lunes, 11 de junio de 2018

Reseña: Silverville

Silverville.

Victoria Álvarez.

Reseña de: Santiago Gª Soláns.

Nocturna ediciones. Col. Literatura mágica # 54. Madrid, 2018. 539 páginas.

Nuevo cambio de registro para su sexta novela publicada, Álvarez demuestra que se mueve como pez en el agua entre los géneros y factura un western atípico aunque con un buen número de los lugares comunes imprescindibles en toda historia del Oeste que se precie. La fiebre del oro —de plata en este caso—, familias adineradas que dominan pueblos en la frontera de la sociedad «civilizada», el saloon, las chicas de vida alegre y buen corazón o palomas sucias para las mentes bien pensantes, ajustes de cuentas, despiadados forajidos, asaltos a diligencias, tribus amerindias, granjeros pendencieros... La novela muestra un absoluto protagonismo femenino confrontando a dos mujeres que intentan de alguna manera superar los límites que les marca la sociedad de la época. Una en busca de justa retribución, difuminando a su gusto las fronteras entre justicia y venganza, la otra intentando que su opinión sea tenida en cuenta en un mundo de hombres y descubriendo mucho de sí misma por el camino. Una novela autoconclusiva, entretenida y valiente, escrita con sensibilidad y gran sentido del ritmo, llena de misterio y de secretos inconfesables —de esos que pueden llevarte a la cárcel o a la tumba— en una trama muy meditada y perfectamente plasmada. Los revólveres serán desenfundados, como no podía ser de otra manera, pero las armas principales van a resultar de lo más inesperadas, pues la mejor venganza es la que no se ve venir.

1872. Oscuros secretos laten bajo la aparente paz que reina en Silverville, Colorado. Una paz que bien podría saltar por los aires con la llegada al pueblo de Grace Mallory, quien dice ser la esposa de John Mallory, heredero de la mitad de la compañía minera que motivara la creación del enclave y que mantiene con vida el lugar. Desaparecido de niño y dado por muerto por todos, según parece ha estado viviendo en la capital del estado y está deseando volver al hogar de sus raíces; así que Grace es la encargada de adecentar y poner en orden la vieja mansión y preparar todo para su regreso. Un posible retorno que está poniendo nerviosos a los poderes fácticos de Silverville: Colm Sullivan, cofundador de la Compañía Minera Mallory & Sullivan, quien se creía ya único propietario, del reverendo Jacob Cross, del sheriff Frank Campbell y el banquero Max Lawrence. Este último es precisamente el esposo de Ruby, la hija de Colm y antigua compañera de juegos infantiles de John, quien ahora mira con recelo y sospecha a la recién llegada, anticipando motivos ocultos en sus acciones. La confrontación parece garantizada.

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La historia se toma su debido tiempo para empezar, planteando con mimo la situación, dejando caer insinuaciones terribles sin revelar todo el contexto, levantando sospechas, descubriendo eventos pasados y colocando firmemente los ladrillos que han de sustentar el relato. Álvarez no se apresura, pero en absoluto significa que este inicio parsimonioso no resulte absolutamente interesante. La presentación del lugar y de los lugareños es un punto básico del devenir de los acontecimientos posteriores. Unos acontecimientos imparables cual avalancha y que muy bien, a gusto de una de las protagonistas, podrían asemejarse a una partida de ajedrez con piezas de carne y hueso. Muchos son los llamados a ser usados como meros peones, aunque el color de cada pieza esté en muchos casos por determinarse, sin saber si actuarán a un lado u otro del tablero. Troy Sullivan, el hermano de Ruby llamado a heredar la Compañía Minera, algo por la que no siente un gran interés, interés que sí demuestra hacia su prometida Savannah, pieza involuntaria que propiciará una jugada maestra. Las entrometidas mujeres del Comité de Decencia, fuente y receptáculo de todos los chismorreos del lugar, garantes de la ética y la buena imagen de sus gentes, siempre dispuestas a ayudar si con ello consiguen ascendente sobre el, o la, ayudado. Y en su contrapartida, las prostitutas del lupanar local, con especial atención en la dicharachera Honey, un rayo de luz y personalidad entre tan sórdida profesión. El antiguo cuatrero Bill Mustang, quien se verá atrapado por una oferta que no puede rechazar… Un auténtico duelo donde dos mujeres intentarán sacar el mejor provecho de las armas que se encuentran a su alcance.

La ambientación es una de las grandes bazas en todos los libros de la autora y aquí no falla en absoluto. La documentación exhaustiva le permite crear un escenario verídico sin apoderarse del relato. Las pinceladas y menciones de pasada a temas periféricos, que en un primer momento parecen no venir a cuento y luego revelan su importancia, le permiten dibujar un telón que da auténtico color al trasfondo de la historia, permitiéndole focalizar los eventos con extraordinaria precisión y, en bastantes ocasiones, con la sorpresa por parte del lector. Pudiera entenderse que la pista de la cita inicial sea demasiado reveladora. Menos mal que Álvarez no abusa de ello y confirma las sospechas del lector sobre la verdadera identidad de la «vengadora» con suficiente antelación, hacia mitad de la novela, sin querer mantener un misterio que hacía tiempo que ya no lo era. Hay muchas otras revelaciones y sorpresas esperando como para necesitar alargar ésta. Junto a un par de detalles un tanto ingenuos o apresurados, quizá como parte de un peaje inevitable hacia sus lectores que esperan determinadas concesiones de la autora, como punto ligeramente negativo cabe nombrar un romance traído por los pelos, no demasiado desarrollado y que, por diversos motivos, se antoja un tanto forzado. Nada preocupante, pues el meollo del relato es otro muy diferente.

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Conforme avanza la trama, a un ritmo sostenido, ágil y lleno de emociones, las simpatías van saltando irremediablemente de Grace a Ruby y de vuelta, sin poder decidir del todo con quien quedarse ante algunas acciones, como poco, reprobables por parte de ambas. ¿Cuál tiene razón en su modo de actuar? ¿Cuál de ellas está más justificada? Según se va leyendo lo único que parece más seguro a cada página que pasa es que aquello va a terminar muy mal. Cada detalle se muestra profundamente meditado, no hay puntada sin hilo, y el plan que Grace va a ir tejiendo va a bifurcarse en una tela de araña que atrapará a más víctimas de las estimadas. En paridad cabe decir que el protagonismo no está repartido de forma igualitaria, y Grace se hace con el escenario en más ocasiones y con más profundidad que Ruby, dado que su trama es bastante más elaborada como motor del relato, siendo quien tira de los hilos para que todo discurra según su voluntad, usando todo, y a todos, lo que tiene a mano para obtener su propósito. Pero la pelirroja también demuestra ser una mujer de armas tomar, con mucho que decir a poco que le dejen —aunque también, gran acierto de la autora, mucho con lo que aclararse sobre sí misma—, y su participación se va a demostrar imprescindible para que el drama alcance su resolución final. Y vaya que si se trata de un auténtico drama, de principio a fin.

Las aguas bajan revueltas en Silverville y cuando los secretos escondidos empiecen a ver la luz nadie parece estar a cubierto de sus salpicaduras. Es este el relato de una venganza cocinada a fuego lento durante muchos años, de remordimientos fraguados en el corazón durante demasiado tiempo, de anhelos inexplicables rechazados por la decencia y el temor a las habladurías, de superación de los estereotipos marcados por la sociedad a las mujeres, de decisiones valientes, de engaños mortales. Una historia que no evita los aspectos más morbosos o crueles de estos eventos. Que no oculta la oscuridad del corazón humano, sus debilidades, y muestra la fuerza arrolladora y destructora del rencor. Incluso, como es muy del gusto de la autora, hay ciertos parajes de carácter sobrenatural. ¿O tal vez no?

Y no puedo evitar comentarlo: Qué ediciones tan bonitas hace Nocturna. Son los pequeños detalles los que marcan la diferencia. Y Silverville está lleno de ellos.

3 comentarios:

Archange Maudit dijo...

¡Una novela bien construida, bien ambientada y con absoluto protagonismo femenino! Desde luego debe merecer la pena, al menos para echarle un vistazo, aunque solo sea por la valentía de la autora al tratar un genero tradicionalmente "masculino" (aún recuerdo –era yo muy pequeña– a mi abuelo leyendo esas pequeñas novelitas de kiosco de Marcial Lafuente Estefanía y cambiando las ya leídas por otras) y por la belleza de las ediciones de Nocturna. Solamente las ilustraciones son para conservarlas en el mejor sitio de la biblioteca..

Tengo un problema con todas us reseñas, Consuelo: ¡amenazan con hacer mi pila de pendientes interminable! :D
Muchas gracias por eso y un gran abrazo.

Javi R dijo...

Me parece una propuesta muy interesante, así que me la apunto como una de mis lecturas futuras.

Saludos y gracias por ayudarnos a que nuestra pila nunca se termine XD

Feérica dijo...

Un western con protagonistas femeninas, la verdad es que esnatrevido.