jueves, 11 de mayo de 2017

Reseña: Marilyn Monster

Marilyn Monster.

Daniel Pérez Navarro.

Reseña de: Santiago Gª Soláns.

Cazador de Ratas Editorial. Cádiz, 2017. 269 páginas.

Hay una literatura para consumir y otra para degustar, ambas son necesarios dependiendo del momento lector en que cada uno se encuentre, pero nutritivamente no son iguales. Es cierto que la línea es difusa, y que la definición cambia de un lector a otro. Un mismo tema, según el enfoque, la narración o la prosa del autor, puede pertenecer a cualquiera de ellos. La de Marilyn Monster encierra una historia de "ladrones de cuerpos", un tema recurrente en la ciencia ficción, que muy bien podría haberse limitado a explotar el esquema, pero que gracias a la dirección que le imprime Pérez Navarro resulta una lectura diferente, con un enfoque muy particular, lleno de riesgo, sí, pero también de satisfacción aunque de principio igual cueste entrar un poco en una historia que se presenta deslavazada, caótica, sin facilidades, y hacerse con el tono de la narración. Hay en el texto tanta provocación como gusto estético, y es mejor dejarse llevar para ir haciéndose con las riendas del relato poco a poco. Merece la pena.

El Chico Tímido, entra en Radio Monster, una librería de segunda mano, en busca de números descatalogados de la mítica revista aperiódica Bodysnatchers y choca frontalmente con el desinterés de Miguel, el librero, quien no está por la labor de facilitarle la búsqueda. Pero no va a cejar en el empeño, está decidido a conseguir aquellos números que le faltan a Marilyn en su colección, porque Marilyn lo es todo. Si ella dice que te tires, allá vas. Y el Chico Tímido no quiere decepcionarla en modo alguno, aunque ella ni siquiera sepa lo que él está haciendo. Porque la muchacha ha abierto un nuevo horizonte en su vida, le ha mostrado cosas que nunca había soñado, lo ha sacado de su zona de confort, y no es nada con lo que todavía está por venir.

Pérez Navarro estructura la novela en tres partes, un final y un Apéndice que no es necesario leer —pero que nunca está de más hacerlo como desquiciado broche—. La Primera parte ocupa los sucesos de un sábado, 28 de noviembre, donde gran cantidad de cosas parecen ponerse en marcha. Hay que subirse a bordo en marcha, coger el toro por los cuernos y empezar a bucear en el peculiar universo que rodea a Marilyn, agente de la metamorfosis, el punto desde el que las cosas empiezan a cambiar. El lector va a conocer sus circunstancias, sus sueños, sus gustos y sus tendencias, la rendición a sus pies de Chico Tímido, a su madre Emma, una antigua motera de las chicas del Escuadrón Escarlata siempre recorriendo el mapa del caos con la libertad como emblema, el convencimiento de que su abuelo David no es su abuelo, la «llamada a las armas» y el principio del contagio.

La Segunda parte es un largo e intenso flashback que traslada el punto focal hasta 1978 y se centra principalmente en la historia de lo que le sucedió al abuelo de Marilyn, y a otro montón de gente, en una secuencia de hechos tan escalofriantes como extraños. ¿Acaso puede haber algo más horrible que alguien robe tu cuerpo, dejándote como un despojo, y que los tuyos te rechacen sin reconocerte? Es la historia del verdadero Ramón, que alguien serializó en la revista Bodysnatchers, y que había permanecido incompleta para la propia Marilyn, aún a pesar de todas sus pesquisas. Una historia de cambia cuerpos, de ladrones de identidades, que ofrece un giro de lo más irónico, y de alguna forma castizo, al cliché, consiguiendo algo original de un punto de partida manido. Una historia de injusticia, de odios, de problemas de familia, de proyectos malogrados, de oportunidades fallidas.

La Tercera parte vuelve a la actualidad y tiene lugar durante un largo domingo, donde la historia del abuelo y de quien no es el abuelo, y los eventos del sábado de la Primera parte empiezan a confluir por caminos inesperados —tampoco es que nada de lo narrado siga cauces previsibles ni trillados—. Las revelaciones se suceden, los actores, con más o menos entusiasmo, ocupan su lugar en el escenario. La invasión es imparable.

Y el Final, el lunes 30 de noviembre, es un epílogo que viene a cerrar todo lo abierto, a completar el ciclo de las metamorfosis, a dar paso a lo nuevo. A saber si Marilyn ha tenido éxito o todo ha sido tan sólo un delirio, un genial delirio. No todo el mundo puede ser un héroe, pero a todos se les permite intentarlo.

Si no fuera por el buen hacer y la personal prosa del autor, tan identificativa de un estilo propio, Marilym Monster podría perfectamente haberse quedado en otra más de las historias de suplantadores de cuerpos, a muchas de las cuales se hace referencia en la trama de forma entre irónica y homenajeadora. Pero Pérez Navarro va un paso más allá y, además de cuidarse de ofrecer una historia consistente y atractiva, incrusta en la acción, en las reflexiones de sus personajes, en sus diálogos cargados de intención, una amalgama de la cultura underground, indie y pop en sus más diversas vertientes. Las referencias cinéfilas, literarias, comiqueras... se suceden en apabullante cantidad haciendo al lector partícipe de un juego de filias y fobias.

El autor echa mano, como es marca de fábrica, de una prosa afilada, retorcida, viva, elegante y cruda, poco convencional, como también lo es su narrador, quien tan pronto interpela a los protagonistas como al lector mismo. Un estilo propio que duele en ocasiones, que provoca tanto fascinación como desagrado, con imágenes que golpean y resuenan en la mente, que transmiten sensaciones, además de hacer avanzar la historia, y con personajes que, incluso en toda su excepcionalidad, se muestran arrogantemente humanos, falibles y tozudos, hasta que son alcanzados por el destino que Marilyn trae para cada uno de ellos. Personas que ven su mundo trastocado y aún así siguen volviendo a por más, familias que se destruyen o que encuentran una inesperada tabla de salvación. Maridos que ven una oportunidad de escape. Esposas que se acomodan a lo que haya. Capos violentos que aman con locura a sus hijas. Hombres que tozudamente sólo quieren su vida de vuelta, por mucho que duela. Individuos que de repente encuentran una misión en su apático devenir. Muchachos tímidos que salen de su crisálida. Y una joven con las ideas muy claras y un destino que no puede obviar…

Marilyn Monster es una historia de terror, de anticipación, de misterio e intriga. Un enfrentamiento generacional, una lucha en varios frentes de padres e hijos y de su forma de enfrentar y entender el mundo. Una invasión silenciosa pero imparable. Un canto a la vida en libertad, a aceptarse a uno mismo y a no dejarse vencer por las circunstancias. Es la juventud ocupando su lugar, destronando a aquellos que estuvieron antes en su sitio, que quizá vivieron cosas no tan diferentes a las que los jóvenes están ahora viviendo. Es algo nuevo naciendo de los despojos de lo antiguo. Un cambio sin juicios morales, hambriento, sexual, repleto de anhelo, de búsqueda de justicia y vindicación. Una lucha entre la madurez y la adolescencia que se desarrolla en el campo de batalla del cuerpo de una joven tan decidida como a veces desorientada. Inocente y perversa, a veces Marilyn es por Monroe, otras por Manson. Es una denuncia social, la rebelión contra los mayores y sus rígidas normas, contra el adocenamiento, contra lo establecido, contra las cadenas adormecedoras de la maternidad, contra la sociedad aburguesada, contra las familias que sólo lo son ya por costumbre… Pero también es la resistencia de una forma de vida que se niega a dejar paso a lo nuevo, que lucha por conservar aquello que tuvo. Marilyn Monster es provocación y buena literatura, es un desafío y una atractiva historia. Es una bofetada que se encaja incluso con agrado. Y que Pérez Navarro lanza contra sus lectores, arrastrándolos por un camino abrupto y duro de recorrer, haciendo que se sientan transgresores e incómodos a un tiempo, y dejando al final que suelten un suspiro satisfecho.
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