El portal de los obeliscos.
La Tierra Fragmentada, volumen II.
N.K. Jemisin.
Reseña de: Santiago Gª Soláns.
Ediciones B. Col. Nova. Barcelona, 2018. Título original: The Obelisk Gate. Traducción: David Tejera Expósito. 396 páginas.
La dedicatoria de la novela, lejos de acordarse de familiares o amigos como suele ser habitual, es un anticipo de buena parte de lo que el lector se va a encontrar en sus páginas: «Para aquellos a los que nos les queda otra opción que preparar a sus hijos para la batalla». Una preparación, inevitable se dice, que no sólo significa de alguna manera renunciar a ellos, sino la posibilidad de su extinción, de no volver a verlos. Jemisin habla así, a través de las páginas de la novela, del hoy mediante la historia de un mañana muy distante. Una historia llena de emoción, de simbolismo, de amor, incomprensión, renuncia y dolor. Habla de supervivencia y destino, de lo que es y no evitable, y de enfrentarse al futuro, intentando hacer lo mejor posible con las herramientas disponibles, aún sabiendo que la muerte acecha. Retomando la acción allá donde quedará La quinta estación, esto es, con la historia de Essun llegada a la peculiar comu de Castrima, no es esta una novela que se pueda leer sin haber hecho lo propio con la anterior. Incluso la frase precedente bien podría considerarse un destripe de aquella, así que si no se desea chafarse algún detalle sin querer, queda advertido el lector que tal cosa podría pasar con la lectura de la presente reseña.