Daryl Gregory.
Reseña de: Santiago Gª Soláns.
Blackie Books. Barcelona, 2018. Título original: Spoonbenders. Traducción: Carles Andreu. 541 páginas.
Es esta una historia sobre las relaciones familiares y sobre las consecuencias reales que todo poder extraordinario hace recaer sobre quien lo posee. A medio camino entre lo humorístico y el drama más profundo, Gregory escribe una obra profundamente evocadora, llena de amor y de humanidad, de personajes carismáticos, de intriga, mucha tensión y una historia tan inteligente como imaginativa. Grandes dones a veces no siempre significan grandes satisfacciones, ni una necesaria responsabilidad, sino una auténtica carga generadora de problemas. Durante unos cuantos años del siglo pasado fueron bastante populares, sobre todo en la televisión, personajes dotados de poderes psíquicos, como Uri Geller y su capacidad de doblar cucharas con el poder de la mente —y de ahí viene precisamente el título original de la novela, Spoonbenders—, dentro del mundo del espectáculo. El autor le da la vuelta a ese fenómeno, ofreciendo la historia de una familia bastante disfuncional que en los ‘60 del siglo pasado triunfaran en la TV y los teatros con su show basado en sus poderes paranormales, para ser luego desacreditados y caer en el ostracismo y, casi, en el olvido. Conjuga una historia profunda, dura, divertida, intensamente familiar, con un contexto de viejos mafiosos y agencias secretas del gobierno reminiscencia de la Guerra Fría. Tener poderes no siempre trae la felicidad, y si alguien no lo cree así que se lo pregunte a alguno de los Telemacus.















