sábado, 21 de abril de 2007

Reseña: Ocean

Ocean.

Guión: Warren Ellis.

Dibujo: Chris Sprouse.

Reseña de: Jamie M.

Norma Editorial. Barcelona, 2007. Título original: Ocean (recoge los núm. 1-6 USA). 160 páginas.

La verdad es que utilizar más de 150 páginas para contar esta historia es un poco tomadura de pelo. Utilizar seis comic-books en una anécdota que daba para mucho menos es o un indicativo de genialidad o un abuso para el lector. En este caso yo me quedo con la segunda hipótesis, y es que la trama, que no deja de ser atractiva e interesante, está estirada cual goma elástica casi hasta más allá de su punto de rotura. Hablando de comics con un amigo me comentaba que para él Warren Ellis es un guionista completo, porque es capaz de lo mejor y de lo peor, pasando por todos los sustratos intermedios; en esta ocasión se ha quedado sin duda en lo intermedio por querer alargar lo narrado hasta el doble de lo que fácilmente habría sido su longitud natural. Sigue haciendo gala de algunos diálogos estupendos, cargados de ironía y de mala baba (los del café de la jefa de la estación o los de la ingeniera Siobhan, una especie de marine espacial siempre a la espera de acción, no tienen desperdicio); y se maneja muy habilidosamente dentro de los parámetros de la ciencia ficción, bebiendo de multitud de fuentes (¡Ay! Esas reminiscencias a Atmósfera Cero del principio que tan poco duran, con esos mineros y esa doctora…) y presentando una propuesta a pesar de todo original.

Pero un cómic se compone de mucho más que eso y en este caso le falta mucha concreción.

La historia viene facturada con el dibujo de un buen artista como es Chris Sprouse, quien cumple perfectamente con el diseño y plasmación de todo ese mundo futuro plagado de elementos tecnológicos (desde las naves y las estaciones espaciales hasta las propias armas, ropas y gachets de los protagonistas), que domina correctamente la figura humana y que falla un tanto en los retratos de los rostros, cargándolos a veces de líneas innecesarias. En general es un dibujo muy agradable, que sirve a la perfección a la historia; aunque seguramente le hubiera venido muy bien que Ellis se hubiera centrado más y no hiciese falta recurrir a un buen montón de páginas con apenas un par de viñetas enormes o a una secuencia de seis páginas seguidas con los resultados de una explosión; que sí, que puede quedar muy espectacular, pero que ciertamente no es lo que uno espera después de haber pagado el precio de este volumen.

En resumen, es una buena historia desaprovechada por haber querido estirarla en demasía. Con la mitad de páginas y un buen ejercicio de síntesis seguramente este Ocean hubiera sido bastante mejor.

sábado, 14 de abril de 2007

Reseñas: Médula

Médula.

Robert Reed.

Reseña de: Santiago Gª Soláns.

La Factoría de Ideas. Col. Solaris ficción # 85. Madrid, 2007. Título original: Marrow. Traducción: Marta García Martínez. 347 páginas.

A pesar de haber leído un par de reseñas sobre la novela que ofrecían unas opiniones sobre la misma que podríamos calificar desde tibias hasta francamente negativas, decidí darle una oportunidad a Médula, bien porque sea que ya la tenía o porque el tema esbozado en la sinopsis parecía interesante. Una vez terminada la novela debo decir que mis sensaciones sobre ella son bastante ambivalentes: no me siento estafado en absoluto por lo que ofrece, pero tampoco es que me haya gustado especialmente.

Existe una regla de todo buen escritor que viene a decir que en cada novela hay que ofrecer siempre al menos a un personaje (y si son varios mejor) con el que el lector pueda llegar a identificarse (tanto da que sea por sus aspectos positivos o negativos) para mantener su atención a lo largo de la trama, para implicarle de alguna manera en la narración. En Médula no existe tal personaje. Los “humanos” protagonistas de la novela son no sólo inmortales en el sentido de eternamente longevos, sino que son inmortales también en el sentido de que son prácticamente imposibles de matar. Pueden recomponer perfectamente sus cuerpos después del más brutal accidente o intento de asesinato a partir de la caja “cerámica” de su cráneo que protege sus cerebros manipulados, sin demasiado esfuerzo ni trauma, ni secuelas aparentes, incluso después de siglos de estar separados de su cuerpo y, por tanto, de cualquier soporte vital que sustente y alimente sus funciones cerebrales.

A mí, personalmente, me ha resultado totalmente imposible sentir ningún tipo de empatía por ninguna de los o las protagonistas que pululan por la novela. Lo cierto es que no termina de importarme lo que les suceda, si consiguen o no sus objetivos, o cuál de ellos se llevará el gato al agua y triunfará sobre los demás. No existe una implicación emocional con lo narrado, y ese distanciamiento del lector se traduce en una falta de interés que lastra la lectura.

Por otra parte, esto tampoco tendría que ser en sí mismo un problema. Novelas ha habido, muchas, en que los protagonistas eran difíciles de asumir por el lector, ya sea en sus sentimientos o comportamientos, en su fisiología o en sus ideales, y que, sin embargo, le embarcaban en una acción tal que todo lo demás poco importaba. Médula tenía una buena base para haber sido una de ellas, pero creo que se ha quedado por el camino.

El punto de partida con una inmensa nave esférica que cruza la galaxia sin que nadie sepa de dónde proviene, que es colonizada por humanos inmortales que se hacen con su control luchando contra otras razas galácticas y la reconvierten en una especie de “crucero” interplanetario para los distintos alienígenas que decidan visitarla, es francamente atractivo. Pero la exploración de la nave, el giro narrativo hacia ese corazón planetario que es Médula, con la difícil supervivencia en su superficie, y todos los manejos político-militares que se producen después no atrapan tampoco del todo la atención del lector. Perdida la inicial fascinación por ese mundo-nave, cuya exploración se nos hurta hábilmente tras la excusa de la inmortalidad de tripulación y pasajeros y el socorrido “tropocientos mil años después…”, la novela, sin perder del todo su interés, sí se encuentra carente de un pulso narrativo que nos meta de cabeza en lo narrado. Como ya he dicho no existe una implicación en los sucesos; ocurren cosas y ya está, y van pasando páginas con algún ocasional repunte, un pico que da esperanzas de que la cosa eleve su tono, para luego volver al valle un tanto plano en el que generalmente se mueve.

Médula es una novela para pasar el rato, con unas cuantas teorías científicas (incluso metafísicas) que podrían resultar llegar a parecer interesantes si el ropaje hubiera sido otro; con un mundo (nave en este caso, aunque sea mayor que muchos planetas), en principio fascinante, desaprovechado para una narración que se pierde en disquisiones sobre el poder, su búsqueda y su pérdida, con algunas batallitas curiosotas y unos personajes que a pesar de su nominal “humanidad” no podrían resultar más alienígenas.

Eso sí, la teoría final que plantean unas de las protagonistas a unas IA que podríamos calificar de “filosóficas” para que reflexionen acerca de lo qué es auténticamente la nave, a mí al menos me hizo recoger la mandíbula del suelo, por increíble y peregrina. Un magnífico broche final a lo que de otra manera hubiera sido una entretenidilla pero perfectamente olvidable novela de aventuras espaciales (no me atrevo a calificarla de Space Opera); de esta manera hasta se puede decir que es humorística. [¿Se me ha notado demasiado la ironía?]

viernes, 13 de abril de 2007

Reseña: Castle Waiting 1

Castle Waiting 1.

Guión y dibujo: Linda Medley.

Reseña de: Jamie M.

Norma Editorial. Barcelona, 2007. Título original: Castle Waiting. 264 páginas.

Muchas veces se ha hablado ya de la “edulcoración” de los cuentos tradicionales a manos de los Hermanos Grimm y compañía. Pues he aquí una revisitación a lo que podría haber sido el origen de muchos de ellos, con una visión nueva y desenfadada, llena de humor y plagada de referencias sutiles (o no).

Debo confesar que si esta historia me lo hubiera comprado en comic-books sueltos, seguramente no le habría dado demasiadas oportunidades. Los tres primeros capítulos de este tomo, narran una versión retocada de La Bella Durmiente, mucho menos amable que la que nos ha llegado normalmente, pero que, salvo en su final, tampoco se aparta tanto de aquella. El dibujo acompaña con perfección a la narración; es resultón, en blanco y negro, con un trazo suave y fino, muy limpio, sin ningún exceso, sin rayas superfluas y bastante expresivo. Pero la historia tampoco es que sea un dechado de originalidad; es correcta, entretenida, con algún ramalazo de mala uva y un humor dosificado en pequeñas dosis, pero no nos cuenta nada que no hayamos visto ya en otras ocasiones. Supongo que llegado hasta aquí el asomo de indiferencia en el que me movía me habría llevado a dejar tranquilamente de comprar su edición en comic-books por otras series que me llenasen más.

Pero, como fuere que la edición de Norma es en tomo, que tampoco es que me estuviera disgustando en absoluto y que el dibujo merecía la pena, me adentré en el cuarto capítulo de Castle Waiting, y así descubrí que lo anterior tan sólo había sido un prólogo, una introducción, y que se podía decir que la verdadera serie empezaba allí, cuando acompañamos a Lady Jain en su camino hacia el castillo, convertido en un refugio para seres un tanto marginados después de que La Bella Durmiente lo abandonara. La historia toma un nuevo pulso y se hace mucho más interesante, se despega de los cuentos (aunque no los abandona) para adquirir una entidad propia.

Lady Jain, que escapa de un marido maltratador, arrastra un secreto que se irá haciendo patente conforme avance en su empresa hasta llegar a Castle Waiting. Allí la más asombrosa panoplia de personajes, incluidos algunos animales antropomorfizados, la recibirán con enorme hospitalidad y la harán sentirse por fin protegida, a pesar de la plaga de “alimañas” que infesta la fortaleza: Lutines, brownies, duendes, hobgoblins, piskies, kobolds… y, tal vez, algún fantasma. La vida, desde luego y pese a lo que ella misma temerá en un principio, no será aburrida para Lady Jain en Castle Waiting.

A partir de ese mismo cuarto capítulo, donde comienza la historia del viaje, el mismo dibujo se hace algo más vigoroso, más fuerte, con una nueva carga expresiva que dota a cada rostro de unos gestos plenamente reconocibles cargados de significado. La trama discurre sin demasiados sobresaltos, en una narración muy agradable, casi suave, con mucho humor y unas pequeñas gotas de acción. A lo largo de toda ella se pueden ir rastreando las referencias a otros cuentos tradicionales, no tan evidentes como el de La Bella Durmiente (al fin y al cabo, es el que era su castillo donde conviven los protagonistas), pero sí muy famosos, como podrían ser Los músicos de Bremen, El gato con botas o La gallina de los huevos de oro entre otros; y a su vez la autora plaga la historia de detalles que nos retrotraen o recuerdan algunos de los títulos más famosos de la Literatura Fantástica.

Es una historia para paladear con tranquilidad, para descubrir que hay mucho amor puesto en esas páginas, mucho humor, que entra suavemente, sin estridencias, y que conquista el corazón a poco que uno se deje.

Una nueva vuelta de tuerca a los cuentos tradicionales con una visión positiva. ¿Alguien había dicho que estaba ya todo escrito?

miércoles, 11 de abril de 2007

Reseña: El arca de la redención

El arca de la redención.

Alastair Reynolds.

Reseña de: Santiago Gª Soláns.

La Factoría de Ideas. Col. Solaris ficción # 83. Madrid, 2006. Título original: Redemption Ark. Traducción: Aitor Solar / Isabel Rosell / Marta García. 599 páginas.

Este es tanto el tercer libro escrito por Reynolds como el tercero que nos ofrece La Factoría de este autor y a su vez el tercero de la serie de los inhibidores. Se trata, siguiendo la estela de los anteriores, de una space opera aventurera, no exenta de ciertos toques “hard” y algo de política. Junto a nuevos protagonistas, Reynolds recupera para la ocasión a algunos de los personajes que ya aparecieran en las anteriores entregas, sobre todo en Espacio Revelación, novela de la que es mucho más continuación (a pesar de que fuera la primera de la serie) que de Ciudad Abismo, aunque esta también tenga su importancia e influencia en la trama de la que nos ocupa.

La amenaza de los inhibidores reaparece con todo su peligro, pudiendo llevar a la total extinción de la humanidad como ya sucediera en el remoto pasado con el resto de las culturas inteligentes que trataron de extenderse por la galaxia. Las armas que contiene la bodega de la Nostalgia por el infinito, la nave de los ultras que ya aparecieran en Espacio Revelación y que sigue orbitando el planeta Resurgam, cobran una vital importancia, hasta el punto de provocar una cruenta carrera en pos de conseguir y asegurar su posesión de cara a la lucha que se avecina. Diferentes facciones de la dividida humanidad en guerra, tratarán de asegurarse su control, lo que provocará diversos enfrentamientos espaciales donde el autor da muestras una vez más de una prodigiosa imaginación y su buen hacer en las tareas descriptivas para hacer verosímiles los combates en el espacio. Mientras tanto los inhibidores, o los lobos, como son conocidos por la facción de los combinados, emprenden en el sistema solar de Resurgam su callada tarea genocida de titánicas proporciones, lo que llevará a plantearse la evacuación del planeta, con apenas medios y con poca cooperación por parte del gobierno o la población.

El voluminoso tamaño del libro le sirve al autor para contar muchas cosas, plantear algunas nuevas preguntas y resolver, aparentemente, el misterio de los inhibidores, explicando, de forma algo peregrina quizá, la razón que empuja a estas máquinas asesinas de culturas a realizar tal tarea a lo largo de miles de años y de toda la galaxia.

Es curioso que precisamente el libro más largo de la serie, con sus casi 600 páginas de letra muy menuda, sea el que más colgado deja su final. Si en los anteriores la trama, dejando dudas y cabos sueltos en el aire, se cerraba de forma bastante aparente, por lo menos en cuanto a lo planteado en los propios libros, en esta Arca de la redención todo queda “colgado” al terminar la última página. Los protagonistas, aunque alcanzan una serie de objetivos, sobre todo en torno a la carrera por las armas de destrucción masiva, quedan desperdigados y embarcados en diversas misiones de importancia considerable en vistas de vencer la amenaza de los inhibidores y asegurar la continuidad de la existencia de la raza humana en la galaxia. El autor deja así todo preparado para Absolution Gap, novela en la que, al parecer, se cerrará la serie y, suponemos, se desvelará el destino final de la humanidad y los inhibidores.

A pesar de que, como a mí me ha pasado, cuando uno cierra un libro de este tamaño y se pregunta si de verdad la historia se merecía tantas páginas, es que algo ha fallado (en una historia “redonda” todas las páginas son pocas), lo cierto es que con sus altibajos y todo la novela es interesante, llena de acción, misterios, amenazas galácticas y hombre y mujeres (aunque algunos apenas los reconoceríamos como humanos) ¡y cerdos! dispuestos a enfrentarse al destino con las peores cartas posibles pero resueltos siempre a salvar el día. Aventura con alto contenido tecnológico, mucha especulación, y el futuro de la humanidad en juego. No da más de lo que promete, pero a veces eso no es poco.

sábado, 7 de abril de 2007

Reseña: Puente de pájaros

Puente de pájaros.

Una novela de la antigua China que nunca existió.

Barry Hughart.

Reseña de: Santiago Gª Soláns.

Bibliópolis. Col. Bibliópolis Fantástica # 52. Madrid, 2007. Título original: Bridge of Birds. A Novel o fan Ancient China That Never Was. Traducción: Carlos Gardini. 244 páginas.

Empiezo a leer y surge en mí de nuevo el resquemor de que los premios literarios y yo estamos peleados. Puente de pájaros recibió el Premio Mundial de Fantasía (ex aequo con Bosque Mitago) y el Premio Mythopoeic, lo cual debería ser una garantía, pero lo cierto es que me cuesta entrar en la narración. No es que carezca de interés, en absoluto, lo cierto es que lo que está narrando es, cuando menos, curioso e intrigante, pero la forma de narrarlo no me atrapa, no me conquista. No hay empatía con los personajes y el intento de narración orientalizante no me termina de convencer, no me cuaja. Sin embargo, a no mucho tardar, conforme pasan los capítulos me descubro inmerso en la trama, con una sonrisa en la boca gracias al no tan sutil humor (a veces bastante negro, siempre muy irónico) del autor, atrapado por unos personajes que finalmente se revelan muy humanos e intentando desentrañar los misterios de una búsqueda épica acompañando a los protagonistas a través de los fascinantes paisajes de una China que, en efecto, nunca existió.

El libro pasa en un suspiro, ayudado eso sí, también por su brevedad (no llega a las 250 páginas), cuestión que por otra parte se agradece, pues cuando una historia da para esa longitud, alargarla con añadidos innecesarios tan sólo sirve para devaluarla, desvirtuarla y hacerla tediosa. Hughart supo evitar tal tentación y factura su historia en el tamaño justo, no sobran ni faltan páginas, lo que, como ya he dicho, siempre es de agradecer. Lo que también es cierto es que en 1984, año de escritura de la novela, el mercado editorial era bien diferente del actual y escrita hoy en día esta novela bien podría haberse convertido en uno más de lo mamotretos que fácilmente podemos encontrar en cualquier librería con lo que los lectores habríamos perdido una magnífica historia: concreta, llena de poesía, con las pinceladas justas de magia, con un humor que a nadie ha de dejar indiferente, con acción, amor y entregas desinteresadas.

Esta es la historia de la búsqueda que emprenden Buey Número Diez, un campesino de corazón puro, y Li Kao, un sabio que tiene un ligero defecto en su carácter. En la aldea de Buey Número Diez, Ku-fu, todos los niños de una determinada edad han caído en una especie de coma del que no pueden despertar y que les arrastra lentamente a una muerte inevitable si los dos protagonistas no consiguen hallar el antídoto para el veneno que les ha causado su estado. A través de esa China fantástica, curiosa, un poco anacrónica y poblada de personajes fascinantes, los dos recorrerán un largo camino valiéndose de sus propios medios, siempre apoyándose de su buen corazón, pero muchas veces rozando lo ilegal y poniendo su propia vida en peligro; un camino que les llevará finalmente a sumergirse de lleno en la resolución de un misterio mitológico que traerá reminiscencias de la creación de la misma China.

Los protagonistas se valen en todo momento de la picaresca para conseguir avanzar en su búsqueda, cruzándose con otros personajes a cada cuál más curioso y que les irán ayudando, de buen grado o engañados vilmente, en la consecución de sus fines. Desde los comerciantes avariciosos y tramposos que irán reapareciendo en los momentos más inesperados de sus vidas hasta el infame duque de Ch’in, quien tratará de impedirles encontrar el objeto de su búsqueda, serán muchos los que aportarán su granito de arena a la resolución de la casi imposible tarea. Pero el destino parece que juega a su favor por muy mal que se les pongan las cosas, los acontecimientos no suceden porque sí, las casualidades, se nos dice, no existen. Habrá muchos obstáculos en su camino, pero de una forma u otra, internándose cada vez más en terreno mitológico y, por tanto, bastante inescrutable y resbaladizo, irán superando las pruebas en una misión que se antoja imposible, sin desfallecer, pero viendo cada vez más lejos la conclusión de su tarea.

Hacia mediado el libro éste ya no se puede soltar. La resolución de ambos misterios, el ya sabido del despertar de los niños de la aldea y el mayor que se intuye escondido en la búsqueda de la raíz del Ginseng, atrapa la atención en cuanto uno se hace con la especial forma de narrar la trama. El humor se une a la tragedia, la picaresca da paso a la épica individual en muchas ocasiones, las ambiciones prohibidas esculpen la historia, el amor, casi siempre soterrado pero en ocasiones en primer plano, impregna las páginas… porque al final es de esto de lo que se trata, de la mayor historia de amor de China y de la ambición que la truncó. Y la poesía aparece en los momentos más insospechados, sobre todo hacia el final, en la historia de ese Puente de pájaros que a nadie puede dejar indiferente.

Si he de ser sincero, a mí Bosque Mitago, que compartiera el Premio Mundial de Fantasía con esta novela, quizá me gustó un poco más, pero sin duda Puente de pájaros fue, y es, una muy digna compañera en tal galardón.

viernes, 6 de abril de 2007

Reseña: Fábulas 6. Tierras natales.

Fábulas. Tierras natales.

Guión: Bill Willingham.

Dibujo: David Hahn, Mark Buckingham y Lan Medina.

Reseña de: Jamie M.

Planeta DeAgostini. Barcelona, 2007. Título original: Fables: Homelands (contiene los número 34 a 41 de la edición original en comic-book).

Sexto tomo recopilatorio de las andanzas de las “fábulas” en nuestro mundo (cuarto de Planeta), se abre con una historia en dos partes, titulada “Jack sé listo”, que cuenta a qué se dedicó Jack (el de las judías) cuando abandonó Villa Fábula tras obtener la alcaldía el Príncipe Azul. A pesar de que obviamente se trata de lo que los americanos llaman un “fill in”, o sea, unos episodios de “relleno” con un dibujante invitado para dar tiempo al habitual a cumplir los plazos de entrega sin resentirse en su arte, la historia no deja de ser curiosa, aunque no está a la altura del resto de la serie, empezando por un dibujo resultón pero algo plano, y terminando por un guión más flojo de la habitual. Es original la forma en que está contado, en pequeños capítulos narrados en primera persona por diferentes personajes, dando cada uno de ellos su visión particular sobre Jack y su empresa, y creando así un complejo puzzle en que todas las piezas terminan encajando, pero el problema es que tal empresa deja un poco indiferente (la creación de un estudio de cine y el rodaje de una trilogía espectacular basada en las andanzas, reales e inventadas, del propio Jack).

A partir de la tercera entrega, la historia se reconduce y empieza propiamente el “Tierras natales” que da título a todo el volumen. Vuelve el habitual Marck Buckingham, con ese dibujo tan preciosista y lleno de detalles, fiel heredero de Bachalo, aunque hace ya mucho tiempo que abandonó su sombra y, me atrevería a decir, lo superó en cuanto a narración y comprensión de las viñetas. En la historia el Chico de Azul, quien también abandonara Villa Fábula en el anterior tomo, cruza una de las puertas y se interna en las Tierras natales en busca de su perdido amor y de una “cura” para su amigo Pinocho. Su periplo, de mundo en mundo y de peripecia en peripecia, le llevará finalmente a enfrentarse y a desvelar la identidad del malvado Adversario, aunque el resultado final de su misión no sea del todo el esperado. Retoma aquí Willingham toda la poesía, la emoción y el firme dominio de los cuentos que ya demostrara en las anteriores entregas, y aprovecha además para presentar e introducir en la trama a nuevos personajes que, sin duda, darán mucho juego.

Entre medio, justo en un momento álgido de la aventura, con el Chico de Azul en un peligro certero, se incluye un nuevo episodio de descanso para el dibujante que, sin embargo, está mucho más pegado a la historia de Villa Fábula y a las tramas que se nos habían ofrecido con anterioridad y donde, además de suscitarse nuevos misterios, se descubrirá finalmente quién era el espía que tenía el Adversario infiltrado entre las fábulas. El dibujante cumple con oficio el encargo y deja paso de nuevo a la historia de las Tierras natales para las espectaculares revelaciones y sucesos que tienen lugar a continuación.

En definitiva, si estás siguiendo ya Fábulas este es un tomo que no puedes perderte, y si no lo estás haciendo no sé a qué esperas. Fantasía en estado puro, jugando con los personajes de los cuantos antiguos y modernos, y dándoles una visión nueva, pero fiel a la esencia que cada uno de ellos ha mantenido a lo largo de los años. Recomendable, sin duda.

lunes, 2 de abril de 2007

Reseña: Papá Puerco

Papá Puerco.

Una novela de Mundodisco.

Terry Pratchett.

Reseña de: Santiago Gª Soláns.

Plaza & Janés. 2007. Título original: Hogfather. Traducción: Javier Calvo Perales. 366 páginas.

Terry Pratchett nos ofrece un cuento de Navidad (perdón, de Vigilia de los Puercos) en el Mundodisco. El año está a punto de terminar y ha llegado el momento en que Papá Noel (perdón, Papá Puerco) reparte sus regalos a los niños, pero algo ha fallado y la figura que baja por las chimeneas se parece más a un escuálido esqueleto que a un adorable viejecito regordete y de poblada barba blanca. ¿Qué ha sucedido para que la Muerte haya tomado el lugar de Papá Puerco, y qué otros extraños acontecimientos están sucediendo que incluso perturban los sagrados preparativos del Banquete de La Noche de la Vigilia de los Puercos de los hechiceros de la Universidad Invisible?

A lo largo del libro se nos desvelarán este y otros misterios con el habitual tono humorístico, muchas veces sardónico, siempre satírico, pero en esta ocasión mucho más “dulce” de lo que es habitual. Pratchett demuestra su enorme conocimiento de la psique del ser humano, de sus motivaciones, de los impulsos que le mueven a actuar, a relacionarse con los demás, y de la verdadera naturaleza de los niños, de sus temores, de sus ansias, sus miedos y sus anhelos, de sus deseos tantas veces tan diferentes de lo que los adultos nos pensamos. En ese sentido es ejemplar, e hilarante desde luego, la reflexión que se puede extraer de la escena de la recepción de este peculiar Papá Puerco en los Grandes Almacenes; es mucho lo que se puede entresacar del comportamiento de niños y adultos y de cómo es reflejo de lo que muchas veces podemos observar en nuestra realidad.

Pratchett es un maestro y en esta ocasión demuestra ser casi un filósofo, dando unas pinceladas a la historia que invitan a ser digeridas con cuidado, meditadas y estudiadas siempre con una sonrisa en los labios. Hay ocasiones, nos dice, en que las creencias no sólo son una buena cosa, sino algo necesario y vital. No está mal creer en algo, mantener la ilusión, mirar el mundo con los ojos de un niño y permitirse a uno soñar, aunque los sueños nos parezcan algo absurdo y sin sentido, carentes de valor para el día a día cotidiano. Al fin y al cabo, si para la Vigilia de los Puercos no creen las suficientes personas en Papá Puerco el sol no saldrá por la mañana, y eso es algo que no se puede permitir, ¿verdad?

Más allá de una historia en la que el autor une dos de sus grandes grupos temáticos (la Muerte y la Universidad Invisible con sus demenciales residentes) esta novela trata sobre la naturaleza del ser humano, sobre lo que al final importa y sobre las fuerzas que después de todo mueven verdaderamente el mundo, y lo que sucede cuando alguna de ellas falta. No es cosa baladí, en absoluto, y Pratchett consigue vestirlo con un ropaje tan atractivo como divertido que hace que se deguste con auténtico placer. Tan atractivas son las acciones bordeando el absurdo de los hechiceros como los motivos demasiado humanos de esa figura carente de humanidad que es la Muerte. A través de sus actos podemos vernos reflejados con una terrible ternura, aunque a veces no salgamos demasiado bien parados de esta visión deformada. No es una lectura intrascendente más, sin duda. Hay mucho trasfondo en su aparente simplicidad.

En el libro Pratchett recupera además a personajes de anteriores entregas como Susan, la nieta de la Muerte o a algunos miembros de la Guardia de Ankh-Morpork que van apareciendo en diversos “cameos”, al lado de otros de nueva creación que no hacen sino enriquecer el amplio cosmos del Mundodisco.

Una nueva entrega, y con esta van veinte, que mantiene el tipo perfectamente, sin hacerse cansina en absoluto a pesar de que algunos de los chistes ya nos los haya contando antes, y que acrecienta su disfrute con la familiaridad que el lector va adquiriendo después de tanto tiempo con sus protagonistas. Puede parecer un tópico, pero desde luego el Mundodisco es adictivo y a mí todavía no ha conseguido dejarme sin una sonrisa en el rostro.

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Otras reseñas de obras de Terry Pratchett:


Pies de barro. Una novela de Mundodisco.

¡Voto a bríos! Una novela de Mundodisco.

Carpe jugulum. Una novela de Mundodisco.

El último héroe. Una fábula del Mundodisco.

Nación.

Sólo tú puedes salvar a la Humanidad. Una aventura de Johnny Maxwell..

Johnny y los muertos. Una aventura de Johnny Maxwell.

Johnny y la bomba. Una aventura de Johnny Maxwell.



jueves, 29 de marzo de 2007

Reseña: Breve historia de Inglaterra

Breve historia de Inglaterra.
G.K. Chesterton.

Reseña de: Amandil

Acantilado, Barcelona, 2005. Título original: A short History of England. Traducción: Miguel Temprano. 250 páginas.

La muy cuidada y bien presentada edición de la editorial Acantilado vuelve a poner al alcance del lector español una de las más destacadas obras del genial autor inglés G.K. Chesterton. En esta ocasión, y como respuesta a un encargo recibido, el polifacético columnista redactó una breve (no más de 250 páginas) historia de Inglaterra desde su especial y original punto de vista.

Dos de los pilares en que sustenta su ensayo lo enfrentan a la manera clásica de escribir historia. Por un lado apenas hace uso de las fechas para indicar acontecimientos importantes, no hay más de tres o cuatro en todo el libro, y por otro lado abandona la perspectiva política clásica (la que se centra precisamente en la procesión de fechas, reyes, batallas y políticos) en beneficio de la meramente popular. A fin de cuentas lo que nos cuenta es la historia del pueblo de Inglaterra, adelantándose en algunos años (aproximadamente cuarenta) a la eclosión de la historiografía marxista que vendrá de la mano de historiadores comunistas como E.P. Thomson o Eric Hobswaun. Y no deja de ser irónico que existan puntos de coincidencia entre estos y Chesterton, quien escribe desde una perspectiva profundamente cristiana.

Las peripecias del pueblo inglés dan comienzo con el desembarco de los romanos y la inclusión de las islas británicas en el mundo civilizado. Chesterton sostiene que la civilización, el orden, el desarrollo y el progreso son aportados por la romanización de los territorios y su posterior cristianización. Este aspecto, que desarrolla profusamente en los dos primeros capítulos, es vital para comprender las añoranzas medievalistas de que Chesterton hizo gala durante toda su vida. Por ello son los capítulos más poéticos y espirituales, en gran medida, de toda la obra. No perderse en ellos y seguir los razonamientos del autor es imprescindible para comprender posteriormente su decepción como erudito al comprobar (en los capítulos finales, y especialmente en el referido a los puritanos y su república) como el abandono de los beneficios que el cristianismo aportó al pueblo implicó la aparición de la aristocracia oligárquica de los siglos XVIII y XIX.

En una obra histórica, como esta, sin fechas, queda en manos de la habilidad del autor que el lector no se pierda y sea capaz de comprender en qué momento de la Historia se encuentra la narración. Chesterton es un muy buen conocedor de la historia inglesa (y europea), y eso le permite manejar sin problemas todo el proceso creativo que despliega en los dieciocho capítulos del libro. Pero para un lector medio español ahí radica parte del problema para comprender en su totalidad los argumentos del autor en cada capítulo. El desconocimiento de la historia inglesa es un serio problema a la hora de disfrutar de este libro. Si no sabemos situar en un contexto histórico y temporal acontecimientos como la conquista normanda, la guerra de las rosas, la guerra de los cien años o la ejecución de Carlos I nos quedaremos sin entender la mayor parte del libro. Y aunque la prosa desplegada por el autor es genialmente simplificadora toda ella se basa en que el lector sea capaz de ir siguiendo su discurso en el correcto contexto histórico.

De todos modos el libro es sumamente interesante por sus perspectivas singulares enfrentadas a la mayor parte de las escuelas históricas que existen y han existido. Es una humilde llamada de atención para que no olvidemos que más allá de reyes, gobiernos y generales, al final la Historia es la consecuencia de las mutaciones que se dan en los pueblos. Y que muchas veces la propia dinámica de los tiempos, casi siempre consecuencia de las vilezas de los gobernantes de turno, acaba chocando con la realidad de un pueblo afecto a sus costumbres y reacio a dejarse embaucar por argumentos espurios.

Se nota, desde la primera línea, que el libro fue escrito en 1917, durante la Primera Guerra Mundial, y que buscó azotar inmisericordemente la extraña noción pangermánica que asolaba a la “intelectualidad” inglesa. Pero eso lo desvela el propio Chesterton en el libro.

Convocatoria del Premio Domingo Santos 2007

Bases XVI Premio Domingo Santos 2007

La Fundación Tres Culturas y la AEFCFT convoca el XVI Premio Domingo Santos 2007 de relatos, que se regirá por las siguientes bases:

1. Podrán presentarse al certamen Domingo Santos todas aquellas narraciones escritas en castellano que puedan ser encuadradas dentro de los géneros de ciencia ficción, fantasía o terror.

2. Las obras deberán ser inéditas, no estar premiadas en otros concursos ni pendientes de resolución en ningún otro certamen durante la convocatoria de este concurso.

3. La temática de los relatos versará obligatoriamente sobre "el encuentro entre culturas". Se considerarán especialmente aquellas obras en la que destaquen de cualquier forma las civilizaciones judía, árabe y cristiana.

4. La extensión de cada relato deberá encontrarse entre las 8.500 y las 15.000 palabras.

5. Las obras se remitirán por CORREO ELECTRÓNICO como adjuntos en formato doc. o rtf. a la dirección de correo electrónico concurso.domingo.santos@gmail.com. El asunto del mensaje deberá ser: Premio Domingo Santos 2007. En el cuerpo del mensaje se hará constar los datos personales del autor así como un seudónimo obligatorio que lo identifique. En la primera línea del documento a adjuntar irá el seudónimo y a continuación el relato a concurso. Los trabajos no remitidos de esta forma serán inmediatamente rechazados.

6. Lo miembros de la Fundación Tres Culturas, así como sus familiares, no podrán presentar obras a concurso. Esta restricción se aplicará también a los miembros del jurado y a sus familiares.

7. El jurado estará compuesto por un número suficiente de personas designadas por la Fundación Tres Culturas y la AEFCFT, cuyos nombres se darán a conocer en el momento del fallo. Dicho fallo se producirá durante el mes de septiembre de 2007.

8. Se establece un premio de 800 euros, al que se aplicarán las deducciones fiscales vigentes. El premio no podrá ser declarado desierto.

9. Cualquier caso no previsto por estas bases será resuelto por el jurado y su decisión será inapelable.

10. El plazo de presentación de originales finalizará el 22 de junio de 2007.

11. A todos los relatos presentados, la AEFCFT le acusará recibo en el que se indicará el día de recepción del mismo y un número que lo identificará.

12.- La Fundación Tres Culturas se reserva el derecho de publicación del relato premiado. Si en el plazo de tres meses desde la resolución del concurso la Fundación Tres Culturas no hiciera efectiva la publicación, los derechos del mismo quedarían en poder del autor.

13. La presentación al concurso implica la total aceptación de las bases.

Sevilla 28 de marzo de 2007

Las bases se encuentran tambien en la dirección:

http://tresculturas.artempus.net/media/docs/Bases%20Premio%20Domingo%20Santos.pdf

martes, 27 de marzo de 2007

Reseña: harry Potter y la piedra filosofal

Harry Potter y la piedra filosofal.

J.K. Rowling.

Reseña de: Santiago Gª Soláns.

Salamandra. 2006 (44ª edición). Título original: Harry Potter and the Philosopher’s Stone. Traducción: Ana Dellepiane Rawson. 254 páginas.

Al terminar de leer esta novela no pude evitar descubrir en mí un sentimiento de admiración hacia su autora. Rowling demuestra aquí ser una escritora muy inteligente, consiguiendo mezclar un buen montón de fuentes e influencias, sin inventar ni aportar nada original (bueno sí, el quidditch, y así le ha salido), rozando incluso en ocasiones la copia, y saliendo no sólo airosa sino triunfante en su empeño. Sin aportar realmente nada nuevo, buceando en multitud de referencias previas que se pueden ir rastreando perfectamente a lo largo de todo el texto, consigue sin embargo armar una novela de aventuras fresca, atractiva y subyugante. Rowling agita la coctelera y con unos ingredientes ya de sobra conocidos por cualquier lector avezado sirve a su “clientela” un coctail de extraordinario sabor, lleno de magia, como no podía ser de otra manera en un mundo donde Harry Potter está llamado a convertirse en uno de los más grandes magos de todos los tiempos; siempre que sus enemigos se lo permitan, claro.

Harry Potter es, al empezar el libro, el niño que ningún niño desearía ser. Huérfano sin haber podido conocer a sus padres, esclavizado y maltratado por sus tíos (sus tutores legales), tiranizado por su malcriado primo, condenado a una existencia triste y solitaria… tiene todas las papeletas para haberse convertido en el prototipo de chico amargado y antisocial y, sin embargo, ha conseguido mantener su inocencia a lo largo de todas las penurias y, de alguna manera, sigue mirando la vida con esperanza.

Es entonces cuando en misteriosas circunstancias recibe una carta que cambiará su vida para siempre al comunicarle que ha sido aceptado como alumno en el Colegio Hogwarts de Magia, lo que significará por un lado descubrir una faceta oculta de su existencia muy relacionada con sus padres y por otro, cuestión también muy importante, la liberación del yugo opresor de sus tíos, con lo que su futuro adquiere un tono mucho más radiante.

Rowling utiliza este primer libro para presentar el fascinante mundo en el que se va a ir introduciendo de forma paulatina Harry, presentando a sus compañeros de clase y de aventuras, a sus maestros, a sus contrincantes y a sus enemigos, al tiempo que va pintando un escenario fascinante en la propia existencia de Hogwarts, lugar que cobra entidad casi como un protagonista más de la narración, con sus recovecos, sus secretos, sus fantasmas y sus escaleras móviles.

La autora consigue una prosa muy ágil, amena y entretenida, sin conceder respiro ni a Harry y sus amigos, ni al propio lector que va asistiendo al modo en que se encadenan las peripecias del trío principal, embarcados en la búsqueda de un misterioso objeto y enfrentados a un enemigo ancestral en un crescendo de emoción que desemboca de forma explosiva en el desenlace final, anticipado de alguna forma y con poca fortuna en el malogrado título.

Al ser literatura juvenil los lectores más jóvenes se sumergen con fruición en la narración sin cuestionar demasiado las cosas extraordinarias que van sucediendo e incluso perdonarán a la autora lo absurdo de las reglas del quidditch, juego sin duda emocionante, pero demasiado condicionado en sus reglas por la captura de una elusiva bolita con excesiva puntuación, entre otros fallos menores. El libro, además, tiene la virtud de que los adultos (con un poco de alma de niño) pueden leerlo y disfrutarlo, descubriendo en él otras lecturas subyacentes en el texto y unos valores, como el valor de la amistad, el compañerismo, la superación ante la adversidad o la entrega a los demás, que muy bien pueden, y deberían, ser aplicadas a cualquier momento de la vida, se tenga la edad que se tenga.

Es en definitiva un libro juvenil que puede gustar a “niños” de cualquier edad, incluso a los que ya peinan canas. Y es que, al fin y al cabo, la magia está más cerca de lo que uno pueda imaginarse.

Reseñas del resto de la serie:

Harry Potter y la cámara secreta.

Harry Potter y el prisionero de Azkaban.

Harry Potter y el cáliz de fuego.

Harry Potter y la Orden del Fénix.

Harry Potter y el misterio del príncipe.

Harry Potter y las Reliquias de la Muerte.

domingo, 25 de marzo de 2007

Reseña: Calle de magia

Calle de magia.

Orson Scott Card.

Reseña de: Santiago Gª Soláns.

Ediciones B. Col. Nova # 198. Barcelona, 2007. Título original: Magic Street. Traducción: Rafael Marín Trechera. 351 páginas.

El mensaje de la novela es claro: «Cuidado con lo que deseas, porque podría convertirse en realidad». Lo malo es que la forma que tienen los deseos de las gentes que viven en Baldwin Hills de hacerse reales es de la manera más retorcida posible, transformando un bello sueño en la más aterradora pesadilla. Mack Street, un niño nacido en las más extrañas circunstancias, abandonado misteriosamente y adoptado con posterioridad, irá creciendo con el conocimiento certero de que no es como las personas que le rodean, y vaya si es diferente. Su vida y las de las gentes de su calle pronto se verán tocadas por un hálito misterioso que les conducirá irremediablemente a enfrentarse a sus propios miedos, a sus odios y a sus anhelos en un combate en que se decidirá el destino del mundo entero.

Card nos sumerge esta vez en un mundo cercano, en las vivencias de los habitantes de un barrio residencial de gente acomodada de raza negra de la ciudad de Los Ángeles, que se ven sacudidas de forma traumática cuando lo inexplicable entra a trompicones en su diario discurrir y no puedan limitarse a cerrar lo ojos ante la evidencia, como sin duda desearían. Y ahí precisamente radica su problema, en la perversión de los deseos, en el retorcimiento de los sueños para convertirlos en algo oscuro y desagradable.

Hábilmente el autor nos va introduciendo en un mundo, aparentemente el nuestro, cuya realidad no es tan sólida como nos gustaría considerar y, poco a poco, convierte la narración en un bello y, al mismo tiempo, terrible cuento de hadas, donde las vidas de los humanos se perciben como meros juguetes en manos de poderes que apenas podemos intuir y que a veces sólo se pueden ver con el rabillo del ojo. El eterno enfrentamiento entre Oberón y Titania, rey y reina de las hadas, se introduce en nuestra realidad con imprevisibles y catastróficas consecuencias. Card va introduciendo en la narración los elementos fantásticos con elegido cuidado hasta el momento en que, cual si de una inundación se tratase, lo fantástico lo invade todo, haciendo a un lado la realidad sin perder la atención del lector que se sumerge con naturalidad en una aventura heredera directa de El sueño de una noche de verano de Shakespeare, habiendo avanzado el tiempo y trasladando por ello la acción a nuestros días. Con naturalidad, Card va haciendo referencia a lo acontecido en la obra teatral, cogiendo los elementos que le interesan y descartando los que no considera adecuados, para ofrecer una obra con un poderoso componente onírico y mágico, y donde los deseos, los sueños, son la auténtica fuerza que mueve el mundo.

No faltan referencias a otras obras como apoyo a la narración, ya sea La tempestad, del propio Shakespeare, u otras como El mago de Oz o Peter Pan (al parecer Barrie no era precisamente un experto en hadas), que sirven para acercar al lector a los personajes al compartir un trasfondo común.

Fiel a su estilo cercano, fluido y directo, Card hace avanzar la trama rápidamente, de forma muy agradable, consiguiendo que el libro se lea sin esfuerzo alguno hasta llegar al explosivo final. En la línea de Niños perdidos y muy por encima del fallido El cofre del tesoro, Calle de magia es una lectura sin demasiada trascendencia, pero que guarda en su interior momentos de auténtico disfrute, algo de filosofía, un poco de moralina y muchos sueños, aunque lo que se sueña y en lo que se convierte ese sueño al hacerse realidad no siempre sea exactamente lo que uno había imaginado. ¡Así que tened cuidado con vuestros deseos!

viernes, 23 de marzo de 2007

VI Encuentros con Tolkien en Zaragoza

El smial (grupo local) de Khazad-Dûm de la Sociedad Tolkien Española tiene el placer de anunciar la celebración de los VI Encuentros con Tolkien.

Todas las actividades se realizarán en el el Aula Magna de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Zaragoza a partir de las 19:00 horas.

El calendario de actividades será el siguiente:

26 de marzo:
Presentación de la STE, por Santiago Gª Soláns.

27 de marzo:
Tolkien y los cuentos de hadas, por Pilar Escalada
"celebrinlas" y Maya Zapatero "Berúthiel".

28 de marzo:
La cultura desconocida de la Tierra Media: los enanos y
su lenguaje, por Lydia Belarra "Menelvantar" y Mª Jesús Lanzuela "Selerkála".

La asistencia es libre y gratuita, y todos los interesados serán bienvenidos.

Reseña: Loveless 1.

Loveless 1. Vuelta a casa.

Guión: Brian Azzarello.

Dibujo: Marcelo Frusin.

Reseña de: Jamie M.

Planeta DeAgostini. Barcelona, 2007. Título original: Loveless, a kin of homecoming (contiene los número 1 a 5 de la edición en comic-book).

Tras compartir una larga etapa de Hellblazer, Azzarello y Frusin vuelven a unir sus talentos creativos para sacar adelante un western descarnado y violento, como no podía ser de otro modo proviniendo de la pluma del creador de 100 balas.

Al finalizar la Guerra de Secesión americana muchos sudistas no aceptaron la rendición y continuaron luchando por su cuenta convertidos en simples bandas de forajidos fuera de ley, tratando de recuperar lo que según su propia visión el Norte les había robado. Es en tales circunstancias en las que Wes Cutter, tras pasar una larga temporada en un campo de retención de prisioneros de la Unión y haber sido dado por muerto entre los suyos, retorna a su hogar obteniendo un frío recibimiento. Enseguida se percibe que existen muchos secretos escondidos a su alrededor, los que él mismo esconde y los que tratan de ocultarle todos los que le rodean. La historia va creciendo en una espiral de violencia, donde la simple avaricia, el deseo de venganza y el odio racial van llenando de vapor una olla a presión que puede explotar en cualquier momento.

El paso de Cutter se verá jalonado de cadáveres, mientras vamos descubriendo los verdaderos motivos que le impulsan a volver a su hogar y que convierten su simple presencia en algo similar a patear un avispero. Personaje que juega con la ambigüedad, no parece congeniar ni con sus viejos conocidos del Sur ni con los nuevos ocupantes de la Unión, buscando tan sólo estar con su esposa Ruth, quien también arrastra una terrible historia sobre sus espaldas, y, tal vez, recuperar sus tierras por el camino. Pero nada es exactamente como parece y Cutter utiliza una baraja marcada para jugar sus cartas sin aparentemente casarse con nadie. Al fin y al cabo, la guerra no ha dejado a nadie sin secuelas.

Y junto a todo ello asistimos a una historia de amor salpicada con las dosis justas de erotismo, y de la que poco a poco vamos descubriendo los desgarradores y tristes entresijos

El impactante y algo oscuro dibujo de Frusin acompaña a la perfección al estilo de la narración de Azzarello, magníficamente secundado por el color de Patricia Mulvihill. El corte sombrío, crepuscular, de una historia donde no hay “buenos”, se ve reflejado página a página por el hábil trazo repleto de sombras y negros, y los tonos pastel de la palata de la colorista. Especialmente impactantes son las escenas en que los autores mezclan el presente y el pasado de la narración, creando unas viñetas llenas de una extraña poesía de la violencia, casi contando dos historias aun tiempo; aunque por otro lado, el abuso que se intuye de tal recurso pueda llevar al cansancio del mismo al perder su inicial efecto de sorpresa y maravilla en el lector.

Si algún defecto cabe achacarle a esta obra es, tal vez, el gusto por el exceso de todos aquellos westerns provenientes del mercado del comic-book americano, el gusto por la exageración de la habilidad con las armas, el alejamiento de un cierto aire de realismo y el que siempre tenga que haber una protagonista femenina que rivalice en todo con los masculinos saliéndose de manera un tanto incongruente con el auténtico rol que imperaba en aquella época. Al fin y al cabo estamos hablando de una obra “histórica” (aunque se centre en hechos inventados) y se debe a unas formas de actuar y de pensar que no son las actuales; pero supongo que las “cuotas”, la “discriminación positiva” y la corrección política ha terminado alcanzando hasta a un autor tan transgresor como Azzarello. Sin embargo, no es este un detalle en absoluto importante como para molestar en el completo disfrute de la aventura.

Ahora sólo cabe esperar que Planeta nos ofrezca pronto nuevas entregas de Loveless, que en Estados Unidos ya va por su número 18; el final de este tomo, con ese giro argumental que se intuye poco antes, deja con muchas ganas de continuar leyendo.

jueves, 22 de marzo de 2007

Reseña: Caballero Luna 1. El fondo

Caballero Luna: El fondo.

Charles Hudson y David Finch.

Reseña de: Matt Davies.

Panini comics. 152 páginas. Colección 100% Marvel.

Cuando leí en la contraportada del tomo que acaba de editar Panini con los seis primeros números de la nueva colección del Caballero Luna “escrito por el famoso novelista Charlie Hudson” me invadió la desconfianza. Me vinieron a la mente Joss Whedon o Allan Heinberg, autores ajenos al mundo del cómic que luego han realizado trabajos magníficos; pero también me acordé de Orson Scott Card o Reginald Hudlin y sus desastrosos Ultimate Iron Man o Spiderman. Hudson bien podía ser uno de estos últimos, y el que estuviera acompañado por el dibujante David Finch − cuyos últimos trabajos en Marvel están llenos de tintas innecesarias y rostros forzados hasta resultar casi grotescos− tampoco auguraba nada bueno.

Pero, afortunadamente, me equivocaba de nuevo.

Lo primero que llama la atención de estos números es el tratamiento brutal y directo del personaje. El Caballero Luna apareció en 1972 como antagonista de Werewolf by Night, y durante años vagó por ese limbo al que están destinados los superhéroes de segunda fila: un par de series regulares de discreto éxito y una lista más o menos extensa de cameos en el resto de títulos de la editorial. Y es que el aire a Batman de todo a 100 que poseía no lo convertía precisamente en un personaje atractivo ni fácil de escribir, de manera que tan pronto se convertía en un investigador de lo sobrenatural como en un luchador urbano como entraba a formar parte de los Vengadores. Tantos fueron los cambios que sufrió que durante un tiempo el mismo Caballero Luna tuvo varias identidades civiles, que en el fondo no hacían sino reflejar su personalidad esquizoide. Sin embargo, la nueva serie deja bien claro quien es el Caballero Luna: un sociópata, un individuo que necesita causar dolor para sentirse realizado, que elige descargar toda esa rabia en los criminales por el simple hecho de que puede hacerlo, y que si por algún motivo− como las lesiones que sufre en el cómic− no puede vestir la capa y las mallas, se convierte en un ser autodestructivo y peligroso para los que le rodean, como su novia Marlene y su amigo Frenchie, que aquí, lejos de ser los sidekiks de historias anteriores, se nos muestran como dos personajes complejos, con mucho que ocultar y cuyas vidas han quedado definidas (para mal) por su relación con Marc Spector.

La narración está llevada con acierto y fuerza, construyendo una historia aparentemente sencilla (la vuelta a la acción del personaje) poco a poco, tomándose más tiempo para mostrar los horrores que esconde la mente de Spector que para hacer un comic de acción. Pero eso sí, cuando llega el momento de la acción, David Finch se luce como nunca, realizando su mejor trabajo hasta la fecha. Lástima que solo lo vayamos a disfrutar dos números más, porque su estilo se adaptaba perfectamente al tono de la obra.

Un cómic de superhéroes con un toque de novela negra contemporánea, bien dibujado y mejor escrito. Sin duda, una colección a seguir.

martes, 20 de marzo de 2007

Presentación de Los mitos de Asturdeva en la Fnac -Zaragoza


Javier Trujillo, nominado a autor revelación de Expocomic 2006 desarrolla en una saga los mitos autóctonos del cantábrico, que son por lo menos tan ricos o más los otros mitos celtas europeos. La obra tiene el objetivo de difundir la forma de vida de esos celtíberos del siglo II a.d. J.C., con sus sistemas defensivos, sus caballos (los asturcones), sus edificaciones (las pallozas como las llaman en los Ancares), sus castros (como los llaman en Asturias y Galicia). Los personajes definen estereotipos del cantábrico. Así el jefe del clan es Astur (Astures), la protagonista es Amaya (vasca, cuyo nombre simboliza el destino del clan), su hermana Haizea (el aire, uno de los cuatro elementos), Guaxa la meiga (una anciana que se transforma en lechuza en la tradición mágica de Asturias y Galicia), Xana ( la ninfa por excelencia), el Nuberu (dominador del clima en Asturias y Galicia), Gaueko ( el señor de la noche en la tradición vasca), el Busgosu (fauno dueño de los bosques Asturianos), los anjanos, o el Dragón Cuelebre, por poner algunos ejemplos. Los lugares también son reales. El río Deva de Asturias (con su doble sentido geográfico y simbólico de la palabra Deva, antiguos sobrenaturales), el Macizo de Andara o el de Cornión (de los Picos de Europa). Una serie muy documentada y española (ya está bien de Conan, el Rey Arturo, Thor, ...). Uno de los grandes atractivos de la obra es el estilo realista de Trujillo que busca desarrollar un ambiente tangible, con las últimas técnicas de ilustración digital y desarrollar en definitiva algo novedoso.


Más información en:

http://juanroyo.blogspot.com/2007/03/presentacin-de-los-mitos-de-asturdeva.html

http://juanroyo.blogspot.com/2007/02/gaueko-el-conquistador.html

http://juanroyo.blogspot.com/2006/12/javier-trujillo-y-paul-naschy.html

Reseña: El mago

El mago. Libro 2 de El caballero mago

Gene Wolfe.

Reseña de: Santiago Gª Soláns.

Minotauro. Barcelona, 2007. Título original: The Knight: Book one of the Wizard Knight. Traducción: Miguel Antón. 559 páginas.

Antes que nada un aviso para caminantes: al ser esta novela que nos ocupa la continuación directa de El caballero es muy posible que se incluyan en este reseña hechos de la narración que destripen cosas sucedidas en la anterior, así que quien no quiera enterarse de ciertos detalles importantes para la trama quizá sería mejor que dejase la lectura de estas líneas para después de haber terminado de leer la primera entrega.

El mago retoma la acción casi en el mismo punto donde la dejara El caballero, tras el enfrentamiento entre Sir Able y el dragón Grengarm, la muerte y recogida por una valkiria de nuestro caballero y su ascenso a Skai, donde Valpadre lo acogerá entre sus huestes. En este libro la acción se va a dividir y bifurcar mucho más que en el anterior, donde casi era lineal, para seguir, además de a Sir Able, a un buen número de los personajes que se le habían ido uniendo en su largo periplo hasta conseguir la Espada Eterna, llevándose al principio la parte del león el encuentro – enfrentamiento entre las tropas y caballeros del rey y los gigantes de hielo del Norte, y la misión impuesta a Sir Able de custodiar un paso de montaña para enfrentarse a cualquier caballero que trate de franquearlo en una serie de episodios muy a lo Mallory en La Muerte de Arturo, para después dar paso a una serie de batallas y encerronas que acercarán cada vez más a nuestro protagonista a la obtención de su objetivo que no es otro que poder compartir su vida con su amada reina de los elfos.

En este libro ese tipo de reminiscencias de carácter casi mitológico, tanto artúricas como nórdicas, se multiplican y aumentan de forma exponencial llegando a convertirse en uno de los mayores referentes del trasfondo o del decorado de la narración: desde la aparición de la valkiria que recoge al héroe tras su lucha con Grengarm, su subida al mundo que se encuentra encima de Mithgarth, la aparición de los gigantes y de Valpadre, señor absoluto de ese mundo y que no es sino un trasunto de Odín, hasta la leyenda atribuida a Sir Able de cierto Caballero Verde y un tal Gawain, la continua referencia al honor caballeresco y los torneos, duelos, lides, misiones, profecías y gestas en que no paran de verse envueltos. La misma estructura del libro, con personajes que entran y salen, con muchas y variadas tramas siempre con el ideal caballeresco impregnándolas, con la forma de actuar de los protagonistas, recuerdan poderosamente al ciclo artúrico en su conjunto.

Pero el libro, como no podía ser de otra manera, va mucho más allá de ésto que no deja de ser en alguna forma un simple telón de fondo y se sumerge en profundidad en un mundo de magia y de mitos, donde los seres más peculiares, sorprendentes y asombrosos conviven, luchan y mueren muchas veces por causas no del todo claras ni coherentes al son de unos principios inmutables que rigen sus vidas con inflexible e inquebrantable decisión.

No es un mundo fácil para vivir, y los continuos lances a los que los protagonistas tienen que hacer frente dan buena cuenta de ello. Sir Able en sus andanzas ha ido recogiendo una extravagante cohorte de compañeros: un gato parlante al que acompaña el espíritu de la bruja que fuera su antigua ama, un perro de la jauría de Valpadre que puede cambiar de forma hasta alcanzar unas proporciones aterradoras, un ogro criado en cautividad por un campesino contrahecho, dos elfas de carácter voluble que tan pronto ayudan como le meten en problemas, un par de semi gigantes de difícil carácter, y un buen número de seguidores humanos, criados, escuderos y caballeros, que rivalizan en extrañeza con los seres más “mágicos” con los que se ven envueltos. Todos ellos irán conformando la acción, uniéndose o separándose conforme la narración avance, dando lugar a un relato que fluye en varios cauces juntándose y volviendo a separarse en su camino hacia el desenlace final.

El resultado, sin embargo, no es tan maravilloso como unos mimbres tales podrían haber augurado. La característica forma de narrar de Wolfe, hurtando muchas cosas al lector y escondiéndolas entre bambalinas, dando sutiles pistas, pequeñas pinceladas que muchas veces pasan desapercibidas, no termina de cuajar a la perfección en esta ocasión y el relato se resiente de ello. Junto al abuso del tópico, el peor defecto que presenta esta novela es que no parece llevar a ningún sitio, la acción se marea de un lado para otro de forma un tanto inconexa a ratos, los personajes entran y salen, los hechos se van sucediendo y el lector no termina de involucrarse en todo eso que le están contando quedándole un sentimiento de indiferencia al cerrar el libro acabado.

Y queda además la duda, entre otras, de cómo llegó Sir Able a semejante mundo, si quizá cruzó un puente mágico atraído por los elfos para llevar a cabo una oscura misión, si está soñando o si tan sólo se trata del delirio de un adolescente que se encuentra en coma tras un accidente. Wolfe no da respuestas a esta y otras muchas preguntas, permaneciendo fiel a su estilo que invita a deducir al lector muchas de las cosas, a veces demasiadas, que quedan en el aire sacando sus propias conclusiones; unas conclusiones que pueden llegar a ir mucho más allá de lo que el propio autor tenía en mente.

Al menos en esta ocasión la edición mejora mucho respecto a El caballero y ya no se encuentra repleta de errores tipográficos, lo que se agradece de manera especial en un volumen con semejante número de páginas.