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jueves, 13 de abril de 2017

Reseña: Arañas de Marte

Arañas de Marte.

Guillem López.

Reseña de: Santiago Gª Soláns.

Valdemar. Col. El Club Diógenes, serie Negra. Madrid, 2017. Ilustración de portada: Santiago Caruso. 246 páginas.

Después de sumergirse en una ciencia ficción apocalíptica y visceral en La polilla en la Casa de Humo el autor se adentro con esta novela en los entresijos del funcionamiento y los autoengaños o las trampas de la mente, la percepción cuántica o la maleabilidad del pasado. Arañas de Marte refleja la dolorosa existencia y las duras «vivencias» de una mujer, y de su matrimonio, que se desmorona, que nada entre la locura, lo onírico y la convicción de que existe algo más allá de lo que sus ojos y recuerdos le muestran. Pues, ¿la realidad es lo que vemos, lo que recordamos o lo que imaginamos? ¿Puede el simple convencimiento o la percepción personal crear o modificar lo que generalmente se acepta por real? Es esta una novela que toca multitud de palos, desde el drama familiar, el horror psíquico, las realidades paralelas o la interpretación de los sueños, hasta un toque apocalíptico que rompe los esquemas. Una novela que, además, encierra un homenaje tanto a la literatura clásica de ciencia ficción, al pulp, con sus portadas de mujeres sugerentes y aterradores seres del espacio, aquí ciertas arañas que se meten en el cerebro y devoran la mente mientras juegan con las percepciones; como a David Bowie y su inolvidable alter ego Ziggy Stardust.

miércoles, 3 de junio de 2015

Reseña: Disforia

Disforia.

David Jasso.

Reseña de: Santiago Gª Soláns.

Valdemar. Col. Insomnia. Madrid, 2015. 401 páginas.

Disforia: emoción desagradable o molesta. Ansiedad, irritabilidad. Angustia difícil de soportar, malestar psíquico. A menudo conlleva reacciones coléricas. Es el opuesto etimológico de la euforia.

Jasso escribe para hacer sufrir a sus personajes y, con ellos, a sus lectores. Pero, a pesar de lo que quizá pudiera suponerse, no se trata tan solo del mero sufrimiento físico, de la tortura de un psicópata y de las heridas sangrientas que un cuchillo puede causar sobre un cuerpo indefenso… No. Jasso es un maestro en jugar con la mente del lector y crear sensaciones escalofriantes, en presentar situaciones angustiosas y aumentar lenta pero de forma imparable el agobio y la tensión. Su acierto —uno de ellos— es que la obra no impacta tanto por aquello que se muestra, sino por todo lo que se desconoce, lo que se oculta. El autor juega con la impotencia de no saber qué se esconde tras una puerta cerrada o tras el giro de una esquina y de no atreverse a comprobarlo, con la duda de lo que le está sucediendo a algún personaje fuera de escena, entre bambalinas, o con el sobresalto ante un ruido inesperado o un objeto fuera de lugar de forma inexplicable. Y, entonces, deja entrar todo el horror de golpe, desasosegante y estremecedor. Además, por si fuera poco, se permite introducir todo un combativo trasfondo de denuncia social, de crítica política y económica sobre la situación de nuestro país extrapolando la realidad actual hasta sus peores consecuencias con una especulación demoledora.

lunes, 10 de septiembre de 2012

Reseña: Paisajes del Apocalipsis

Paisajes del Apocalipsis.
Antología de relatos sobre el final de los tiempos.

Edición de John Joseph Adams.

Reseña de: Santiago Gª Soláns.

Valdemar. Col. Gótica # 89. Madrid, 2012. Título original: Wastelands. Traducción: Marta Lila Murillo. 567 páginas.

La peste. El hambre. La guerra. La muerte. El fin del mundo tal y como lo conocemos, y el posterior intento de sobrevivir en una Tierra arrasada y de adaptarse a las condiciones adversas que ha traído la catástrofe; los movimientos en pos de restaurar algo de la antigua civilización destruida por la hecatombe; el escenario devastado que deja el Apocalipsis cuando se ha desatado y ha pasado dejando tras de sí tan solo miseria y sufrimiento... John Joseph Adams, especialista recopilador de antologías de relatos fantásticos de muy diversas temáticas, factura para la ocasión un atractivo volumen lleno de cuentos en que el común denominador es que nuestro mundo ha sufrido un traumático e irreversible holocausto y la forma en que aquellos que han conseguido sobrevivir intentan mantenerse con vida e, incluso, recuperar algo del pasado. Veintiún relatos —por cuestiones de derechos se ha tenido que quedar fuera de la edición española el cuento de Stephen King que aparecía en el volumen original— de plumas tanto consagradas como incipientes que garantizan una enorme variedad de enfoques y muy diferentes visiones. Desde un planeta arrasado por la guerra nuclear a la debacle ecológica, desde enfermedades silenciosas a acciones terroristas a nivel mundial, desde el calentamiento global a los desastres biológicos desarrollados por los propios hombres...

lunes, 29 de octubre de 2007

Reseña: El hombre que fue Jueves

El hombre que fue Jueves.

G.K. Chesterton.

Reseña de: Santiago Gª Soláns.

Valdemar. Col. El Club Diógenes # 140. Madrid, 2006 (4ª edición). Título original: The Man Who Was Thursday. Traducción: José Rafael Hernández Arias. 311 páginas.

Sin duda, una pequeña gran joya. Una obra por la que no han pasado en absoluto mal los años y cuyo mensaje sigue siendo igual de interesante hoy que en el momento en que fue escrita. Es cierto que, por lo que sé, a más de uno se le ha atragantado ese críptico capítulo final en que la historia se resuelve con una vuelta de tuerca más que metafísica; pero eso no impide que, leído con las debidas claves, su vigencia siga plenamente presente. Afortunadamente en la edición que nos ocupa (Valdemar, el Club Diógenes) la novela viene acompañada de un interesante y esclarecedor (quizá en exceso) prólogo a cargo de José Rafael Hernández Arias y de tres relatos/ensayos que sirven para ahondar en las motivaciones de Chesterton como persona y escritor, y que pueden proyectar algo de luz sobre muchas de las claves para entender correctamente el enfoque, la filosofía y el mensaje que se esconden dentro de la entretenida trama de El hombre que fue Jueves.

La novela, con una escritura brillante, detallista y llena de matices, parte de una trama policial en la que el personaje principal, Gabriel Syme, luego conocido como Jueves, tendrá que infiltrarse en una peligrosa conspiración anarquista y evitar los tenebrosos propósitos de su maquiavélico líder, un hombre tan sólo conocido como Domingo, verdadero protagonista en la sombra de la novela. Cargada de un humor cáustico y brillante, muchas veces irónico y no exento de cierta negrura, las aventuras, y desventuras, de Syme son una continua huida hacia adelante en un enfrentamiento de voluntades e inteligencias en el que no todo, o más bien nada, es realmente lo que parece.

La trama se lee en dos niveles, aunque es en todo momento (salvo quizá en ese sorprendente último capítulo) la trama policíaca la que prima sobre el resto de elementos de la narración. Jueves, con una suerte de dispares aliados que irán sumándosele, o abandonándolo, por el camino, habrá de perseguir y enfrentarse a las fuerzas del mal personificadas en la enorme figura de Domingo con todas las armas que encuentre a su paso, sin dar nunca nada por sentado, pues la perfidia de su adversario es capaz de confundir al más pintado. Muchas veces el lector asiste a lo narrado como si de una comedia de enredo se tratase, un juego de equívocos en el que el autor va colocando a los personajes en las situaciones más inverosímiles y difíciles para, muchas veces, tener que retroceder antes de poder avanzar. No se puede nunca dar nada por sentado, pues los giros se suceden con una lógica endemoniada y una coherencia muchas veces sorprendente.

En un segundo plano más profundo, camuflado casi hasta el final aunque siempre presente, el lector es testigo de una búsqueda sin duda metafísica en la que el autor vuelca todas sus creencias sin convertirse en dogmático en momento alguno, dejando en cada instante caer pinceladas y detalles que han de conducir al lector atento hasta esa revelación final contra la que algunos se estrellan, motivo por el cual reniegan de este libro. En ningún caso esta lectura, podríamos decir que religiosa, se sobrepone a la acción policíaca, a las peripecias detectivescas y a las aventuras llenas de humor en las que se encuentra embarcado Symes-Jueves, pero está presente en todo momento como un telón de fondo que nos muestra un tapiz más rico en cada página de la novela.

Entre medias de ambos planos, entremezclándose de manera intrincada, hay mucho más que descubrir: desde la crítica política y social contra los movimientos filosóficos que empezaban a extenderse por el mundo en aquel entonces, y que todavía hoy venimos arrastrando, hasta el eterno enfrentamiento entre el Bien y el Mal, curiosamente difusos a veces. No en vano el propio autor dio en llamar “comedia alegórica” a su obra.

Hace ya unos cuantos años, en el HispaCon de Barcelona de 1991, tuve la fortuna de compartir una comida con unos pocos amigos y con Terry Pratchett y su hija, comida en que, entre otras muchas cosas, Pratchett nos confesó que su novela favorita era precisamente esta que nos ocupa. No sé si seguirá siéndolo ahora, pero no me extrañaría. El humor que destila cada capítulo es algo que la hermana con el creador de Mundodisco, aunque sea un humor y una forma de narrar total, casi se podría decir que frontalmente, diferente. Confieso avergonzado que para mí Chesterton era una asignatura pendiente, a pesar de las muchas recomendaciones que me habían llegado, pero puedo asegurar que ahora que he comenzado con él no será ésta la última novela que lea del autor; en absoluto, creo que me queda mucho Chesterton en el futuro. El hombre que fue Jueves es, desde luego, una novela para disfrutar y para releer, para ir a la busca y captura de todos los matices que el autor supo imbuir en ella y que pienso es imposible captar en un primer vistazo. Una gozada, ya digo, ojala hubiese muchos más libros como este.