lunes, 26 de febrero de 2007

Reseña: El antropólogo inocente. Notas desde una choza de barro.


El antropólogo inocente. Notas desde una choza de barro.

Nigel Barley.

Reseña de: Amandil

Anagrama, serie Crónicas, Barcelona 1989. Título original: The Inoccent Anthropologist. Notes from a Mud Hut. Traducción: María José Rodellas. 237 páginas.

Lo primero que hay que tener en cuenta al leer este libro es que estamos ante un peculiar libro de antropología. De hecho casi se puede decir que referencias a la antropología sólo tiene en el título. No es un ensayo sesudo, ni un análisis comparativo estricto, ni siquiera es una obra de estilo académico. Y sin embargo al leerlo descubrimos que es mucho más que un simple (y aburrido) ensayo, lleva la comparación a un nuevo nivel cercano a la ironía y utiliza un estilo tan cercano a nosotros que "enseña" mejor que muchos académicos de estilo engolado.

El origen de este singular relato se encuentra en la necesidad de todo antropólogo de realizar un "trabajo de campo" para ser considerado un igual por sus colegas más veteranos. Ese trabajo engrandece y pule las habilidades del neófito convirtiéndolo en un experto capaz de dirigir cualquier conversación a temas relacionados con sus años de convivencia con tribus tan exóticas como desconocidas para el oyente.

El autor, en cambio, se revela contra esa realidad que él percibía en Oxford al licenciarse y narra, con un estilo ameno, divertido y muy irónico, su emocionante convivencia con la tribu de los dowayos en el norte de Camerún. Aunque en realidad relata sus desgracias, luchas, conflictos lingüísticos y problemas de abastecimiento en una tierra hostil y desconocida para el hombre occidental.

Y entre anécdota y anécdota va desentrañando el complejo mundo socio-cultural de un pueblo al acaba convirtiéndose en familiar para el lector. Las peripecias del jefe de la tribu, del brujo, del ayudante del antropólogo, del misionero americano, del subprefecto camerunés o de la mujer del jefe pasan de ser sujetos de estudios a ser personajes principales en una aventura antropológica única.

Gran parte de la gracia del relato reside en su facilidad para explicar situaciones que parecen inverosímiles de un modo que se conviertan en historietas tan cómicas como creíbles. Momentos como la visita al dentista, la primera reunión con los brujos más importantes o el viaje de Londres a Duala, son auténticos homenajes al clásico sentido del humor de un inglés perdido en un mundo sin té de las cinco.

El libro es muy ameno, divertido y sorprendente. Y lo mejor es que responde a un estudio antropológico serio. Quien lo diría.