El Hobbit: la batalla de los cinco ejércitos.Aviso: se cuentan cosas de la película que pueden ser consideradas espoileres salvajes, de esos de perder amigos y arrasar pequeños países desprotegidos.
Hablamos de todo aquello que nos interesa, sobre todo Literatura y sobre todo Fantástica. Lo nuestro son reseñas, no crítica literaria. Sólo razonamos nuestras opiniones, subjetivas y particulares, de lo que nos gusta y de lo que no.
El Hobbit: la batalla de los cinco ejércitos.
El club secreto del escarabajo de piedra, de Pilar Caldú Royo, Primer Premio del año 2007. Pino, un niño hobbit apocado por la pronta muerte de su madre y la falta de cariño de su padre, descubre un día un orco enfermo y moribundo oculto en una hondonada en medio del bosque. Superando su miedo inicial decide cuidar y alimentar a aquella criatura movido por un sentimiento de bondad y de aventurera curiosidad. Sin embargo su secreto es rápidamente descubierto por otros niños hobbits a los que convence para que, entre todos, cuiden al orco ocultando la verdad a los adultos. De ese modo surge el club secreto... Caldú consigue envolver toda la historia de una entrañable perspectiva infantil, adoptado la inocencia que acompaña la as acciones de los niños y su modo de actuar ante una criatura salida de los terribles relatos de la lejana y pasada Guerra. Se agradece un relato de ambientación hobbit que no queda atrapado en lo cómico sino que muestra una sociedad muy creíble en un entorno de pueblo pequeño y cotilla. El personaje de Pino está perfectamente trazado y dotado de una profundidad con la suficiente entidad como para que abandone los tópicos infantiles que podrían haber atenazado el relato. La narración rebosa sentimiento, esperanza y calor aunque en ocasiones muestre crueldad y desasosiego. El final, aunque se ve venir, cierra de un modo emotivo la pequeña historia de Pino, el orco y el club.
Las ciénagas, de Jesús Santiago Álvarez Muñoz, Tercer Premio del año 2007. Decir que este relato bebe de Lovecraft se queda corto porque, de hecho, mezcla de un modo perfectamente creíble el imaginarium del de Providence con la Tierra Media de Tolkien. Y para lograrlo aprovecha uno de los entornos geográficos que más se prestan a ello: Las Ciénagas de los Muertos. Huelga decir que el lugar por sí mismo no hubiese garantizado el éxito del experimento literario, pero por medio de un relato al más puro estilo lovecraftiano (un narrador en primera persona y en pasado, apelaciones a la cordura, descripciones vagas pero lo suficientemente aterradoras, brumas, ruidos en la noche, avisos de peligro, miedo y suspense) consigue que el lector, sin abandonar la Tierra Media, crea estar caminando por Innsmouth. La historia comienza cuando un comerciante consigue de modo casual un mineral, la "lágrima de elfo", con asombrosas cualidades estéticas, que le hace ganar mucho dinero gracias a la alta sociedad de Minas Tirith. Pero un día deja de recibir su materia prima y, ante el riesgo de quiebra, decide investigar por qué se ha interrumpido el suministro, lo que le llevará hasta una lejana y semiabandonada colonia minera, Alknar, que se asienta en el linde las terribles Ciénagas de los Muertos, poblada por unos misteriosos individuos que no tienen relación con nadie fuera de los límites de su pueblo. Álvarez, copiando con bastante maestría el estilo de Lovecraft, logra sumir al lector en una aventura tenebrosa y oscura que encaja perfectamente y no chirría en absoluto. Los tiempos están muy bien medidos, el ritmo es trepidante, las descripciones son acertadas. No le falta ni le sobra nada.
¡Echad al extranjero!, de Miguel González Plaza, Segundo Premio del año 2008. Con un estilo arriesgado y confuso en los primeros compases el relato consigue avanzar con fuerza y dibuja la que pudo ser la resistencia a Sauron y sus aliados en el Este gracias a la labor de los poco conocidos Magos Azules. La confusión nace del hecho de que el autor opta por contar la historia mediante la plasmación de los pensamientos en orden cronológico de varios de los habitantes de una aldea oriental a la que un día llega un "embajador" de una supuesta confederación de pueblos contrarios a seguir sometidos a los variags. El embajador, con su mera presencia, desata en todos los habitantes sentimientos encontrados y eso es lo que González Plaza narra de un modo lineal y desde distintas perspectivas. El efecto es muy curioso y original, sin embargo se presta a la confusión hasta que queda claro quien es quien, puesto que no hay indicaciones salvo las que se extraen del mismo texto. La historia de un conflicto entre los que quieren seguir como siempre (sometidos pero en paz), los que quieren sacudirse el yugo, los oportunistas, los temerosos, los agoreros, muestra sin aspavientos ni moralinas como pueden convivir todos estos sentimientos y pensamientos en un pequeño pueblo que, a la postre, será presa de su propia indefinición. La prosa es ágil, la profundidad la justa y los personajes rozan lo tópico sin caer por ello en lo banal, quizá se echa en falta al menos un "pensamiento" del personaje sobre el que gira toda la historia, el misterioso embajador, aunque esa misma carencia hace del relato algo más sangrante por lo mezquino del comportamiento de algunos individuos.
José Manuel Ferrández Bru, Primer Premio del año 2008. Este artículo incide sobre varios de los puntos más polémicos que rodean la figura de Tolkien y que, en muchas ocasiones, son abordados de un modo demasiado simplificador y generalista. Me refiero al pensamiento político del propio autor inglés y su posición en relación a la Guerra Civil española. Ferrández Bru rompe con los tópicos y sitúa, por una parte, a Tolkien en su época y en las divisiones al respecto que se produjeron en la sociedad británica al estallar el conflicto en España y, por otra parte, matiza por medio de datos incontestables (cartas, apuntes biográficos) esa tendencia a "catalogar" de un modo cerrado el pensamiento del escritor. El ensayo, de libre acceso en la web del autor aquí, es muy sencillo de leer, sorprendentemente clarificador y perfectamente estructurado.
La Sociedad Tolkien Española convoca la XV edición de los premios literarios Gandalf 2009.Del 23 al 25 de marzo, y por octavo año consecutivo, el smial de Khazad-Dûm (delegación zaragozana de la Sociedad Tolkien Española) llevará a cabo los:
El día 25 de Marzo se celebra el Día Tolkien.
En 1977 apareció en el mercado la primera (y hasta la fecha) única biografía oficial de J.R.R. Tolkien realizada con el apoyo explícito de la familia del autor inglés a través de Cristopher Tolkien. Con ella se ofrecía al gran público una no muy extensa narración que venía a cubrir una de las grandes carencias en torno al famoso autor inglés: la historia de su propia vida.J.R.R. Tolkien.
Minotauro. Barcelona, 2007. Título original: The Tale of the Children of Húrin.. Traducción: Estela Gutiérrez. 280 páginas.
Reseña de: Santiago Gª Soláns.
Antes que nada hay que reconocer que Los hijos de Húrin no es un bocado para todos los paladares, quien se adentre en sus páginas al amparo de la simple lectura de El Señor de los Anillos o de la visión de las películas basadas en él, buscando algo similar, es muy posible que se vea decepcionado. Los hijos de Húrin no es una novela al uso, sino una crónica al estilo de las historias incluidas en el Silmarillion, y ese es un detalle muy importante sobre todo en la forma de la narración, aunque a veces la diferencia pueda resultar difícil de apreciar. Tiene además el handicap de que para cualquier tolkieniano de pro no cuenta nada “nuevo”, sino que amplía en alguna manera una historia ya conocida y difundida tanto en el Silmarillion como en los libros de
Los hijos de Húrin es la historia trágica hasta el desgarro, triste hasta las lágrimas, de la maldición que Morgoth impone sobre el derrotado Húrin y toda su estirpe. En medio de la eterna guerra entre el bien y el mal que se desarrolla a través de las edades en
Es una historia inmensamente bella, de una belleza nacida de la pena y la desgracia, como una tragedia griega o shakesperiana (ni siquiera Romeo y Julieta tiene un final tan amargo); con batallas, peleas, confusiones, traiciones, búsquedas desesperadas, pasiones imposibles, amistades imperecederas destinadas a la muerte, amores que trascienden los parámetros del amor y tras todo ello el poderoso telón de la guerra sin tregua contra el Mal que Morgoth planea extender por toda
Como ya digo, todo está narrado en forma de crónica, no de una novela al uso, y para algunos lectores esto puede resultar algo tedioso, buscando un discurrir más fluido, más lleno de acción o de diálogos; pero si uno se deja llevar por la magia evocadora de las palabras, por el tono cadencioso, por la imaginería fantástica de lo que se está relatando, es imposible no dejarse arrebatar por la fuerza de la narración y trasportarse a un mundo donde es posible vernos reflejados en alguna manera.
Tolkien odiaba las alegorías, eso es cierto, y sin embargo imbuyó a sus obras de un poderoso mensaje de esperanza entre la desesperanza. En la eterna lucha contra
Es este un libro que se lee en un suspiro (en verdad la narración dura hasta la página 226, el resto son apéndices y tablas) y que se cierra con un nudo en el estómago, con una emoción triste, y sé de más de uno que no se ha privado de dejar caer una lagrimita. No me extraña, la verdad, a mí también me emociona ese final, ese reencuentro donde la maldición se cierra con toda su carga trágica, donde expira con una última maldad.
Sobre la edición, además de hacer referencia a las hermosísimas ilustraciones de Alan Lee (a mí casi me han gustado más las en blanco y negro que las láminas en color, aunque estas también sean impresionantes), cabe decir que al principio hubo bastantes quejas por unas cuantas erratas y bailes de nombres, sobre todo en las tablas genealógicas, pero que Minotauro se puso las pilas bastante rápido y que en la cuarta impresión (abril de 2007, el mismo mes de la primera edición) ya estaban corregidas. Quedaba algún otro pequeño detalle (como poner Mîn en vez de Mîm, en el nombre del enano mezquino), pero lo más importante ya estaba arreglado. Es una cosa que, siendo muy de agradecer y que demuestra una rapidez de reflejos encomiable, no deja de reflejar un mal endémico en el mundo editorial español: la prisa por querer ofrecer el libro hace que se cometan errores fácilmente subsanables. Está muy bien y es de aplaudir el que se haya corregido, pero mejor sería que no se hubieran cometido los fallos; ¿acaso los compradores de la primera edición no tienen derecho a tener un libro en perfectas condiciones? Pienso que sí.
Los hijos de Húrin es un libro que no dejará indiferente, te gustará hasta la pasión o no podrás terminarlo, por mi parte yo ya lo amo, pero claro, yo ya caí rendido a los pies de J.R.R. Tolkien hace muchos, muchos años, así que ya estaba predispuesto a dejarme conquistar de nuevo sin demasiada resistencia.