Binti 3.
Nnedi Okorafor.
Reseña de: Santiago Gª Soláns.
Crononauta. Sevilla, 2019. Título original: Binti The Night Masquerade. Traducción: Carla Bataller Estruch. 271 páginas.
El cierre de la trilogía es tan sugerente como posiblemente un tanto anticlimático —tomando el término sin ningún sentido peyorativo— en ciertos aspectos relacionados con el escenario y el desarrollo del conflicto plasmado con anterioridad y en buena parte de la presente novela. Es, no obstante, el perfecto retrato de todo lo que ha sido la historia hasta el momento. Como bien indica el título general, esta es la historia de Binti y de quienes le acompañan en su periplo vital, de su búsqueda de identidad y de la integración y aceptación en su persona de las diversas herencias que la conforman. No es la Historia de la galaxia, ni siquiera la de la Tierra de la que procede, con lo que, cerrado el círculo de la aventura de la joven himba, resulta evidente que quedan flecos sueltos en torno a la trama general, sí, pero son eventos que ya no le afectan directamente, convirtiéndose en parte de la historia de otras personas y por tanto irrelevante —que no carente de importancia— para esta narración. Binti es el relato de una joven que miró a las estrellas y soñó que existía otro camino para ella, una senda diferente de la que la ataba a las tradiciones de su tribu y a la tierra que recubría su piel. La Mascarada Nocturna es la culminación de un viaje lleno de descubrimientos, de traiciones, de pérdidas y encuentros, de enfrentamientos, y de crecimiento. Okorafor imagina una galaxia repleta de vida, de unas civilizaciones llenas de curiosidad académica capaces de reunirse en una Universidad donde cualquiera tiene cabida, y de otras que no pueden dejar a un lado sus prejuicios y belicosidades haciendo de lo irracional bandera. Y sitúa en ella a una joven que anheló nuevos caminos y decidió tomarlos. Esta novela es el reflejo de hasta dónde la han llevado sus elecciones.




















