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miércoles, 5 de febrero de 2020

Reseña: El encuadernador

El encuadernador.

Bridget Collins.

Reseña de: Santiago Gª Soláns.

Fantascy / Plaza & Janés. Barcelona, 2020. Título original: The Binding. Traducción: Nieves Calvino Gutiérrez. 478 páginas.

Es este un drama romántico con un componente fantástico absolutamente imprescindible para el devenir de la trama. Una ucronía o historia alternativa que fusiona el escenario de una incipiente industrialización con una magia sutil cargada de simbolismo. No es una magia de grandes poderes o grandes gestas, sino una magia cercana, que hace referencia al poder de las palabras y los libros, y a la capacidad de encerrar en un volumen, encuadernándola, la vida de una persona, haciéndole olvidar aquello vivido y que podría causarle dolor, trauma o vergüenza entre otros muchos motivos que hacen deseable el olvido. En una Inglaterra alternativa, sin referencia temporal, pero cuyas descripciones —pequeñas granjas y bosques menguantes, luz de gas y cenizas cayendo del cielo en la ciudad, fábricas y carruajes de caballos, una aristocracia victoriana dispuesta a abusar de sus privilegios...— la sitúan cercana a la Revolución Industrial, Collins presenta un mundo en transformación, con unos estamentos y diferencias sociales todavía muy marcados, que encierra los mismos prejuicios que se encontraban en el nuestro, donde los amores deben ser los aprobados por las mentes bien-pensantes y los custodios de la moralidad, bajo la amenaza del ostracismo, el desprecio y la burla a quienes se salen de las normas.

lunes, 18 de noviembre de 2013

Reseña: Eleanor & Park

Eleanor & Park.

Rainbow Rowell.

Reseña de: Santiago Gª Soláns.

Alfaguara. Madrid, 2013. Título original: Eleanor & Park. Traducción: Victoria Simó. 431 páginas.

El primer amor, ese destinado a ser recordado por siempre, tan intenso como desesperado, tan inmediato como adictivo, en un momento de la adolescencia en que la presencia del «otro» arrasa con todo lo demás y hace sentir que no es posible que exista otra realidad que la de la pareja. Sin embargo, ésta no es la típica historia de amores predestinados, de la joven cenicienta que «florece» ante la atención del guaperas de turno, ni del empollón que termina conquistando a la chica más popular del instituto. En absoluto. Esta es una historia de perdedores, de adolescentes que sufren en sus carnes el maltrato familiar, el acoso escolar o el desprecio y la incomprensión racial por ser «diferente». Una historia triste, agridulce, que, antes de comenzar siquiera, con una enigmática página de arranque ya parece dar a entender que se encuentra abocada al fracaso. Es la historia de dos adolescentes que se enamoran sin querer y que, como debe ser, sienten que no hay nada más en el mundo..., hasta que el mundo les despierta con una bofetada. No soy muy del género, pero me gusta ir alternando entre lecturas, y lo cierto es que he disfrutado de esta historia que, además, se lee en un suspiro.

jueves, 16 de mayo de 2013

Reseña: Night School, el Legado

Night School: El legado.

C.J. Daugherty.

Reseña de: Lyrenna.

Alfaguara. Madrid, 2013. Título original: Night School. The Legacy. Traducción: Victoria Simó. 421 páginas.

Nos encontramos ante un libro de “transición”, en el que se resuelve o avanza más bien poco en la trama general, pero que sirve para profundizar tanto en los caracteres de los protagonistas, en su pasado y en el funcionamiento de la Night School, como en los hechos que han llevado al momento actual. Voy a intentar no citar spoilers de la anterior, pero es posible que alguno se escape.

El verano ha pasado y se acerca el momento en que Allie Sheridan vuelva a la Academia Cimmeria. Sin embargo, un episodio un tanto inquietante va a motivar que la joven tenga que dejar la casa de sus padres anticipadamente y terminar las vacaciones en la residencia de su compañera Rachel. La novela comienza así con la protagonista, literalmente, a la carrera, consiguiendo atrapar la atención de los lectores de la serie desde el mismo principio. Además, hay una escena perfecta en torno al sentimiento de desarraigo de Allie al volver a casa y reunirse con sus viejos amigos. No hay vuelta atrás, se da cuenta, no encaja ya allí, pero tampoco sabe si pertenece de facto a Cimmeria, si ese es su lugar. Por un momento, todo su futuro está en el aire.

jueves, 6 de diciembre de 2012

Reseña: Nunca digas nunca

Nunca digas nunca.

Amy Lab.

Reseña de: Lyrenna.

Alfaguara. Madrid, 2012. 424 páginas.

Nos encontramos ante un libro eminentemente romántico con un dramático misterio para aderezar la lectura y mantener el interés. Una historia de amor y amistad, de superación personal ante las desgracias, del dolor de la muerte, de nuevos comienzos y del cierre de las heridas anímicas, de crecimiento y de autoconocimiento, teñida en todo momento por la intriga de una desaparición nunca resuelta y las dudas que crea en los personajes.

Jacqueline (“Jacq” para los amigos) ha perdido a sus padres en un accidente y tiene que trasladarse desde los EE.UU. a Madrid, para vivir con sus tíos. Al llegar el periodo estival, la familia se traslada a su chalet en la sierra, donde la joven conocerá a Samuel, su medio primo sin relación “consanguínea” (ya que es hijo de una relación anterior del marido de su tía), y prototipo del chico encerrado en sí mismo, distante y enigmático, con un aire misterioso y un aura trágica que tan atractivo va a resultarle.

lunes, 19 de noviembre de 2012

Reseña: Las eternas

Las eternas.

Victoria Álvarez.

Reseña de: Santiago Gª Soláns.

Versátil. Barcelona, 2012. 347 páginas.

Para su segunda novela, tras Hojas de dedalera, Victoria Álvarez ha elegido el sugerente escenario de la Venecia de 1908, retratando con vívida imaginación una ciudad de los canales bastante diferente de la masificada urbe que conocemos hoy en día, sobre todo porque la acción se sitúa principalmente en el distrito de Santa Croce, uno de los barrios menos turístico y más depauperados de la misma. Un lugar en cierta forma sombrío, decadente, que va a contagiar su oscuridad al propio relato. Un relato cargado de misterio y suspense, con una trágica historia de amor como hilo conductor, y un horror inimaginable por descubrir. Una novela que contiene un reconocido y obvio tributo a Mary Shelley y su Frankestein, y su búsqueda de perpetuar la vida más allá de la muerte, pero también al resto de los poetas románticos o a las grandes obras de Shakespeare. Una interesante mezcla de gótico-fantástico, misterio, romanticismo, intriga y proto ciencia ficción en la que hay que dejarse llevar cadenciosamente, aceptando, como en el caso del moderno Prometeo, que el «monstruo» puede revivir desde una perspectiva cientifista que deja la magia como explicación aparcada a un lado.

jueves, 13 de septiembre de 2012

Reseña: La última sombra

La última sombra.

Agustín Lozano de la Cruz.

Reseña de: Santiago Gª Soláns.

Grupo AJEC. Col. Penumbra # 3. Granada, 2012. 237 páginas.

Con ésta, su segunda novela, Lozano fue finalista del Premio Minotauro en su edición de 2011, con una historia que navega hábilmente entre la novela negra, la de espías, la aventura, el romance, la intriga sobrenatural o el realismo mágico, consiguiendo un mestizaje a priori muy atractivo. Una historia sobre vampirismo, que no «de vampiros», que retrotrae incluso a las obras pre Stoker, a Polidori y otros autores «góticos», al origen del mito despojado de toda la parafernalia añadida después, lleno de misterio y amenaza, más hambriento de alimento psíquico que de la recurrente sangre. Con gran habilidad, el elemento fantástico es presentado e introducido dentro del texto con deliberada ambigüedad, manteniéndolo siempre en el límite de la duda, sin permitir que se alcance una certeza definitiva, jugando con el desconcierto de los protagonistas para trasladarlo a los lectores. ¿Se puede fiar uno siempre de sus sentidos o hay ocasiones en que el deseo de ver, de escuchar, de palpar una cosa lleva al autoengaño?

martes, 17 de abril de 2012

Reseña: Night School

Night School.
Tras los muros de Cimmeria.

C.J. Daugherty.

Reseña de: Lyrenna.

Alfaguara. Madrid, 2012. Título original: Night School. Traducción: Victoria Simó. 510 páginas.

Con esta novela la autora, ya fogueada con la escritura de varias guías de viaje o de ciudades, inicia su carrera literaria embarcándose directamente en una serie para adultos-jóvenes que aúna intriga a raudales y un atractivo romance (y sin ninguna presencia, en principio, “sobrenatural”). Alyson (“Allie”) Sheridan es una chica con problemas; antaño estudiante modélica, la desaparición de su hermano ha destapado su “lado oscuro” y tras un nuevo acto vandálico que la ha llevado ante la policía sus padres van a decidir internarla en la Academia Cimmeria, una muy particular y elitista escuela donde nadie va a saber qué pinta ella realmente allí. Es pleno verano cuando Allie llega al internado, donde solo quedan unos pocos estudiantes, supuestamente los más sobresalientes, con los que debe intentar integrarse cuanto antes. Terriblemente enfadada con su situación, pronto irá descubriendo que la cosa quizá no sea tan mala como se temía: Hace amigos, se siente atraída por un chico que parece corresponderle y el lugar es francamente interesante. Pero al mismo tiempo empieza a descubrir extraños sucesos que no puede explicar, y todos parecen girar en torno a la misteriosa Night School, un “grupo de estudio” muy especial compuesto por alumnos de los cursos superiores con intrigantes tareas lectivas, por las que está prohibido incluso preguntar.

jueves, 8 de diciembre de 2011

Reseña: Amanecer

Amanecer.

Stephenie Meyer.

Reseña de: Amandil.

Alfaguara. Madrid 2009. Título original: Breaking down. Traducción: José Miguel Pallarés. 825 páginas.

Con el volumen Amanecer se cierra la romántica historia de amor vampírico que ha cautivado a toda una generación de jóvenes ansiosas de conocer el desenlace de la paradójica relación entre Edward Cullen y Bella Swan. Y, como no podía ser de otro modo, Stephenie Meyer se mantiene fiel al  estilo marcado en los tres volúmenes anteriores, convirtiendo la pasión, la lealtad y el amor sin límites en los motores argumentales que arrastran a todos los personajes hasta el ansiado final.

Realmente no hay nada novedoso en ese planteamiento ya que, cualquiera que haya leído con un mínimo interés los libros previos sabe que el final feliz es obligatorio para garantizar el éxito de la saga. Así que, en realidad, el único interés radica en ver como las cosas se embrollan, se tuercen y se llevan al extremo antes de que se solucionen de un modo u otro. ¿Lograrán Edward y Bella casarse? ¿Será Bella convertida en vampiresa? ¿Jake podrá soportar ver a su amor convertido en el monstruo que su naturaleza lobuna le empuja a destruir? ¿Los padres de Bella descubrirán y aceptarán en lo que se ha transformado su hija? ¿Será la protagonista una asesina despiadada hasta que logre controlar su "sed"? ¿Cómo actuarán los Vulturi? ¿Y los vampiros que han jurado vengar a sus compañeros muertos por culpa de Bella? ¿Resolverán Edward y su amada la tensión sexual que les persigue desde su primer beso en el ahora lejano primer libro de la serie?

lunes, 28 de noviembre de 2011

Reseña: Brìgh (espíritu)

Brìgh (espíritu).

Carolina Lozano.

Reseña de: Lyrenna.

Edebé. Col. Fantasy. Barcelona, 2011. 342 páginas.

Después de los acontecimientos narrados en Taibhse (aparición) ha pasado el tiempo y sus protagonistas se han graduado ya en el instituto Royal Dunedin y pasado a la Universidad. Mientras la tranquilidad y una apariencia de normalidad, dentro de lo posible en sus peculiares circunstancias, se ha asentado en sus vidas, no saben que el destino tiene reservado un duro golpe para todos ellos: en las Islas Órcadas, en una excavación arqueológica, va a tener lugar un terrible accidente como resultado del cual el profesor encargado de supervisar los trabajos y Neil, uno de los más íntimos amigos de las protagonistas, van a morir, y otro estudiante, Brian, el novio de Aithne, va a resultar herido de gravedad y a sufrir unas extrañas secuelas cuyo diagnóstico tendrá absolutamente desorientados a todos los médicos que lo traten. Y es que cada vez que el joven despierta y recobra la consciencia siente una gran confusión, llamando a sus compañeros de accidente como si en ninguna ocasión recordara que están muertos, causándole un gran dolor anímico que le impide el descanso y la recuperación de las secuelas del accidente.

miércoles, 22 de septiembre de 2010

Reseña: Envuelta en la noche

Envuelta en la noche.
Cassandra Palmer 3.

Karen Chance.

Reseña de: Jamie M.

Pandora. Madrid, 2009. Título original: Embrace the Night. Traducción: Eva Iluminada Fernández Luzón. 346 páginas.

Una de cal y otra de arena. Tras la anterior entrega esperaba de esta algo más que el correcalles persiguiendo un McGuffin, con viajes temporales incluidos, en la que finalmente se convierte. Un correcalles lleno de intensidad, de escenas de acción y de alusiones y situaciones subidas de tono (al estilo de la condición que debía cumplirse para que Cassie se convirtiese en Pitia), pero ahora con otro objetivo sentimental (o con el mismo, según se mire). Envuelta en la noche es la culminación o el cierre de las líneas que la autora había venido desarrollando y planteando en las dos anteriores, sobre todo en La llamada de las sombras, cerrando muchas de las tramas que habían quedado abiertas y dando respuesta a algunas de las preguntas que quedaban pendientes.

Cassie Palmer finalmente se ha convertido en la pitia, pero, por supuesto, no es que por ello las cosas se le hayan vuelto sencillas. Su principal preocupación, dentro de las muchas que implican la asunción y aprendizaje de sus nuevos poderes y su situación en medio de fuerzas opuestas del mundo paranormal, será anular el hechizo que la une a Mircea, el geis, y que parece abocar a ambos a desastrosas consecuencias si no se deshacen de él. Para la tarea deberá encontrar el Códice Merlini, un libro de hechizos escrito por el propio Merlín y codiciado por muchas fuerzas del mundo sobrenatural. Siguiendo diversas pistas, Cassie saltará a diversos emplazamientos del planeta en diferentes épocas en una carrera contra un tanto caótica.

Para captar todos los matices de la narración es imprescindible el haber leído los dos libros anteriores, dado que la autora profundiza en su sociedad, pero dando muchas cosas por ya sabidas e incluso, como ya he comentado y dadas las posibilidades que le dan los viajes en el tiempo de la protagonista, llega a ofrecer una nueva visión de ciertas escenas de las otras entregas desde una nueva óptica. Cassie todavía está aprendiendo, muchas veces sobre la marcha en medio de peligrosas situaciones, los poderes que su nueva situación conlleva; está creciendo como persona y como ser mágico, desarrollando sus nuevos talentos, aunque tal vez no con la suficiente rapidez como para poder salir con bien de todos los entuertos en los que se ve envuelta, lo que sin duda dará mayor emoción a ciertas circunstancias de las que parece difícil que pueda salir.

En su misión cuenta con el único apoyo de su antiguo enemigo, el mago de la guerra John Pritkin, el enigmático personaje que tiene un mayor interés y crecimiento en esta novela. Es esta una alianza de la que Cassie tiene serias dudas, dados los muchos secretos y objetivos propios que parece guardar el mago, además de sus anteriores intentos de matarla, por supuesto. Se establece una tensa relación entre los dos con un alto componente de sospechas, tensiones sexuales y dudas que les llevan a chocar en ciertas ocasiones. De hecho, ella en realidad en ningún momento está segura de en quién puede confiar, pues todos los que la rodean parecen interesados en conseguir algo de ella, o de la Pitia al fin y al cabo, sin dar pasos decisivos realmente para ayudarla a dominar sus nuevas habilidades. Cuando retazos del pasado del mago empiecen a aflorar, la cuestión de sus lealtades será puesta sobre la mesa y el enfrentamiento está servido. Los viajes en el tiempo de la protagonista le permite a la autora soslayar ciertas paradojas, planteando que algunos de los personajes se hayan conocido en el pasado, pero no hasta ese momento del presente, con lo que algunos se guardan más cartas y conocimientos que otros, listos para jugarlas en el momento más oportuno para sus propios intereses. Y todo ello en medio de la persecución a la que los someten tanto el Senado vampírico como el círculo de magos, inmersos en su particular guerra.

Mientras tanto, Cassie lucha desesperadamente por su independencia, aunque no puede negar el enorme atractivo que Mircea ejerce sobre ella. Su deseo será saber si esa atracción es algo natural o algo provocado por el hechizo. La acción se encuentra salpicada de un humor sarcástico, incluso corrosivo en ocasiones, que a veces parece un tanto fuera de lugar, porque aunque ayuda a rebajar la tensión también desluce ciertas escenas donde la seriedad hubiera dado la ambientación precisa.

Conforme se acercan a su objetivo parece claro que existen buenas razones para que el Códice fuera escondido y haya permanecido tanto tiempo desaparecido: los poderes que guarda en su interior depositados en las manos sobrenaturales equivocadas podrían acarrear consecuencias nefastas para humanos y paranormales. A pesar del mortal desastre que podría causar su reaparición, Cassie se empeña en encontrarlo para librarse del fatal destino que les une a Mircea y a ella. La presión sobre sus elecciones es enorme, pero ella no dudará en seguir sus instintos, aunque algunas veces demuestren estar terriblemente equivocados.

A pesar de que el libro ofrece una continuidad directa de los anteriores, incluido la citada revisión de alguna escena ya vista, lo cierto es que se hace algo más pesado, menos original, más repetitivo. Y aunque la acción no da respiro no parece suficiente como para hacer avanzar la serie sin altibajos. Los continuos quiebros y giros en la trama producen algunos momentos de confusión, a lo que los saltos en el tiempo no ayudan a clarificar.

Después de la anterior novela, Envuelta en la noche supone un pequeño bajón (y la traducción o corrección no es que ayude precisamente a su disfrute), sin grandes sorpresas y que tampoco amplia demasiados detalles del mundo de la protagonista, pero sigue manteniendo un buen número de características que la hacen atractiva y entretenida (y la de volver a “visitar” a la protagonista no es nada desdeñable). Resuelto el tema principal, con un final bastante cerrado, espero que próximas entregas levanten el vuelo con nuevas tramas en un mundo sin duda con muchas posibilidades. Se produce aquí un punto y aparte, un alto donde tomar un respiro, como si de una trilogía cerrada se hubiera tratado, y a partir de aquí se abre una nueva historia para la protagonista, con muchos parámetros de su vida cambiados. En un mundo lleno de crueles vampiros, magos sin piedad, hadas no preciamente encantadoras, fantasmas, gárgolas, demonios seductores, hechizos de poder inimaginable, enemigos implacables, enfrentamientos entre el Bien y el Mal (aunque tampoco se podría jurar quién se encuentra a cada lado de la línea)... sin duda, Cassie encontrará nuevos motivos para sumergirse en la aventura, aunque solo sea para poder dominar sus recientes habilidades como Pitia antes de que sus rivales consigan hacerse con su vida. Y nosotros que lo veamos.

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Reseña de otras obras de la autora:


El aliento de las tinieblas. Cassandra Palmer 1.

La llamada de las sombras. Cassandra palmer 2.

La hija de la medianoche. Dorina Basarab 1.


miércoles, 30 de junio de 2010

Reseña: Eclipse

Eclipse.

Stephenie Meyer.

Reseña de: Amandil.

Alfaguara, Madrid 2009. Título original: Eclipse. Traducción: José Miguel Pallarés.621 páginas.

En esta tercera entrega de la saga Crepúsculo, Stephenie Meyer opta por apoyar su historia en la conocida obra Cumbres borrascosas repitiendo lo que ya hiciera en Luna Nueva con Romeo y Julieta. Sin embargo, como veremos, las referencias y paralelismos quedan limitados a los sentimientos, problemas y encontronazos que el triángulo amoroso Edward-Bella-Jake protagonizarán a lo largo de la novela. No hay bodas, venganzas entre ellos, hijos, ni cosas por el estilo, sino que da la sensación de que la autora ha querido reescribir aquellas partes de Cumbres que no le gustaron o que le parecieron más tristes usando para ello sus personajes.

La historia que se nos cuenta en Eclipse sigue en la línea de Luna Nueva. El triángulo entre los tres protagonistas se desarrolla por completo dando paso a una nueva revelación: el amor que Jake siente por Bella es respondido por ella de un modo sorprendente y, al mismo tiempo, peligroso, ya que, en realidad ella ama a Edward con toda su alma. Se descubre, por lo tanto (y este es el centro neurálgico del libro) que la desdichada humana siente por sus dos amigos sobrenaturales una atracción irreflexiva y desatada que la lleva a sumirse en un estado de confusión y desesperación permanente. Pero si algo aprendió de los sucesos narrados en Luna Nueva es que con Jake puede vivir pero sin Edward sólo desea morir, así que con el avanzar de las páginas, es consciente de que pese a lo terrible de sus sentimientos, sólo amará al vampiro con el que espera abrazar ese remedo de inmortalidad al que aspira. Jacob, por lo tanto, deberá asumir que lo máximo que podrá alcanzar es el estatus de "amigo íntimo y nada más", provocando en él una reacción de rechazo y desesperación de la que, en apariencia, no se podrá recuperar fácilmente.

Pero el conflicto amoroso de la protagonista se verá aderezado por una multitud de detalles a su alrededor que la recordarán constantemente que su vida ya no pertenece en exclusiva al mundo cotidiano. Las consecuencias de su decisión de amar a Edward la exponen a una realidad en la que ella sigue siendo el objeto de la venganza de Victoria, sigue estando amenazada por la orden de los temibles Vulturi, continúa siendo testigo de las crecientes tensiones entre los hombres lobo y los Cullen. Por no hablar de las pulsiones eróticas que la agitan durante toda la trama (en realidad que la vienen agitando desde el primer libro) y que chocan una y otra vez con la negativa de un Edward que, en ocasiones, se muestra muy purista y anquilosado en su negativa de "no hacer nada antes de la boda y de la conversión".

Todo gira, por lo tanto, en torno al juego de sentimientos, temores y esperanzas que alberga Bella y en los que se desdibujan por completo el resto de personajes prescindibles (¿alguien se acuerda ya de los compañeros de instituto o de la madre?), dejando sitio únicamente a aquellos otros que sirven para canalizar y sacar a la luz los sentimientos de la protagonista. Cobra especial relevancia la figura de su padre, Charlie, que se muestra una vez más como el factor que más ata a la joven a su humanidad y que, de nuevo, vive en la inopia pero opta por estar siempre al lado de su hija.

Y, como no podía ser de otro modo, la vida de Isabela vuelve a verse amenazada debido a que Victoria (cuyo rasgo más importante en los tres libros, aquél por el que será recordado y que parece mover sus acciones, es que su melena es pelirroja) decide intentar acabar con ella por medio de un nuevo plan: crear un ejército de vampiros en Seattle con los que atacar Forks. Nuevamente, el riesgo queda relegado a un trasfondo sobre el que la autora volverá ocasionalmente y que resolverá en unas pocas páginas en las que el lector sabe de antemano que todo terminará de un determinado modo. Se puede decir que en ese sentido el libro es una novela sin sorpresas de ningún tipo, anclado en un estilo idéntico al de las dos primeras entregas y que tan buen resultado le ha dado hasta el momento.

¿Qué novedades aporta Eclipse a la saga? Hablando en puridad, ninguna. La historia sigue aferrada a los dilemas (a veces profundos, a veces infantiles) de una joven de dieciocho años que no se cree que un semidiós vampírico esté enamorado de ella y que, para colmo, también recibe las atenciones de un hombre lobo (que está cañón). Por lo tanto no hay evolución posible ni cesión a ningún tipo de crecimiento del personaje central ya que, en definitiva, el 80% de la trama se sostiene en las paranoias de Bella y sus bandazos sentimentales (aderezados por una creciente influencia de la testosterona).

El trasfondo, en cambio, sí que da un salto cuantitativo que empalma con los últimos capítulos de Luna Nueva (en los que se nos presenta a los Vulturi) ya que, a través de las historias de Jasper y Rosalie accederemos a un mayor conocimiento de como funciona el mundo vampírico creado por Meyer. Y por medio de una serie de "cuentos" descubrimos el origen de los hombres lobos indios, sus poderes y su función como protectores de la tribu que habita en La Push.

Por último, el estilo se mantiene fiel a los dos primeros libros. Bella sigue siendo la narradora (usando el pasado y, por eso mismo, quitando toda la emoción a la escenas en las que su vida está en juego ya que el lector sabe que siempre sobrevivirá de un modo u otro). El texto no tiene ninguna pretensión literaria más allá de contar las cosas de un modo sencillo. El ritmo permite una lectura ágil y veloz, sin sobresaltos ni puntos de ruptura. En definitiva, está pensando para que el lector no tenga que darle muchas vueltas a las cosas, no hay profundidad, no hay grandes temas de fondo (¿dónde quedan los dilemas sobre el precio que hay que pagar por la inmortalidad vampírica? En la basura, se los ventilan en dos líneas y a otra cosa). Todo es absorbido por una historia de amor sin muchas pretensiones y que, a todas luces, acabará bien.

Eclipse, por lo tanto, cierra la trama de la venganza de Victoria y abre la puerta al final de la loca carrera de la protagonista por lograr ser vampiresa que, espero, quede terminada en Amanecer, la cuarta obra de la saga. Ya veremos como queda la cosa.

[Reseña de Crepúsculo, pinchando aquí].

[Reseña de Luna Nueva, pinchando aquí].

jueves, 24 de junio de 2010

Reseña: Sangre azul

Sangre azul.
Vampire Academy 2.

Richelle Mead.

Reseña de: Jamie M.

Alfaguara. Madrid, 2010. Título original: Frostbite. Traducción: Julio Hermoso. 357 páginas.

Antes de empezar con la novela propiamente dicha, la autora ofrece un prólogo en el que con unas breves pinceladas da cuenta de lo narrado en la entrega anterior, poniendo rápidamente en antecedentes de lo sucedido hasta entonces y haciendo un somero repaso del mundo, personajes principales y criaturas que van a soportar la acción, con lo que, sin embargo, el lector desprevenido puede encontrarse con que le han destripado toda la sorpresa de aquella si todavía no se la ha leído, pero que al veterano le viene muy bien para refrescar los conceptos y parámetros por los que va a discurrir la narración.

Después de este trámite, Mead, que parece no querer dar un momento de respiro a su público, embarca a la protagonista, Rose, poco tiempo después de los sucesos acaecidos en Vampire Academy, en un corto viaje para que un importante Dhampir, el legendario Arthur Schoenberg, uno de los más grandes asesinos de strigoi de la historia reciente de los guardianes, le haga una prueba de cara a conseguir su puesto de protectora Lissa. Pero cuando lleguen a la apartada mansión donde esa prueba debía realizarse, las cosas no va a ser como esperaban; descubrirán que una banda de strigoi ha realizado una brutal matanza que no deberían haber podido llevar a cabo lo que hará que empiece a cundir la sospecha de que, además de haber actuado en grupo, algo prácticamente impensable, han contado con ayuda humana, una circunstancia que hasta el momento se antojaba totalmente imposible.

De vuelta a la academia de St. Vladimir, Rose deberá repartir su atención entre su amistad con Lissa, su no correspondida atracción por Dimitri, los acercamientos románticos de su amigo Mason, la nueva amenaza strigoi, sus entrenamientos para guardiana y la inesperada presencia en el lugar de su poca atenta madre, Janine Hathaway, quien tiempo atrás renunciara a criar a su hija en favor de su carrera dentro de los dhampir.

Ante la enormidad de la amenaza y como medida defensiva todos los alumnos (o al menos la mayoría de ellos) de la Academia y sus familiares irán a pasar las vacaciones de fin de año a una estación invernal, a disfrutar del esquí, del balneario y de otras comodidades, al tiempo que unen fuerzas para beneficiarse de la seguridad que da el grupo preparando defensas conjuntas; sin embargo, hay algunos entre los moroi que parecen inclinados a tomar medidas más activas, a pasar a la iniciativa y devolver el golpe, a pesar de que durante demasiado tiempo se han negado a utilizar su magia en estos menesteres, como si fuera algo indigno de su categoría.

Mead aprovecha que las bases de su mundo ya están establecidas, que los principales protagonistas ya son conocidos y que los tipos de vampiros, algo diferentes de lo habitual, con los que cuenta la historia ya están descritos, para dar rienda suelta a la acción y el romance, embarcando a Rose y a sus compañeros en una emocionante aventura y en unos dilemas románticos muy típicos de la edad de las protagonistas, 17 años (que se supone que es la edad ideal del público al que está destinada la serie).

A lo largo de la narración, en primera persona como en la anterior novela, el lector asiste desde el punto de vista de Rose a como la joven se debate con sus sentimientos por Dimitri, mientras el aparente rechazo de este fuerza a sus hormonas a acceder a las peticiones de su enamorado amigo Mason, lo que permite a la autora crear una tensión triangular, algo desequilibrada, que le da mucho juego a lo largo de la novela. Dimitri se muestra firme en su decisión de no intimar más con la joven, dado que van a compartir la protección de Lissa y que cualquier interés sentimental entre ellos podría distraerles de su misión. Cuando una moroi conocida del pasado de Dimitri, Tasha, se introduzca en la ecuación, amenazando con llevárselo consigo como guardián personal, el dilema interior de la joven amenazara con devorar todas las demás preocupaciones y problemas en los que se encuentra inmersa.

La protagonista va madurando a lo largo de la acción, pero se sigue mostrando en muchas ocasiones como la adolescente de 17 años que es. Al principio del libro es todavía la típica adolescente malhumorada, algo caprichosa y rebelde, enfadada con el mundo y con los que la rodean, sintiendo que no tiene realmente con quién hablar de sus problemas, un alma con la que desahogarse que Mead dejó al final de la anterior entrega. Ahora, el enfrentamiento con su madre es inevitable, sobre todo por la frustración de la joven ante lo que siente como abandono en su infancia y juventud y los muchos reproches que guarda contra ella, de su falta de apoyo cuando la necesitaba. Conforme avanza la acción y la situación es cada vez más peligrosa, Rose va aprendiendo un poco, no mucho también es cierto, de auto control, y ya no saltará a las primeras de cambio, sino que medita un tanto más las respuestas a cada situación. Sigue siendo temeraria, y hace demasiado caso a sus emociones, haciéndose la zancadilla muchas veces a sí misma, enfrentándose a quien no debe y apartando a quienes podrían ayudarla de su lado por su carácter excesivamente independiente. También es cierto que sigue siendo más amiga de sus amigos que nunca, y que siempre está dispuesta a arriesgar su propia vida por ellos. Sin perder un ápice de rebeldía, poco a poco aprende de sus errores, de la necesidad del orden y la obediencia. Cuando la novela termina, sin duda Rose es una persona más completa, más centrada, un poco más sabia y, sin duda, más reflexiva y, por qué no, menos egoísta.

Mead utiliza un tono fresco y ligero, desenfrenado, excitante y con un puntito sexy, supeditando el romance a la acción para que la tensión no decaiga, con abundantes escenas trepidantes y sangrientas, y situaciones peligrosas que no dejan bajar la guardia a los protagonistas. La amenaza de los strigoi está más presente que nunca y la posibilidad de que se hayan aliado con algunos humanos convierte el futuro de moroi y dhampir en algo muy incierto y tenebroso, pues ya no podrán sentirse seguros ni durante el día, que se supone que es cuando sus enemigos mortales se encuentran impedidos por la luz del sol.

Sus protagonistas femeninas son fuertes, no se dejan dominar (salvo por sus propias pasiones), aunque en esta ocasión Lissa está bastante apartada del primer plano. Su conexión psíquica con Rose sigue siendo muy importante, pero el protagonismo de la trama va a ir por derroteros muy diferentes de los de la anterior entrega, tomando una dirección en la que su participación directa no es necesaria, aunque siempre se encuentre en los pensamientos de la joven dhampir, quien incluso llega a dolerse de ser dejada de lado por la creciente y cada vez más tórrida relación de su amiga con Christian. Lo cierto es que el personaje de Lissa está convirtiéndose un tanto en el de la típica niña malcriada, siempre quejosa de sus supuestas desgracias, siempre en busca de atención, superficial, bastante egoísta, que se despreocupa de su amiga hasta que esta se encuentra realmente en peligro. También es cierto que las medicinas que controlan que no pueda usar su poder magico hacen que ciertamente sea un personaje con mucho menos potencial y menos interesante que cuando se encuentra en total posesión de sus aptitudes, como en el anterior libro.

La gran sorpresa es la evolución de Mia, de secundaria insoportable, antagonista de Rose y Lissa, y personaje a odiar en la primera entrega que pasa en esta novela a ocupar un papel mucho más relevante e incluso conmovedor aquí, pero mejor es no desvelarlo, sin duda, y que cada lector lo descubra por si mismo.

Sangre azul es una novela sencilla de leer, destinada muy claramente a un público juvenil que trata, sí, sobre el amor y la amistad; llena de drama, de dolor, de dudas románticas, de celos, de adolescentes que buscan encontrar su lugar en el mundo y su propia personalidad, de los primeros escarceos amorosos, de la iniciación con el alcohol y sus dolorosas consecuencias... pero también de vampiros, de luchas cruentas y muertes crueles y sádicas, de sacrificio y heroismo, y donde Rose tendrá que encontrar toda su fuerza y potencial oculto si quiere sobrevivir para ver un nuevo día.

Con una prosa ligera y ágil, de acción lanzada y lectura rápida, con más diálogo que descripción, con un humor socarrón e irónico que a veces le juega malas pasadas a la protagonista cuando no es capaz de cerrar la boca... se deja leer de un tirón sin parón alguno. Entretenimiento puro sin complicaciones, con un toque picante y con abundante sangre para los amantes de los vampiros modernos y de los clásicos, que aquí hay de los dos (aunque evidentemente con más protagonismo de los primeros, lo cierto es que aquí los strigoi demuestran todo su potencial para el mal desencadenado e irracional).Con un buen número de entregas para seguir sus aventuras en el futuro, la que nos ocupa da todo lo que ofrece para las adolescentes de hoy en día. Entretenimiento, aventura, romance, chicos y chicas guapas, y la emoción de la sangre derramada con su puntito justo de tragedia. Ni más ni menos.

[Reseña de la anterior novela, Vampire Academy, pinchando aquí].


viernes, 9 de abril de 2010

Reseña: Taibhse (Aparición)

Taibhse (Aparición).

Carolina Lozano.

Reseña de: Lyrenna.

Edebé. Barcelona, 2010. 308 páginas.

De entrada, el primer capítulo se me hizo un tanto cuesta arriba, lo cierto es que me costó entrar en la lectura entre unas construcciones sintácticas cuando menos curiosas por parte de la autora y una protagonista que se hace algo antipática por la descripción que ella hace de sí misma. Es esta una típica historia de fantasmas o, más bien, de «apariciones» (la diferencia es sutil, pero tiene cierta importancia en la narración). Liadan Montblanc es una joven estudiante de Barcelona, que ha perdido recientemente y de forma trágica a sus padres, y que por ascendentes familiares se ha trasladado a seguir sus estudios en Edimburgo. Tal y como ella misma se nos presenta, es una chica muy tímida, guapa, superdotada intelectualmente pero bastante negada en el plano social, adora los libros por lo que se ha ofrecido voluntaria para encargarse de la biblioteca del colegio Royal Dunedin por las tardes al terminar las clases. Y ese será el principio de sus infortunios, al encontrar en un cajón de su mesa de bibliotecaria un misterioso diario al que han arrancado todas las páginas salvo las iniciales y en el que una joven confiesa saberse especial o estarse volviendo loca. Y pronto Liadan podrá comprobar en propias carnes cómo se sentía aquella joven de antaño al interesarse por un estudiante que todas las tardes acude a la biblioteca: Álar; y verse envuelta en el misterio que parece rodearle, a él y a sus extraños amigos.

Sin desprenderse en ningún momento de una peculiar forma de escritura, forzando de alguna manera el orden de las palabras en ciertas oraciones y que hace algo áspera la lectura, Lozano ha conseguido un gran ambientación para su historia. A una obvia documentación en cuanto a historia y monumentos se refiere, la autora plasma en las páginas un notable amor por la ciudad donde se desarrolla la trama que se palpa a la hora de experimentar la forma en que escribe sobre ella, con un enorme cariño en todas las descripciones, con un gusto exquisito. Hace presente Edimburgo en la mente del lector, recrea sus rincones más típicos en pocas pinceladas, su ambiente se trasluce en magníficas descripciones, con anécdotas y referencias a hechos históricos sucedidos en sus calles, pero con los toques justos para situar la acción dentro de ella sin agobiar y sin convertir la novela en una guía de viajes.

La narración en tiempo presente y con varias voces en primera persona, con Liadan y Álastair, como protagonistas principales, pero también alguno de los secundarios cuando la trama lo requiere se convierte en todo un acierto. No obstante, es una pena que, tratándose de capítulos con las mencionadas diferentes primeras personas, la autora no haya conseguido dotar a cada una de ellas de una voz diferente, individualizándolas, sino que todos ellos se encuentran narrados con el mismo tono y cadencia literaria, de forma que hay momentos puntuales que pueden llamar a confusión, sobre todo si no te fijas bien en el nombre que protagoniza cada uno de ellos (o si has dejado un capítulo a medias y no recuerdas quién lo estaba narrando). Habría sido de agradecer un intento de diferentes tipos de narración según la voz del narrador para dotar de una mayor verosimilitud a la historia y crear una mayor conexión e identificación del lector con los protagonistas.

Hay, paradójicamente, un auténtico sentido de empatía hacia los aparecidos, una sensación de tristeza en torno a ellos que llega a emocionar. La eternidad estéril, inamovible, sin cambios, deseando cosas inalcanzables, persiguiendo sueños imposibles o tratando de olvidar lo que era estar vivo, suplicando algo de cariño, de calor humano. Para realzar ese sentimiento casi trágico, resulta muy acertado el hecho de que los aparecidos estén vinculados a un lugar determinado, con un área concreta de actuación de la que no pueden alejarse bajo la amenaza de disgregarse y desaparecer, salvo en la noche de difuntos, cuando tienen libertad para recorrer los lugares que deseen. Así la «sociedad» de cada difunto es un mundo cerrado casi en si mismo, debido a que los contactos con otros aparecidos son muy escasos al no estar vinculados al mismo área y a que los humanos, por norma general, no pueden relacionarse con ellos (son muy pocos los que pueden sentirlos y muchos menos, por no decir excepcionales, los que pueden verlos y oírlos).

La novela empieza de forma algo lenta, presentando a los personajes (los dos protagonistas y a Aithne, la mejor amiga de Liadan, y a Keir, el primo de esta, quien toca en un grupo de rock algo gótico y del que la protagonista muestra una inicial atracción no correspondida) y el escenario en ese atractivo retrato de la ciudad de Edimburgo y alrededores convertida de alguna manera en un personaje más, casi de forma morosa, con tranquilidad, y de pronto se acelera y se desboca hacia un final que peca de precipitado aunque gane así en intensidad y emoción. Es cierto que hay algunas escenas en que la historia narrada en Taibhse amenaza en exceso con convertirse en un episodio de Entre fantasmas, para lo bueno y para lo malo, sobre todo en los momentos en que alguien debe convencer a otros de que realmente está viendo una aparición, cosa muy difícil de demostrar, o cuando se intenta justificar los actos de alguno de ellos. Pero bueno, por eso es una historia de aparecidos, ¿no?

Taibhse es un libro unitario, completo y cerrado en sí mismo, con un final satisfactorio aunque algo edulcorado, pero que podría dar perfectamente comienzo a una serie con esta premisa y protagonista. Dado el alto contenido romántico, algo sensibilero, y las muchas comidas de coco de la protagonista hay que advertir que se trata de una novela orientada a un público adolescente y mayoritariamente femenino. Es, sin duda, una lectura agradable (salvado el escollo de la redacción), interesante en su visita por Edimburgo, por sus edificios y leyendas; con unos personajes modernos y atractivos, aunque quizá al adolescente común le cueste un tanto identificarse con ellos, o tal vez no, pues quién no se ha sentido alguna vez un bicho raro. Liadan desde luego que sí y su lucha por superarlo y encontrar su lugar en el mundo, muy posiblemente sea lo que la lleve a una situación en la que su propia vida correrá peligro. De su corazón bondadoso, y de la ayuda de unos amigos voluntariosos y bien dispuestos, dependerá tomar las decisiones correctas y ganarse así un futuro entre los vivos... o entre los muertos.

sábado, 20 de marzo de 2010

Reseña: Una dama en juego

Una dama en juego.

Carla Montero Manglano.


Reseña de: Amandil

Círculo de Lectores. Barcelona, 2009. 356 páginas.

Carla Montero Manglano se hizo con el premio Círculo de Lectores de Novela 2009 gracias a la votación de los socios de esa entidad, logrando así la publicación de su primer libro con el respaldo, inicial, de un buen número de lectores voluntarios que consideraron que era una obra merecedora de ese honor. Y lo cierto es que, como novela de presentación y primeros pasos de una autora novel, Una dama en juego, logra de lejos mostrar lo que podrían definirse como grandes esbozos de una capacidad para la escritura que puede mejorar y asentarse con el tiempo. Así que, de entrada, el libro cubre las expectativas que se puedan tener sobre un primer paso en el mundo editorial de una autora joven, con buenas ideas y con un estilo asentado y en crecimiento.

La historia en sí es muy sencilla y no excesivamente original, teniendo en cuenta además que uno de los pretendidos giros sorpresa es absolutamente predecible aunque solo sea porque el propio título del libro lo desvela.

En los albores de la Primera Guerra Mundial, los Servicios Secretos Británicos han detectado que una peligrosa secta de origen hindú, los Kalikamaistas, pretenden llevar a cabo algún tipo de acción que provoque una confrontación bélica entre los países europeos (ya de por sí proclives a una espantosa guerra) para, de ese modo, alcanzar un estado de purificación y sacrificio que glorifique a su deidad. El problema está en que los líderes de la secta son desconocidos y todos los intentos de infiltración por medio de agentes especiales han sido detectados y han acabado en sonoros fracasos.

La ocasión parece prestarse con la celebración de la fiesta de Navidad en el castillo de Brunstriech, a las afueras de Viena, dónde todos los años, convocados por la Gran Duquesa viuda Alejandra, asiste una colección variopinta de personajes europeos que, cada uno a su modo, representan lo mejor y lo peor de la alta sociedad de la época. Hasta allí, sacada de las desgracias de una nobleza venida a menos y de un fracasado intento de matrimonio, llega una jovencita española, Isabel de Alsasúa, sobrina de la duquesa. Afrontando una nueva vida lejos de su pequeño pueblo andaluz se desliza sin querer en un mundo fastuoso, lleno de lujo y esplendor, en el que su cálido y sensual temperamento despierta los amoríos y las bajas pasiones de los dos hijos de la anfitriona: el frío y serio Karel y el simpático y atractivo Lars. Isabel, azotada por un pasado lleno de desengaños con los hombres, sueños destruidos y anhelos inalcanzables, se ve atraída por ambos hombres con los que inicia un juego de insinuaciones, alejamientos, engaños y rupturas, que la enfrentarán a la postre consigo misma y con un dilema crucial: ¿mantener sus principios y su independencia o sucumbir a alguno de ellos y exponerse al riesgo del abandono y el engaño?

Paralelamente, la protagonista se ve inmersa en una serie de extraños acontecimientos que se desarrollan en el castillo de un modo oculto a los asistentes y con los que la secta KaliKama parece estar relacionada de un modo muy directo. Isabel, arrastrada por su curiosidad y la casualidad será testigo de excepción de algunos de los momentos cruciales en los planes de los cultistas debiendo sobrevivir a ese oscuro secreto al tiempo que decide qué hacer. Además, ¿de quien fiarse si cualquiera en el castillo puede estar tras las máscaras de los seguidores de KaliKama?

Una dama en juego es un libro que se ciñe casi por completo al folletín decimonónico (aunque transcurra entre 1913 y 1914) incluyendo las pertinentes dosis de exotismo oriental (con grandes cesiones a la exaltación del misticismo hindú en su variante yogui), sensualidad bulliciosa y, en ocasiones, excesivamente directora de los acontecimientos (sin caer, en cambio, en una sexualidad barata con descripciones explícitas de actos sexuales, salvo en el incidente en la cabaña de caza dónde, por motivos dramáticos se narra algo más de la cuenta) y una trama que gira a partes iguales entre las tensiones amorosas y la novela de espías. Sin embargo, hay que decir que el relato en su vertiente "detectivesca" es muy endeble en todo momento y no logra sembrar el suficiente misterio como para poder proceder en la segunda mitad al paulatino descubrimiento de secretos sorprendentes que aumenten la emoción de la novela. De hecho, los (pocos) pretendidos momentos de "giro con revelación" son excesivamente evidentes mucho antes de que pasen y solo vienen a reforzar en el lector la sensación de que hasta ese momento la autora ha estado tomándonos el pelo.

El cambio de registro del personaje de Isabel es bastante torpe por lo estrambótico que es (y, ese sí, muy sorprendente) y se produce de un modo que alimenta la creencia de que, hasta ese momento, todo el libro se ha construido sobre una triquiñuela que Montero Manglano ha explotado hasta la saciedad (espejismo de ingenuidad de los personajes, motivaciones falseadas, pistas equívocas que impiden al lector deducir el truco hasta que se lo topa de golpe y casi a traición) y que, aunque me olió de lejos a algún elemento de las pocas novelas de Agatha Christie "con truco" (El asesinato de Roger Ackroyd, por ejemplo) no alcanza a empalmar satisfactoriamente la primera parte del relato con la segunda. Probablemente, con más experiencia en el oficio el paso de un estilo romántico a otro más cercano a James Bond habría cuajado mejor y evitaría un cierto chirriar en la historia que la debilita y deja, al final, una mala sensación en la boca.

Los personajes principales (Isabel, Karel y Lars) están bastante bien esbozados dejando, por contra, que los demás queden difuminados y se conviertan, en ocasiones, en arquetipos que lastran el misterio y que se convierten en poco más que juntadores de palabras y de acciones necesarias para que se engrandezcan los tres ya citados. La reunión navideña en Brunstriech, trasfondo de la mayor parte de la historia, nunca está bien esbozada del todo (¿cuantos invitados hay? A veces parece que hay media docena y otras, en cambio, parecen un centenar) y no consigue envolver por completo a los actores de la tragedia. Falla el ambiente, dejando demasiado espacio descriptivo vacío, como queriendo dar paso rápidamente a la acción y a los pensamientos de Isabel y Karel. Además, aunque se trate de personajes muy distintos, se percibe que ambos nacen de un mismo origen al no hacerse distinciones entre el estilo narrativo de cada uno (enfrentándose el lector a dos "diarios" distintos que son los que cargan con el peso de la narración) ni al modo que tienen de pensar y sentir (Karel reflexiona desde la sensibilidad de una mujer, de la autora, y sus palabras bien podrían haber sido las de Isabel y viceversa).

También llama la atención, en algunos momentos puntuales, el despliegue de conocimiento casi enciclopédicos del que el personaje de Isabel de Alsasúa hace gala y que parece un intento de dar ambientación histórica a la novela a través de un listado de temas vigentes en la Viena de los primeros años del siglo XX. Por momentos, el lector cree estar asistiendo al resultado de una búsqueda en la wikipedia.

Finalmente, la ambientación histórica, muy bien conseguida en general, adolece de algunas incongruencias un tanto forzadas para justificar determinados giros de la trama pero que restan credibilidad global al libro. Por ejemplo, la boda por interés que se planea para Karel con una noble rusa (personaje insípido, por otra parte) se apoya en un tratado secreto entre Rusia y Austria-Hungría cuyas condiciones son absolutamente imposibles. O la extraña relación que existe entre el Servicio Secreto Británico y un influyente personaje del libro no responde a un mínimo de consistencia argumental. Trazos muy gruesos que desdibujan el resultado final del dibujo que la autora nos presenta.

En definitiva, Una dama en juego es una novela primeriza, que se mueve entre dos temas atractivos (espionaje y romanticisimo) sin acabar de conseguir que cuadren ambos en un relato no muy extenso y poco original en cuanto al tema. Sin embargo, precisamente por ser un primer tanteo de una autora novel, hay que destacar que se atreve con un estilo complicado y al que quizá debería acercarse nuevamente cuando domine mejor algunos de los trucos del oficio. Hay buenas maneras y capacidades (me ha gustado más este libro en todos los aspectos que uno anteriormente reseñado, El secreto de la porcelana, del finalista del último premio Planeta, Emilio Calderón) y es muy probable que si publica otro libro se note una mejoría sustancial que pula los errores que han debilitado esta obra.