El cielo de piedra.
La Tierra Fragmentada, volumen III.
N.K. Jemisin.
Reseña de: Santiago Gª Soláns.
Ediciones B. Col. Nova. Barcelona, 2019. Título original: The Stone Sky. Traducción: David Tejera Expósito. 400 páginas.
Con un «no va más» definitivo Jemisin lleva orgánicamente la trilogía a su cierre lógico y coherente, y lo hace con un gran número de respuestas de lo más satisfactorias, con la resolución de los misterios planteados, la aclaración a las dudas en torno al género en que debía clasificarse —ciencia ficción, ciencia ficción, sin duda, aunque viendo ciertas premisas quizá los más puristas no estén en absoluto de acuerdo con tal afirmación—, la revelación de cómo se había llegado a esa situación exponiendo el origen de la orogenia y otras peculiaridades del escenario, y con una gran, intensa, emocionante aventura cargada de drama. Una obra que bucea tan profundamente en las consecuencias de la opresión y explotación de un grupo de personas por otro, además de, y sobre todo, en la lucha épica de una madre por reencontrarse con una hija renuente y en las cosas que el amor, en todas sus vertientes, empuja a hacer, no podía sino comportar una importante carga de tragedia, aunque sea tan bien acompañada de una intangible y frágil belleza. Como siempre advierto en estas circunstancias, mucho cuidado al adentrarse en la lectura de la reseña, pues si bien no habrá —o intentaré que no haya— destripes de relevancia de la novela presente, sí es bastante probable que los haya de las precedentes —y sí, es imprescindible haber leído aquellas para hacer lo propio con esta—.