Reseña de: Santiago Gª Soláns.
Mundos cruzados. Edición digital (epub). 214 páginas.
El Destino, ¿quién no quisiera dominarlo, doblegarlo, hacerlo suyo y poseer las claves del futuro? ¿Quién resistiría la tentación de cambiarlo a voluntad, de mejorar la existencia de la humanidad o, al menos, la propia? Y, sin embargo, qué difícil debe resultar esa responsabilidad, qué invitación al egoísmo y a la frustración. Y qué divertido puede ser leer sobre ello. Y el que no lo crea que se adentre en las páginas de esta novela. En un engañoso primer capítulo, bastante breve, se podría intuir que la obra no es sino un intento de fantasía humorística al estilo de Pratchett. Por suerte, al continuar la lectura, pronto se hace evidente que no es así, que humor y situaciones rocambolescas hay, y muchas, pero que la historia no se limita a ello, sino que ofrece mucho más. Con un pie en la fantasía mitológica, pero decididamente sumergida en la fantasía urbana, la historia se sostiene sobre los continuos giros de su trama, la información entregada con cuentagotas, el humor —absurdo en ocasiones, irónico en otras, dolorosamente crítico y certero en muchos momentos—, la aventura, el misterio y la idea de que el futuro pueda ser algo predestinado, y, sin embargo, pueda modificarse. Así, una idea subyace en el fondo del texto: Una vez escrito, ¿se puede cambiar el Destino? Aún más, ¿es siquiera algo aconsejable? ¿Puede ser beneficioso o acarrear más desastres de los que se intenta evitar? ¿Puede alguien sostener tanto poder en sus manos y no enloquecer? ¿Y, si aguien tuviera los hilos de las tejedoras en sus manos, qué no haría para conservarlos? Obtener la respuesta puede resultar sin duda peligroso para los implicados, pero divertido para los lectores.
