequeños (o grandes) pecadillos que queremos mantener ocultos, pero es que en la novela Simmons no se muestra más que la más rastrera bajeza moral como si esa fuera la norma, y ciertamente no creo que ese sea el caso. Además, para aderezar la narración y supongo que para que no se hiciera tediosa, Jeremy se verá inmerso en una inverosímil trama de mafiosos y asesinatos, de persecuciones y huidas a través del país que sirven para dar algo de emoción a la lectura, pero que no dejan de resultar en todo momento increíbles.

Simmons desde luego no ha perdido (bueno, no había perdido entonces, que el libro es del ’92) su buen hacer, y su escritura es tan fluida y agradable como siempre; lo que sucede es que eso no es suficiente para convertir en interesante este El hombre vacío y conseguir sólo por la fuerza de su narrativa implicar al lector en las desgraciadas, trágicas y tristes vivencias de Jeremy Bremen en un mundo tan sórdido y cruel que no es de extrañar que el protagonista quiera abandonar a toda costa en busca de algo mejor.

Lo siento, pero no, esta vez Simmons no ha conseguido atraparme con su patético protagonista ni implicarme en su periplo. Es la primera vez que me defrauda de esta manera y tal vez por ello esta crítica sea algo más dura de lo que hubiera sido si el autor fuera otro del que no hubiera esperado tanto. Quizá había puesto el listón demasiado alto (sobre todo teniendo tan reciente la lectura de su magna y magnífica Olympo), o quizá el libro sí que sea tan malo como me ha parecido; no lo sé. Al menos es corto, que no es poco alivio.

domingo, 17 de junio de 2007

Reseña: History of the World

History of the World

Steve Kendall

Reseña de: Amandil

Ragnar Brothers/Gibsons Games/Avalon Hill 1991 De 3 a 6 jugadores. Duración media de una partida 4 horas.


History of the World es un juego que recrea el auge y declive de diversas naciones e imperios a lo largo de 5.000 años de historia humana. A lo largo de siete "épocas" cada jugador controlará una civilización distinta encuadrada en esa "época" con la que deberá conseguir puntos de victoria mediante la conquista de territorios y la construcción de maravillas del mundo. Al acabar de mover una civilización esta permanecerá sobre el mapa del juego sin moverse más y sobrevivirá mientras no sea aniquilada (parcial o totalmente) por las otras naciones que van apareciendo en épocas subsiguientes.

Los sistemas de movimiento y combate son extremadamente sencillos, permitiendo que los jugadores se familiaricen rápidamente con el procedimiento de conquista que permite vencer la partida.

Las civilizaciones no están equilibradas en absoluto, por ejemplo Roma tiene 25 "fichas" mientras que los Aztecas-Mayas tienen 4, pero el sistema de juego permite un cierto equilibrio permitiendo que los jugadores que hayan acumulado las civilizaciones más débiles escojan primero en las siguientes épocas.

El nivel de abstracción del juego es muy elevado. El mapa, que representa toda la Tierra, no estáproporcionado, quedando América y África subsahariana de un menor tamaño. Esto se debe a que la mayor parte de las civilizaciones en juego tienen su origen en Europa, Oriente Medio, India o China.

History of the World es un juego muy sencillo y entretenido, tiene un elevado componente didáctico y además es lo suficientemente versátil como para que no haya dos partidas iguales. Merece la pena tenerlo en la ludoteca particular.

jueves, 7 de junio de 2007

Noticias: Primer aniversario de scifi.es

Recibimos la siguiente nota de prensa, de la que nos es muy grato hacernos eco:

EL MAGAZINE SCIFI.ES CUMPLE SU PRIMER AÑO DE VIDA

El terror asola las salas; los piratas navegan de nuevo arrasando las costas y ¡un tío con mallas que se cree una araña se ha encaramado a lo más alto de la taquilla mundial! ¿Quién nos lo iba a decir?...

Es el tiempo del fantástico. Un tiempo en el que cumplimos nuestro primer año de vida. Y para celebrarlo os hemos preparado un menú de lo más suculento:

- Reseñas de los estrenos de junio: "Hostel 2", "Shrek Tercero", "28 Semanas Después; "El Guía del Desfiladero" y "The Invisible".

- Os avanzamos "Habitación sin salida".

- Tim Sullivan entrevista a Tobe Hooper en su sección "Shock 'n Roll".

- Os ofrecemos un amplio reportaje dedicado a E.T. el Extraterrestre por su 25 cumpleaños.

- Entrevistamos a Robert Kurtzman, el maestro de los efectos especiales, con el que hablamos de su carrera y nos presenta su nueva película "Rage".

- Y para que podáis emular a vuestros ídolos de los FX comenzamos nuestro Curso de Maquillaje y FX a cargo de los artistas italianos Mauro Fabriczky y Fabricio Capponi.

- El rey de los saurios radioactivos, Godzilla, protagoniza un artículo especial en el que repasamos su filmografía.

- Os presentamos la nueva serie de SciFi USA "Painkiller Jane" y entrevistamos a su creador Jimmy Palmiotti.

- "Héroes" llega al final de su primera temporada y nosotros os descubrimos todos sus secretos.

- Con motivo del inminente estreno de "Star Trek Of Gods and Men" hablamos con su director, el vulcaniano de la serie "Voyager", Tim Russ.

- Analizamos los DVDs de "El Ilusionista" y las ocho primeras entregas de "Masters of Horror"

- Además de las secciones habituales: Cartelera, noticias, novedades editoriales, DVD, BSOs, el rincón del coleccionista, etc...

Y recordad que en el magazine Sci Fi.es encontrareis todo lo que necesitais para estar a la última de lo que sucede en el mundo del género fantástico. ¡Y completamente gratis!

Visitadnos en http://www.scifi.es/magazine

miércoles, 6 de junio de 2007

Reseña: Las flechas de la reina

Las flechas de la reina.

Mercedes Lackey.

Reseña de: Jamie M.

La Factoría de Ideas. Col. Solaris fantasía # 59. Madrid, 2007. Título original: Arrows of the Queen. Traducción: Belén Aguilera. 347 páginas.

Las flechas de la reina es la primera de una larga, muy larga, serie de novelas situadas en el fantástico mundo de Valdemar, de la que ya han salido unos 25 libros divididos en diversas trilogías y subseries. Esta primera entrega pertenece a Los heraldos de Valdemar, y se circunscribe a lo que se suele denominar la “educación del héroe” (de la heroína en este caso). Talia es una joven soñadora a punto de cumplir los trece años, que vive en el seno de una familia perteneciente a una misógina sociedad feudal, en la que se siente explotada y maltratada, y la gota que colma el vaso de su miseria llega cuando le anuncian que es su obligación casarse. Indignada, huye de su hogar con la suerte de que uno de sus maravillosos sueños se cumple y es “elegida” por un Compañero, un caballo mágico con extraordinarios poderes (como el de hablarle directamente a la mente aunque luego absurdamente y para su sufrimiento le haga olvidar que lo ha hecho) que conlleva la promesa de apartarla de su miserable vida e iniciarla en una senda de aventuras. Vamos, el sueño de cualquier niña pre adolescente que se precie. Y a partir de ahí el resto es la historia de la conversión de Talia de pueblerina a heroína en el collegium de Heraldos en Valdemar, dentro de una sociedad mucho más abierta y tolerante que aquella de la que procede.

El tono y la escritura es claramente juvenil (bordeando incluso a veces lo infantil), con tramas y situaciones muchas veces inverosímiles cuando no directamente absurdas, que se podrían aceptar si el destinatario del libro fuese en efecto un público adolescente; pero la autora se empeña en incluir ramalazos, referencias y situaciones claramente adultas que chirrían sobremanera en el contexto total de lo que se nos está contando. La historia se nos ha narrado muchas veces, el aprendizaje de una joven dotada con unos dones que ella misma desconoce y que poco a poco irán aflorando mientras a su alrededor se teje una red de intrigas en la que se verá envuelta sin desearlo. No falta ni un tópico: los maestros, los amigos-colegas-rivales del colegio, los enemigos-envidiosos-rencorosos que le harán la vida imposible, una reina agobiada, una niña malcriada a la que la protagonista debe a su vez de educar, la magia, el aprendizaje de las artes de la lucha…, aunque en este caso todo parece ir de muy buen rollito e incluso el plan malvado de derrocar a la aspirante a la corona es bastante simplón, con una ingenuidad casi enternecedora, y donde los intentos de asesinato son realmente chapuceros.

Lo que sucede, como ya decía, es que junto a esas situaciones propias de una novela juvenil, en la que el joven lector (o más bien la lectora) puede sentirse identificado con la protagonista, hay otras de un carácter mucho más adulto, como las referencias a los amores lésbicos de algunos personajes, los consejos para evitar la regla o los embarazos, o los infructuosos intentos de Talia de acostarse con un compañero del collegium, frustrados de la manera más tonta (que no es que sean nada malo, pero que no terminan de encajar en el tono y la temática del resto). Todo ello empañado además por una nada verosímil visión feminista de una sociedad feudal que no se sostiene por ninguna de sus bases. Está muy bien que la autora defienda la igualdad entre hombres y mujeres (o la superioridad de las mujeres sobre los hombres, en muchos casos), pero eso no impide que la sociedad que retrata sea un intento de traslación de los conceptos actuales de nuestra sociedad moderna a un mundo medieval donde chirrían de forma atronadora, totalmente increíble.

Aparte, cabría hablar de los escasos recursos narrativos que Lackey demuestra una y otra vez, sacándose de la manga los poderes de algunos de los personajes justo cuando va a necesitarlos un par de páginas después, evitando en todo momento la sorpresa y haciendo que el lector se anticipe en todo momento a sus movimientos. Como ejemplo, cuando de pronto se hace mención a una especie de “teleportador” sabes enseguida que poco después se van a necesitar sus habilidades, teleportando algún objeto crucial, para deshacer el entuerto al que la autora ha conducido la trama y salvar de esa manera el escollo. Es demasiado evidente, demasiado fácil, y la lectura se resiente.

Sin embargo, algo deben de tener esta serie y esta autora para haber alcanzado tan alto número de entregas, aunque yo no he sido capaz de saber qué es leyéndome estas Flechas de la reina. Supongo que podremos irlo descubriendo si La Factoría sigue publicando las siguientes novelas, material desde luego no le va a faltar.

sábado, 2 de junio de 2007

Reseña: Luz azul

Luz azul.

Walter Mosley.

Reseña de: Santiago Gª Soláns.

Bibliópolis. Col. Malabares # 1. Madrid, 2007. Título original: Blue Light. Traducción: Manuel de los Reyes. 287 páginas.

La verdad es que me está costando ponerme a hacer esta reseña. Después de leído el libro todavía estoy preguntándome si me ha gustado o no. Lo cierto es que ha habido partes que sí, mucho, pero otras me han parecido de un aburrimiento soporífero; así que estoy terriblemente dividido. Luz azul es un libro difícil de calificar, ya que no pertenece a ningún género definido y tiene ramalazos de muchos. Cuando parece que va a encaminarse en cierta dirección, gira en la contraria y cambia el registro. No es fantasía al uso, no es policíaco-detectivesco, no es un viaje iniciático, no es un libro sobre drogas o sobre sectas, no es una novela romántica ni erótica, no es un thriller ni es de terror, no es una aventura de superhéroes…, pero de todas esas corrientes bebe de alguna manera, de todas participa, convirtiéndose por el camino en ese “viaje psicotrópico” que se nos anuncia en la contraportada, aunque tampoco se trate exactamente de eso.

Luz azul es la historia de unas partículas, parte de una consciencia cósmica antiquísima, que “llovieron” sobre la Tierra una noche, después de haber atravesado las inmensidades galácticas, y de los seres, humanos o animales, sobre las que cayeron dotándolas de unos conocimientos y habilidades especiales que les harían sobresalir por encima del común de los mortales, entregándoles la promesa de llevar a la humanidad a un nuevo estadio de existencia, aunque sin que quede claro en ningún momento cuál iba a ser ese estadio. La narración se inicia en San Francisco en los años sesenta y está escrita en primera persona, desde la óptica de un joven mestizo, Chance, que se rebela contra el mundo en forma de abandono-expulsión de su doctorado y su caída en las drogas psicodélicas. Chance se pondrá en contacto con el carismático líder de una especie de secta, dirigida por uno de los tocados por la luz azul, y de la que se convertirá en su cronista y confidente. Así iremos conociendo a otros de los “elegidos”, cada uno con sus capacidades especiales diferentes de las de los demás, pero todos muy carismáticos y capaces de arrastrar tras su estela a un buen número de seguidores, ya sea por sus ideas, por su retórica o por puro sexo. Pero siempre hay problemas en el paraíso y aquí no podía ser diferente; y desde luego no es sólo la bondad lo que mueve a la mayoría de estos gurus de la nueva era, y así se verán mezclados en una oscura trama de asesinatos y persecuciones que harán que el libro obtenga una nueva orientación.

Por supuesto, como no podía faltar, hay un malo malísimo, un receptor defectuoso (hay varios de estos) de la luz azul, cuyo objetivo en la “vida” (las comillas se entenderán si se lee el libro, no quiero destriparlo ya que es un detalle muy importante de la trama) será eliminar a todos los que han sido tocados por la luz y a sus seguidores de paso. No hay que tratar de buscar mucha motivación aquí, porque no la hay; las cosas son así, es el destino y cada cual tiene que jugar según las cartas que ha recibido. Conforme avanza el libro el personaje de Chance se llega a hacer cargante de lo borrego y tonto que resulta en muchas, demasiadas ocasiones; y el resto tampoco es que vayan mucho más allá de unas figuras arquetípicas que van apareciendo conforme lo requiere la historia.

Al final, Mosley da al lector la elección de creerse la historia o no, con un cierre de esos de “nada es lo que parece, ¿o sí?”, pero el problema radica en que lo difícil es creérsela mientras se la está leyendo, en que cuando uno llega hasta allí ha dejado de importarle las maravillosas visiones provocadas por la luz azul o por las drogas, los sueños “flower-power” premonitorios, los retozones de amor libre o el supuesto destino hacia la elevación de la humanidad.

Como decía al principio, hay partes que me han gustado incluso mucho, que me habían atrapado auténticamente; sin embargo, en su conjunto, este es un libro que no me atrevería a recomendar, porque la sensación final que me ha quedado no es precisamente positiva. Es un libro que se deja leer, está bien escrito y se nota el oficio detrás de las palabras, pero que cuando haces una pausa por algún motivo, luego no tienes la compulsión de volver corriendo a él para ver cómo continua la trama, sino que siempre encuentras excusas para hacer otras cosas, para demorarte antes de seguir la lectura, y eso, la verdad es que a mí, me dice poco a favor del mismo.

martes, 29 de mayo de 2007

Reseña: El diablo viste de Prada

El diablo viste de Prada.

Lauren Weisberger.

Reseña de: Amandil

Círculo de Lectores / Randmon House Mondadori. 2004. Título original: The Devil Wears Prada. Traducción: Matuca Fernández de Villavicencio. 375 páginas.

Este libro es autobiográfico. Y ahí está, para muchos, la mayor parte de la gracia del mismo.

La protagonista, Andrea Sachs (el alter ego de la autora), es una joven licenciada en literatura de 23 años de edad, proveniente de una familia de clase media acomodada del este de Estados Unidos, cuyo sueño en la vida es ser articulista de la revista New Yorker y, en su futuro más dorado, llegar a ser una escritora de éxito.

Y por eso decide mudarse a Nueva York y probar fortuna enviando cientos de currículos a todas las revistas que se ponen a su alcance. A fin de cuentas sabe que tiene que foguearse antes de poder aspirar a una columna de esa revista.

Es entonces, al poco de llegar, cuando se le presenta su oportunidad. Una oportunidad "por la que darían un ojo de la cara millones de chicas en el mundo". Le ofrecen ser la segunda ayudante de la directora de la revista de moda Runway, la estirada, despótica, maniática e intratable Miranda Priestly. Conseguir agunatar un año en ese puesto le permitirá a Andrea acceder a los puestos de trabajo que tanto ansía en la revista New Yorker ya que todo el mundo sabe que no existe nadie más exigente (ni del que se pueda aprender más) que Miranda.

Pero Miranda es el título del libro. Miranda es, a la postre, el diablo que viste de Prada.

Los doce meses de aprendizaje se convertirán, rápidamente, en una pesadilla sin fin para Andrea. Pese al glamour del mundo de la moda, pese al acceso casi ilimitado y gratuito a cantidades inmorales de prendas y complementos de precios astronómicos, pese al poder que le otorga ser "la segunda ayudante" de una de las mujeres más temidas de América, pese a todo ello, la vida de la protagonista se convierte en una especie de descenso a los infiernos arropada en blusas Oscar de la Renta, pantalones de ante Gucci, zapatos Jimmy Choo y bolsos Leiber.

Y su objetivo "aguantar un año en Runway para ahorrarse tres o cuatro años de ir vagando por revistas de poca monta" termina convirtiéndose en su obsesión, aunque ello implique distanciarse de su novio, de su mejor amiga e incluso de su propia familia hasta límites inimaginables al principio del libro.

Lo cierto es que toda la novela se lee en un suspiro. A una narración ágil y mordaz, con comentarios divertidos y muy sangrantes sobre los entresijos del mundo de la moda, se une el "morbo" por saber cual será la siguiente petición absurda de Miranda. Morbo porque la autora se limita a contar situaciones que se le presentaron a ella misma cuando trabajó, durante un año, como segunda ayudante de la directora de la revista Vogue.

Las excentricidades más inverosímiles dan paso a situaciones que rozan (y sobrepasan) el absurdo más enloquecido. Y lo más interesante de todo, es que al final, siempre hay una solución para todo, aunque implique amenazar, suplicar, mentir o extorsionar a todo tipo de personas.

Pero todo vale para satisfacer a Miranda. Y es cosa del lector decidir cuanto estaría dispuesto a humillarse a cambio de acceder al objetivo que se haya puesto uno mismo en la vida.

Reseña: Harry Potter y el prisionero de Azkaban

Harry Potter y el prisionero de Azkaban.

J.K. Rowling.

Reseña de: Santiago Gª Soláns.

Salamandra. 2005 (33ª edición). Título original: Harry Potter and the Prisioner of Azkaban. Traducción: Adolfo Muñoz García y Nieves Martín Azofra. 359 páginas.

Vuelve Harry Potter a Hogwarts para realizar su tercer curso, después de haber pasado el habitual horrible verano en casa de sus tíos, de la que incluso llega a tener que fugarse dado el mal ambiente y opresión en el que le hacen vivir, y rescatado por el gatobus (perdón, por el autobús mágico), pasará el resto de las vacaciones en el callejón Diagon con mucha más placidez que antes. Empieza el libro, sin embargo, con una sensación de amenaza, algo malo vibra en el ambiente, algo, una especie de perro enorme (o su sombra que es lo que intuye Harry) parece perseguirle; pero él intentará no hacer mucho caso a los presagios, mientras amenazas reales se ciernen sobre él. Un peligroso recluso, seguidor de Voldemort, se ha fugado de la prisión de Azkaban y también parece estar detrás del joven mago. Deberá enfrentarse, además, a los nazgules (perdón, a los dementores), los guardianes tenebrosos de Azkaban, que también parecen haberla tomado con él y están dispuestos a robarle toda la felicidad y los recuerdos agradables de su vida.

Empieza el curso y Rowling aprovecha para ampliar un tanto los límites del mundo de Harry Potter, incluyendo nuevos personajes (como el habitual nuevo profesor de Defensa contra las artes oscuras), pero también nuevas localizaciones (como el pueblo de Hogsmeade, la única aldea sin muggles de toda Inglaterra). Sirve todo ello para ir dando una mayor profundidad a las aventuras que Potter y sus compañeros parecen empeñados en vivir y sufrir casi contra su voluntad. El trasfondo crece y da de esa manera la sensación de que queda mucho mundo mágico por descubrir allá fuera, que no todo se limita a Hogwarts y a lo que allí sucede, que hay muchas cosas que se cuecen lejos del Colegio de magia (como en el Ministerio de Magia o en la propia Azkaban), pero que tienen enormes repercusiones en el mismo.

Asistimos a nuevas clases, permitiéndose Rowling unas dosis de humor como en el caso de Adivinación o en la de Cuidados de Criaturas Mágicas (que también tiene nuevo profesor y dará mucho juego; casi se puede decir que es vital para la trama), y se mantiene algunas de las antiguas, como la de Pociones con el odioso Snapes manteniéndose en su papel de atormentador de Harry. Y como no podía ser de otra manera también se nos ofrecen nuevos partidos de quidditch, matizando de alguna manera en el sistema de clasificación las poco realistas reglas de puntuación.

Conforme avancen las páginas, se irán añadiendo pistas y revelaciones al misterio que oculta la figura del Prisionero de Azkaban, siempre amenazante en las sombras; y se desvelarán nuevos fragmentos de la historia de los padres del protagonista, tanto en su faceta de matrimonio como en la de estudiantes (sobre todo de él, James, que guarda muchas sorpresas inesperadas y que irán conformando algunos de los pasajes más emotivos del libro).

Permanece fiel Rowling a los giros, regiros y sorpresas a las que ha acostumbrado al lector en las dos anteriores entregas, jugando al despiste, al quiebro inesperado y a confundir al personal para que piense que las cosas son diferentes de cómo luego resultarán ser. Siendo, quizá, el más elaborado de estos tres primeros libros, ha perdido, sin embargo, algo de la frescura de los anteriores; los personajes, inevitablemente, ya están encasillados en su papel, y es más difícil sacarlos de un guión que a veces parece ineludible. Al fin y al cabo, no pueden actuar contra su naturaleza y muchas veces ya se ve venir con mucho antemano las reacciones de Ron o Hermione a algún suceso importante. No es algo malo, desde luego, pero limita los cauces por los que puede discurrir la acción, aunque por supuesto siempre pueda haber sorpresas (¿quién hubiera pensado que Hermione guardara “ese” secreto a sus compañeros?).

El libro, además, se acomoda a la edad del protagonista y eleva un grado el nivel de complejidad y de, por qué no decirlo, oscuridad. Harry tiene ahora trece años y la autora parece dirigirse a un público de esa edad (o superior, por supuesto), dado que son los que han crecido con el propio mago. Harry va madurando y eso se ve reflejado en su historia en el tono y en la trama. Hay un crecimiento y eso es algo importante para que los libros no se estanquen como sucede en otras series juveniles en que los protagonistas parecen tener siempre la misma edad.

Reseñas del resto de la serie:

Harry Potter y la piedra filosofal.

Harry Potter y la cámara secreta.

Harry Potter y el cáliz de fuego.

Harry Potter y la Orden del Fénix.

Harry Potter y el misterio del príncipe.

Harry Potter y las Reliquias de la Muerte.