Hablamos de todo aquello que nos interesa, sobre todo Literatura y sobre todo Fantástica. Lo nuestro son reseñas, no crítica literaria. Sólo razonamos nuestras opiniones, subjetivas y particulares, de lo que nos gusta y de lo que no.
sábado, 12 de junio de 2021
Reseña: El fénix en la espada
lunes, 31 de mayo de 2021
Reseña: Conan, nieto de Connacht
Timothy Truman / Richard Corben.
Reseña de: FJ Arcos Serrano.
Planeta Cómic. Barcelona, 2021. Título original: Conan The Cimmerian # 1-7. Traducción: Víctor Manuel García de Isusi. Cartoné. 80 páginas. Color.
De las páginas de Conan El cimmerio llega un recopilatorio exclusivo: la historia de Connath, abuelo de Conan, narrada por Timothy Truman y Richard Corben. Presencia y descubre la historia de su abuelo y de aquellos que poblaron Cimmeria antes que el Bárbaro.
Este tomo que acaba de publicar Planeta Cómic recupera la historia que dibujó el tristemente fallecido Richard Corben dentro de la serie Conan El cimmerio, completando así la colección Corben, en mismo formato y tamaño que otros títulos tales como "Espíritus de los muertos", "El Dios Rata", "Creepy Presenta" o "Sombras en la tumba".
sábado, 13 de junio de 2020
Reseña: Blood Song
jueves, 16 de mayo de 2019
Reseña: El diablo de hierro
domingo, 5 de mayo de 2019
Reseña: Las estepas de Avok
domingo, 10 de marzo de 2019
Reseña: La invocación del picto
lunes, 23 de julio de 2018
Reseña: La canción de Bêlit
sábado, 6 de junio de 2015
Reseña: Carroñero
miércoles, 14 de enero de 2015
Reseña: El Hobbit: La batalla de los cinco ejércitos
El Hobbit: la batalla de los cinco ejércitos.Aviso: se cuentan cosas de la película que pueden ser consideradas espoileres salvajes, de esos de perder amigos y arrasar pequeños países desprotegidos.
lunes, 29 de abril de 2013
El Hobbit: un viaje inesperado
jueves, 5 de enero de 2012
Reseña: La voz de las espadas
Alianza editorial. Col. Runas. Madrid, 2007. Título original: The Blade Itself. Traducción: Borja García Bercero. 650 páginas.
miércoles, 5 de enero de 2011
Reseña: El sueño de los dioses
El sueño de los dioses.Tramórea 3.
Javier Negrete.
Reseña de: Santiago Gª Soláns.
Minotauro. Barcelona, 2010. 486 páginas.
Después de un dilatado período de tiempo, más de cinco años, en que el autor se ha dedicado a otros menesteres literarios, por fin se ha editado la tercera parte ―de una anunciada tetralogía― de la serie de Tramórea iniciada con La Espada de Fuego y continuada con El espíritu del mago ―y que es imprescindible haber leído para disfrutar de la presente y que esta reseña no «chafe» ningún detalle―. El relato se retoma con la descripción de una arrasada ciudad de Narak a la que llegan Derguín y Mikhon Tiq volando a lomos de un terón. En seguida la acción se traslada a dos semanas antes, a la batalla de la Roca de la Sangre, justo al momento de la carga de las Atagairas y los Invictos de la Horda Roja contra el poderosísimo ejército del Martal, asistiendo el lector a nuevas escenas de la lucha y a los hechos acaecidos en sus postrimerías, siendo quizá el más importante de ellos, la desgraciada decisión de alguien muy cercano al Zelmalit de robarle la espada Zemal, decisión que acarreará funestas consecuencias no solo para los cercanamente implicados sino para toda la humanidad.
Negrete culmina aquí de forma perfecta y sin fisuras de coherencia la transición de la fantasía épica a la ciencia ficción iniciada en El espíritu del mago con la visita del protagonista Derguín a la Torre de Etemenanki y la muerte del Rey Gris, y que aquí da paso a la presencia de los dioses desde ese remedo del Olimpo que es el Bardaluit, la morada donde han permanecido durante años a la espera de que Tramórea fuera de nuevo accesible a ellos en un sueño del que ahora despiertan. Es así esta una novela de ciencia ficción ―incluso hard en momentos puntuales, con importante irrupción de la cuántica y otros detalles tecnológicos ya presentes que aquí se hacen evidentes― con un ropaje que bebe directamente de la fantasía épica más aventurera. El autor se permite, con uno entre varios guiños al espectador, utilizar la famosa frase de Arthur C. Clarke que afirma que cualquier tecnología suficientemente avanzada es indistinguible de la magia. Así, las revelaciones que se presentan en torno al pasado de los dioses irá conformando una imagen de la Historia de Tramórea que dota a la narración de una enorme consistencia al tiempo que se desvelan muchas claves para entender su presente. El autor aprovecha su profunda cultura clásica ―es licenciado en Filología Clásica y profesor de griego― ampliamente demostrada en obras como Señores del Olimpo, para presentar unos dioses muy cercanos a los griegos ―o romanos― con sus enfrentamientos, caprichos y poderes. Pero aquí lo hace respaldado por la existencia de un mundo tecnológico anterior a la actual Tramórea.
El autor hace gala de una prosa que aúna la sencillez y fluidez de su lectura con una erudición notable, de amplio vocabulario, incluidos muchos vocablos «técnicos» relativos tanto a armamento como a vestimentas u objetos cotidianos de la antigüedad, muy apropiado para la historia con resonancias míticas que está narrando. La grandilocuencia de los dioses y de algunos de los generales humanos se entrelaza perfectamente con los diálogos de aquellos que están por debajo de ellos, mostrando la zafiedad y el trato directo de las tropas frente a la altivez y distanciamiento de los poderosos. El acertado recurso de narrar las escenas en que aparecen los dioses en tiempo presente mientras el resto de la historia lo está hecho en pretérito transmite una idea de inmediatez que descoloca al lector, infundiéndole una sensación de temporalidad francamente interesante: los inmortales viven en el día de hoy mientras los mortales ven como sus vidas van quedando atrás. Es cierto que el autor se saca algunos inesperados trucos de la manga, con el retorno de personajes que difícilmente se esperaba volver a ver, pero lo hace de una forma tan natural y con unas explicaciones tan coherentes que al lector no le queda otro remedio que quitarse el sombrero ante la pericia narrativa e imaginativa del autor.
El sueño de los dioses es una novela enormemente coral, con gran número de personajes «heredados» de las novelas anteriores ―incluso, como ya he dicho, alguno que el lector podría haber sospechado no volver a ver― y otros que aparecen por primera vez para la ocasión, como los propios dioses, tanto los residentes en el Bardaluit como en Tramórea. Negrete hace uso a fondo del escenario y de todo lo planteado con anterioridad, para mover a sus personajes por toda la superficie conocida del continente, por encima y por debajo, con interesantes viajes bajo tierra, y ampliando el foco hacia las alturas, mostrando ocultos secretos en las tres lunas y en el hogar de los dioses, donde la asamblea de los treinta que perviven da un contrapunto y una nueva interpretación a los sucesos de la superficie. El destino del dios loco Tubilok, encerrado durante siglos en roca fundida, o las intrigas de Tarimán, el creador de Zemal y otros muchos inventos sorprendentes y mortíferos, se funden con los propósitos de los mortales, preparando todo para una guerra que estos últimos parecen abocados a perder.
Entre los humanos Kratos May, junto a su recuperado hijo y a su celosa novia, sueña con convertir las ruinas de la ciudad de Nikastu, en Pasonorte, en una fortaleza donde la Horda pueda asentarse y descansar, donde tras tanta batalla pueda encontrar algo de paz; pero sus planes parecen destinados a torcerse miserablemente. La nueva reina de las Atagairas, Ziyam, aún después de conseguir su principal objetivo va a seguir complotando para alcanzar todo lo que cree que se le niega, convirtiéndose sin embargo en peón de fuerzas que cree dominar y arrastrando en sus propósitos a inesperadas aliadas. Los tres kalagorinôr van a seguir actuando de forma intrigante, persiguiendo ignotos fines sin explicar demasiado de ellos a las personas a las que implican en sus planes. Togul Barok hará acto de presencia con mortífera y destructiva precisión. Ariel seguirá buscando cuál es exactamente su sitio en el orden de las cosas... Ante tal aluvión de personajes y situaciones, y tras el tiempo transcurrido desde la publicación de la anterior novela, sin duda hubiera sido de agradecer una pequeña introducción – resumen de todo lo transcurrido hasta el momento para refrescar la memoria del lector; aunque también es cierto que su inexistencia es una invitación certera a releerse esos libros, que siempre es una tarea grata.
La novela termina en un punto culminante de la acción, con las fuerzas preparadas para enfrentarse en la gran batalla que se avecina y que tendrá lugar en la cuarta, y última, entrega de la serie, El corazón de Tramórea, que será publicada en mayo de 2011. Precisamente de este hecho ha habido algunas «quejas» en los foros que, después de tan larga e impaciente espera, bullen de opiniones; obviando que, por palabras propias, la decisión de escribir esta continuación en dos partes fue una petición del autor aceptada por la editorial. Es cierto que la letra es más grande y las páginas menos que en el anterior (en eso se asemeja mucho más al primero), pero no que “pasen menos cosas” en este libro que en los previos ―de hecho, el nivel de acción es muy alto―. Sí puede existir una sensación, al terminar su lectura, de que el autor ha aprovechado para recolocar sus piezas dejándolas en posición para la inminente batalla que se vislumbra en el horizonte, un enfrentamiento titánico en el que muy posiblemente se decidirá el destino de todo un mundo y de las vidas de todos sus habitantes; pero, como el mismo Negrete ha reconocido, estos dos libros, El sueño de los dioses y El corazón de Tramórea, forman una unidad y como tal debe ser entendida, con lo que solo tras la lectura del último el tapiz podrá ser contemplado en su gloriosa plenitud. También es cierto que la espera hasta entonces se va a hacer muy, pero que muy larga.
Una lectura muy, muy recomendable que, sin embargo, puede decepcionar a aquellos a los que el giro de «género», de fantasía épica a ciencia ficción, no les convenza. Por mi parte estoy enormemente satisfecho y solo puedo esperar que la conclusión se encuentre a la altura de todo lo leído hasta el momento. Una gran novela dentro de una gran serie.
jueves, 9 de agosto de 2007
Reseña: Leyenda
Ciclo de Drenai / 6.
David Gemmell.
Reseña de: Santiago Gª Soláns.
Gigamesh. Col. Gigamesh ficción nº 39. Barcelona, 2007. Título original: Legend. Traducción: Antonio Rivas. 365 páginas.
Sexto libro del ciclo de Drenai, y tercero de los dedicados a Druss el Hachero,
Leyenda, como los anteriores no nos engañemos, es pura fantasía heroica, acción desatada, así que aquellos lectores que no se vean atraídos por este género ya saben que estos no son sus libros. Sin embargo, si bien es cierto que casi toda la novela es una gran batalla, también lo es que el tono anti belicista y anti militarista que Gemmell imprime en toda la narración, unido a su buen oficio como “cronista”, hace enormemente atractivo el texto. Gemmell enfrenta la exaltación al héroe, a través de la profusa descripción de los combates y de los hechos de armas que describen el valor individual de los guerreros, contra las críticas nada veladas a la guerra y la inutilidad de las contiendas. A través de unos a veces demasiado grandilocuentes diálogos, normalmente en los pequeños recesos entre combate y combate, los protagonistas van describiendo los horrores de la lucha y lo vacío de unas conquistas que no perduraran en el tiempo (ejemplificadas en el propio Imperio Drenai, antaño conquistador de todos sus vecinos y ahora amenazado por el nuevo poder emergente, y que a pesar de su aparente inevitabilidad, lucha para no sucumbir y perder su identidad y orgullo dentro de un nuevo imperio).
Leyenda, aunque se refiera a Druss, el hachero, también como su nombre indica, es la narración de unos hechos que han de perdurar por siempre (aunque “siempre” sea demasiado tiempo) en las memorias de los hombres, unos hechos llamados a entrar por la puerta grande de
Así, un crepuscular Druss, el Mensajero de
A lo largo de la novela se sucederán las escenas de luchas y batallas, profusa e imaginativamente descritas y detalladas, y donde Gemmell inserta hábilmente una serie de diálogos y reflexiones que de forma irónica parecen oponerse a la supuesta temática belicista de la obra. A través de los ojos y palabras de Druss el autor ofrece una visión negativa de la guerra, de los ejércitos y de los afanes territoriales de los gobernantes, oponiendo de forma gráfica el valor individual, digno de las mayores hazañas e ideales, contra el interés deshumanizador de las “naciones”.
Leyenda es fantasía heroica, sin duda, pero su agradable escritura, su hábil e interesante trama, sus atractivos y bien perfilados personajes rebosantes de humanidad, el conjunto en definitiva, la hacen una muy entretenida y recomendable novela, de acción trepidante, que no da tregua al lector y que atrapa de la primera a la última página. Con un tono crepuscular, de final de una era, el libro refleja perfectamente la construcción de un héroe (de varios, en realidad) que lucha contra la adversidad, contra el tiempo inmisericorde y contra su propia leyenda que le impide relajarse ni por un momento. Fantasía heroica, sí, ¿y qué? Realmente, y según mi particular opinión, merece la pena. Y es que muchas veces los géneros no sirven más que para poner fronteras absurdas.









