lunes, 6 de agosto de 2012

Reseña: Sombras en fuga

Sombras en fuga.

Orson Scott Card.

Reseña de: Santiago Gª Soláns.

Ediciones B. Col. Nova. Barcelona, 2012. Título original: Shadows in Flight. Traducción: Carlos Gardini. 223 páginas.

Continuación algo tardía de La sombra del gigante, dentro de la serie que en el «universo» de Ender Wiggins se dedica a glosar las aventuras de uno de sus lugartenientes, Julian «Bean» Delphiki, conocido ahora como el Gigante. Aquellos lectores que no hayan llegado a este libro a través de la lectura de todos los anteriores —que van siendo ya unos cuantos— se pueden encontrar ciertamente algo perdidos ante lo que se está relatando y las muchas referencias a sucesos que ya se dan por sabidos. Un escollo acentuado por la sensación de que este Sombras en fuga más parece un intento de dejar libre el tablero, atando todos los cabos sueltos que pudieran quedar por ahí —e incluso introduciendo algunas dudas sobre lo que ya se creía conocer—, que una novela con entidad independiente, convirtiéndose realmente en un simple puente entre los libros anteriores y el anunciado próximo relanzamiento y «refundición» de ambas series con Shadows Alive. Así, se antoja más un apéndice a la serie paralela a la de Ender, un corolario final, que una novela con integridad en sí misma —al menos se agradece que va directa al grano y no se alarga innecesariamente—.

Tras los sucesos narrados en la novela precedente —y si no se la ha leído, es muy posible que se puedan «destripar» aquí algunos acontecimientos importantes de la misma o del resto de la serie—, Bean y tres de sus hijos, aquejados todos ellos de la misma dolencia genética que hace que tengan una inteligencia prodigiosa con la contrapartida de un crecimiento corporal acelerado que les condena a una esperanza de vida de, como mucho, unos veinte años, han elegido el camino del exilio espacial, confiando que la velocidad relativista de su viaje haga que la investigación en la Tierra encuentre una cura a su «enfermedad», la Clave de Anton, al tiempo que las condiciones de baja gravedad alargue algo su probabilidad de vida.

Ahora, 5 años después en tiempo de la nave, la Heródoto, pero 421 transcurridos en la Tierra, los cuatro se encuentran encerrados en un ambiente un tanto claustrofóbico —de hecho, Bean, casi al final de su vida, ha crecido tanto que ni siquiera puede abandonar la bodega especialmente acondicionada para él—. Los niños se han convertido en tres pequeños genios de seis años, cada cual interesado en muy diferentes especialidades —mecánica y tecnología espacial Carlotta; investigación científica y genética Andrew Ender; y táctica y estrategia militar Cincinnatus, a quien han dado en llamar Sergeant—, entre los que se establecen unas difíciles y tensas relaciones con la jefatura del pequeño grupo en juego. Se produce una interesante dicotomía entre su inteligencia y su edad, pues el desarrollo intelectual no va parejo al social o psicológico —siguen siendo niños con reacciones de niños y, encima, un tanto malcriados—.

Es la suya una carrera contra la muerte, pues si no se encuentra una solución los chicos no vivirán más allá de los 25 años —y eso si no abandonan su nave—, y las noticias que van recibiendo, los resultados de las investigaciones, no son precisamente nada halagüeños. La brecha que se abre cada vez más con el tronco común de la humanidad los convierte en una nueva especie, y el desarraigo crece también en ellos.

Siempre a la sombra de su padre, sintiendo que les han privado del amor de su madre y de una vida plena, y teniendo la sensación de que en la Tierra parecen haberse olvidado de su existencia, mientras se extiende entre los tres la idea de que se encuentran embarcados en un viaje sin sentido y sin objetivo, la rebelión se fragua entre ellos, al punto de que la violencia podría estallar en cualquier momento.

En la tensa situación, el encuentro de un pecio espacial aparentemente abandonado que órbita en torno a un planeta habitable, va a convertirse en la excusa para aunar fuerzas y dejar a un lado sus diferencias, demostrando que la unión y el compartir las habilidades que cada uno posee los hace más fuertes que si cada cual va por libre. Los hermanos deben dejar a un lado sus rivalidades y aplicar a la misión sus —tan convenientemente— dispares áreas de conocimiento. Deberán aprender a trabajar juntos frente a una nave que les llena de preguntas, no siendo precisamente la menor, dada su obvia construcción alienígena, la de quiénes la han construido y qué les ha sucedido. Lo cierto es que no hay mucha acción en el libro, y que casi todos los enfrentamientos son más dialécticos que otra cosa, pero al menos el lector va a asistir a un ¿primer contacto? alienígena bastante esclarecedor —aunque parezca contradecir algunas de las cosas que ya se daban por sentadas—.

La narración va alternando capítulos vistos desde la óptica de cada uno de los cuatro protagonistas, observando sus particulares esperanzas, planes y frustraciones, cambiando la perspectiva de los hechos según sea el punto de vista. Card factura así una historia esas que tanto le gustan, de crecimiento, de aprendizaje y de madurez, de sacrificio, de familia, de amor paterno, de entrega y sacrificio, de perdón, de la forja del propio destino y de convivencia en difíciles condiciones.

A pesar de las muchas referencias al Ender original y al «desconocido» Portavoz de los muertos, lo cierto es que la novela no da la sensación de aportar demasiado al corpus general, salvo quizá unas sorprendentes revelaciones sobre los fórmicos, que parecen chocar con todo lo que se sabía o suponía sobre ellos con la información que el autor había ido incluyendo en las obras anteriores de la serie de Ender principalmente, y que puede ser una línea a seguir en futuras entregas.

Sombras en fuga es una novela que se lee en un suspiro dada su brevedad y el buen hacer habitual de su autor en la escritura, con una prosa efectiva, agradable y fluida —aunque en la traducción se han introducido una serie de modismos que, aunque perfectamente correctos, son cuando menos poco habituales—. Dadas sus particulares características de personajes y contenidos, es más recomendable para completistas y amantes de la obra de Card que para no iniciados en la misma. Un libro de transición o de relleno que hace de puente entre las dos series del «Enderverso», para hacer tabla rasa y poder empezar de nuevo uniendo probablemente ambas. No es imprescindible, pero resulta cuando menos curiosa.

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Reseña de otras obras del autor:


Con Aaron Johnston:


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