Victoria Álvarez.
Reseña de: Santiago Gª Soláns.
Alianza editorial. Col. Runas. Madrid, 2018. 151 páginas.
La costa de alabastro es una obra que viene a demostrar que Álvarez se desenvuelve con la misma madurez en las distancias cortas que en las más largas, dominando por igual todo género al que se enfrente, internándose de lleno aquí en uno que de alguna manera ya había cultivado con anterioridad, el terror gótico, —¿cómo olvidar, entre otras, ese castillo con banshe incluido de Tu nombre después de la lluvia o las diversas visitas al cementerio de Hojas de dedalera?—, y sin privarse en absoluto de utilizar todos y cada uno de sus lugares comunes para conseguir atemorizar e inquietar al lector de forma harto ingeniosa. Con apenas tres personajes, y un par de secundarios con poco papel real, la autora compone en muy pocas páginas una obra de profundo calado, que produce más suspense, tensión e intriga que propiamente terror, aunque la inquietud y el desasosiego penda sobre el destino de los protagonistas en casi todo momento. Empieza de forma suave, pero cuando el lector quiere darse cuenta ya está atrapado sin remedio.

















