Mostrando entradas con la etiqueta Seix Barral. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Seix Barral. Mostrar todas las entradas

sábado, 24 de julio de 2021

Reseña: La deriva

La deriva.

Namwali Serpell.

Reseña de: Santiago Gª Soláns.

Seix Barral. Col. Biblioteca Formentor. Barcelona, 2021. Título original: The Old Drift. Traducción: Benito Gómez Ibáñez y Pilar de la Peña Minguell. Imagen de la cubierta: Lumezia. 745 páginas.

Es este un relato generacional, con un sabor de realismo mágico que inevitablemente recuerda a García Márquez, con un carácter social, costumbrista, intimista y familiar en cuanto a los personajes, expansivo y crítico en cuanto al escenario. Serpell introduce elementos sorprendentes, casi fantásticos, en medio de una historia real, y dura, como la vida misma, con una mezcla de géneros en que predomina el histórico, y en la que solo en el último centenar de páginas se abten paso ciertas especulaciones y avances tecnológicos, nada descabellados según lo ya disponible hoy en día, que la hacen coquetear con la ciencia ficción, sin abandonar en absoluto el realismo social, pero justificando satisfactoriamente el que la novela recibiera el premio Arthur C. Clarke. El pasado colonial, el presente con las lacras heredadas de aquel, y un futuro —muy cercano— que no puede huir del legado de corrupción pero lucha por alcanzar algo mejor, de Zambia. Una nación forjada en torno a la atracción que los europeos sintieron por las cataratas Victoria, y donde tres parejas de muy diferente extracción social, geográfica y racial coincidirán en el momento en que se sentaban las bases de su  «nacimiento». Colonialismo, racismo, imperialismo, capitalismo, comunismo, política, religión, economía, costumbrismo, prostitución, ética, investigación médica, ingenieria aereoespacial, romance, feminismo, prejuicios sexuales, corrupción, especulación de futuro cercano… Serpell no deja palo sin tocar.

martes, 20 de abril de 2021

Reseña: La anomalía

La anomalía.

Hervé Le Tellier.

Reseña de: Santiago Gª Soláns.

Seix Barral. Col. Biblioteca Formentor. Barcelona, 2021. Título original: L'anomalie. Traducción: Pablo Martín Sánchez. Fotografía de la cubierta: Mária Svarbová. 366 páginas.

Premio Goncourt 2020 la novela de Le Tellier es una de esas que ya resulta hasta tópico decir que son inclasificables. Como dice la contraportada, se podría encuadrar entre «el thriller, la ciencia ficción y el relato de aventuras», con algún toque de humor —bastante socarrón y cáustico—, unas dosis de romance —o del final del mismo—, misterio —y si no se ha leído la sinopsis, casi mejor no hacerlo e ir sin conocer algunos giros vitales de antemano—, metaliteratura, psicología, metafísica y muchas cuestiones sobre el libre albedrío, las decisiones tomadas, el destino, los límites de la vida de cada persona y la propia condición y naturaleza humanas. En su edición original era una novela de futuro tan cercano que el mismo ya ha devenido casi en presente, convirtiendo la novela, cuyo argumento no desmerecería en algún capítulo de La Dimensión Desconocida, en una intrigante ucronía en la que el Covid-19 parece no haber causado la pandemia y cierto presidente estadounidense sí haber obtenido la reelección. Una novela caleidoscópica, con un amplio elenco de protagonistas enfrentados a lo imposible e intentando encajarlo en su propia concepción de lo que es la vida. Antes de embarcarse en la lectura hay que tener en mente un detalle: Le Tellier es un matemático y lingüista adscrito al movimiento Oulipo (Ouvroir de Littérature Potentielle), uno de cuyos objetivos declarados es la experimentación con las limitaciones lingüísticas y literarias ofreciendo textos divertidos e innovadores, y la «búsqueda de nuevas formas y estructuras que puedan ser utilizadas por los escritores como quieran», una concepción de la escritura como un puro juego que puede llevar a la sorpresa del lector.

viernes, 8 de junio de 2018

Reseña: El don de la fiebre

El don de la fiebre.

Mario Cuenca Sandoval.

Reseña de: FJ Arcos Serrano.

Seix Barral. Col. Biblioteca breve. Barcelona, 2018. 336 páginas.

Olivier Messiaen ha nacido con un don: tiene un oído absoluto, puede identificar la calidad, el timbre e incluso el color de cada sonido. Con el tiempo llegará a convertirse en uno de los compositores más famosos de Francia y del mundo, a quien la Historia coloca en el frente durante la Segunda Guerra Mundial, en un campo de prisioneros nazi –donde compone y estrena su pieza más famosa–, como profesor en el Conservatorio del París ocupado y como marido inusual junto a sus dos grandes amores.

Como melómano empedernido y lector voraz desde mi más tierna infancia no podía pasar la oportunidad de leer esta documentada y recreada biografía sobre Olivier Messian (un personaje no excesivamente conocido pero que está considerado como “el Mozart francés”) y más si detrás de todo ello se encuentra mi paisano Mario Cuenca Sandoval: un escritor que, sin lugar a dudas, nunca deja indiferente.

lunes, 22 de agosto de 2016

Reseña: A mi no me engañas

A mí no me engañas.

Kelly Link.

Reseña de: Santiago Gª Soláns.

Seix Barral. Col. Biblioteca Formentor. Barcelona, 2015. Título original: Get in Trouble. Traducción: Maia Figueroa. 349 páginas.

Cotidianidad mágica, el día a día de lo más normal y mundano subvertido por un elemento ajeno y fantástico que trastoca toda la realidad. Una mirada límpida que transforma nuestro mundo en algo extraño, aunque permanezca cercano, reflejando situaciones habituales bajo un nuevo prisma y una nueva lectura. En los mundos de Link la magia o los superpoderes existen, pero no es en ellos en los que va a detenerse la autora, sino en los efectos que su «roce» inusual deja en las vidas de la gente. La importancia no se encuentra en el escenario, sino en lo que le sucede a sus personajes. Una joven que se encarga de cuidar las casas de veraneo de sus vecinos en el medio oeste rural estadounidense. Otra que acude a un hotel a conocer en persona a su «amor», un hombre a quien ha conocido previamente por internet, mientras en el establecimiento se celebran un par de congresos. Una pareja charlando sobre la posibilidad de que los protagonistas de los cuentos clásicos fueran superhéroes o no en el sugerente escenario de un parque de atracciones temático abandonado. Una muchacha celosa del regalo que ha recibido su mejor amiga por su cumpleaños. Un actor maduro enamorado secretamente de la compañera de su primer éxito cinematográfico, con la que mantiene una buena amistad y a la que acude como refugio ante algunos problemas. Una mujer hastiada de su trabajo… Historias cotidianas, con situaciones en apariencia de lo más normal, pero con unas circunstancias o características especiales que bajo la imaginativa mirada de Link, a través de esos pequeños detalles que pueblan de fantasía sus mundos —unos mundos que no son sino el nuestro bajo un prisma de un color ligeramente diferente—, las tornan en fuente de fascinación. Cuentos que no pueden ser explicados, porque deben ser experimentados.

lunes, 9 de mayo de 2011

Reseña: La colina de Watership

La colina de Watership.

Richard Adams.

Reseña de: Santiago Gª Soláns.

Seix Barral. Biblioteca Formentor. Barcelona, 2009. Título original: Watership Down. Traducción: Pilar Giralt Gorina y Encarna Quijada. 451 páginas.

Tengo la costumbre de, entre novedad y novedad, ir recuperando alguno de esos clásicos recomendados de todos los tiempos para ir cubriendo los huecos que no se llenaron en su momento. El problema surge cuando las recomendaciones son tan vehementes que temes que la realidad no esté a la altura de las expectativas creadas. Confieso que algo así me llevó a retrasar la lectura de La colina de Watership que me había sido tan bien puesto desde diversas fuentes que tenía miedo de que me decepcionase. Tiempo perdido, la verdad; y es que este es un libro que hay que leer sí o sí, disfrutándolo con calma, paladeándolo y reflexionando sobre los amplios temas que presenta el autor envueltos en una particular historia de «conejos».

Y es que Quinto es un conejo muy especial, pues tiene el don de la profecía, y queda aterrorizado cuando siente que una gran amenaza se cierne sobre su madriguera, así que les dice a sus compañeros que deben abandonarla o todos morirán. Pero el líder, el Threarah o «Señor del Serbal», no acepta sus palabras y tan solo su hermano Avellano y un pequeño grupo de amigos creerán en él, de forma que, a pesar de ciertos contratiempos, emprenderán un viaje en busca de un lugar seguro donde vivir, una soñada colina donde encontrar la paz y la tranquilidad, aunque para llegar allí deban superar una serie de obstáculos que pondrán su decisión y su unión en peligro. Deberán enfrentarse a la amenaza no solo de los depredadores y de los humanos que puedan salir al paso de su periplo, sino de otras colonias de conejos que no verán con buenos ojos su misión. A través de un viaje de carácter iniciático por la campiña inglesa, los conejos van a ir descubriendo sus propias habilidades, van a hacer frente a sus temores y van a «crecer» conforme la aventura se desenvuelve bajo sus pies.

Al partir no tienen una idea muy clara de cómo es el mundo que les rodea, no conocen los obstáculos que van a encontrar por el camino, no saben los peligros a los que se van a enfrentar, y a pesar de todo, juntos, van a hacer caso a su corazón y a apoyarse en los lazos de su amistad mientras se lanzan en pos de una utopía. Así la historia se convierte en la búsqueda de la libertad y de la seguridad, simbolizadas ambas en ese hogar que todos anhelan alcanzar, en esa sociedad idealizada por la que merecen la pena todos los sacrificios por muy difícil que sea de alcanzar. Y, dolorosamente, la muerte va a estar muy presente en todo momento, como algo cruel pero también natural, azarosa, inesperada, común... La lucha contra los elementos, contra otros animales, contra sus propios congéneres que buscan sojuzgarlos, deja bien claro que la vida no es un camino de rosas. El grupo estará muchas veces a punto de sucumbir ante las amenazas, incluso a aquellas más insidiosas como el atractivo de la comodidad de una sociedad hedonista que cierra los ojos ante el terrible precio que cuesta su confort o la seguridad de una sociedad totalitaria donde la comida y la protección están garantizadas a cambio de renunciar a la propia libertad y a los más mínimos derechos.

Una de las principales bazas de la novela es que no se trata de una historia de animales antropomorfizados, sino de conejos silvestres ―y zorros, pájaros, perros, gatos...― actuando dentro de las capacidades que su naturaleza les impone. Poseen, ciertamente, una cultura y un lenguaje propios, con sus mitos y leyendas ―como las de El-ahrairah, el Príncipe con Mil Enemigos, o las de Frith, esa luz cegadora que cada día se mueve por el cielo de horizonte a horizonte y que creó el mundo―, pero cuando tienen que enfrentarse a los retos lo hacen desde sus cuerpecitos con todas sus limitaciones, sin elementos externos ni herramientas imposibles de manipular por ellos. Así uno de los grandes aciertos de Adams es el profundo realismo que impregna toda la obra, basado tanto en sus propias observaciones como en el uso del libro de Ronald Lockley La vida privada del Conejo; y si el lector duda en algún momento que estos mamíferos puedan realizar algunas de las cosas que hacen a lo largo de su periplo bien podría llevarse una sorpresa descubriendo de lo que realmente son capaces.

Eso sí, existe poca interacción con los humanos, pero cuando la hay los mismos no salen ―salimos― precisamente bien parados ―salvo en una excepción que redime un poco a la especie―, siempre vistos como el enemigo que valla el campo, que extiende venenos, que construye estructuras que diezman las madrigueras, siempre dispuestos a erradicar a los conejos por «invadir» las tierras que les pertenecen, por encontrarse en lugares donde se quieren levantar viviendas o cultivar los campos, o por simple «deporte».

Otro acierto del autor es que cada conejo del grupo tiene su personalidad y su papel, complementándose a la perfección los unos a los otros, desde Avellano, el líder renuente que no es el más fuerte, ni siquiera el más inteligente, pero que «gobierna» por sus evidentes dotes de liderazgo que le hacen tomar las mejores decisiones por el bien del grupo olvidando cualquier consideración egoísta; o Quinto, el visionario, un conejo débil que tiene poco que ofrecer a la comunidad salvo su apoyo y esperanza inquebrantables, y que demuestra que muchas veces el papel de los «pequeños» resulta vital para las grandes acciones. Y luego están Zarzamora, el observador-pensador que resuelve muchos de los problemas a los que van enfrentándose como el de cruzar un río o una carretera; Diente de León, el cuentacuentos que levanta los ánimos con sus historias en las horas más oscuras; Pelucón, el matón que sin embargo terminará poniendo su fuerza al servicio del grupo; Pico de Halcón y Plateado, quienes a pesar de su mayor peso, envergadura y fuerza, se pliegan ante las ideas de los demás, reconociendo tácitamente que es mejor pensar antes de actuar, que la reflexión siempre debe anteponerse a la violencia; o el débil Puchero a quien nadie quiere dejar atrás...

Y entre los que se van encontrando están Prímula y Fresón, víctimas y a la vez cómplices de una madriguera conformista y trágica; o el general Vulneraria de Efrafa, que encarna precisamente el concepto contrario al del grupo viajero, dirigiendo una madriguera con una estructura que se mueve entre el fascismo y el comunismo, donde las relaciones, los movimientos, la reproducción y el crecimiento de la población están ferreamente controlados, y donde se demuestra que no se puede imponer la felicidad por decreto. Mas el grupo también se va a encontrar con otros animales y no solo con conejos, como cierto zorro que les pondrá en serios apuros, o como la gaviota Kehaar, que demuestra que las buenas obras siempre son recompensadas y que la colaboración es mejor camino que el individualismo...

Calificado como literatura infantil-juvenil es fácil darse cuenta que dicho nicho no le hace honor en absoluto. Es un clásico de la Literatura contemporánea en cualquiera de sus vertientes, recomendable para ser leído por cualquier público ―por todos los públicos―, con un mensaje universal de enorme interés que se asimila mejor, quizá, al estar protagonizado por conejos. Una historia de superación, un viaje iniciático de autoconocimiento, una denuncia de los totalitarismos, un alegato a favor de la solidaridad y la colaboración para vivir en paz. La colina de Watership es esa clase de libro «infantil» que introduce a los niños en el mundo de los adultos, sin callarse, sin ocultar ni edulcorar la realidad, sin esconder temas vitales como la muerte, las luchas políticas, la traición, la amistad, el compañerismo y la colaboración con los demás, la compasión, el respeto a la naturaleza, la capacidad de adaptación y el trabajo en equipo, la lucha por la supervivencia, la empatía con el prójimo, el sacrificio desinteresado, el amor ―o la búsqueda de una pareja en todo caso― y el anhelo por la utopía y la libertad. Un libro que leído a diferentes edades sin duda ofrece muy diferentes «lecturas», pero que será disfrutado en multitud de niveles en cualquiera de ellas.

A lo largo de la novela Adams no hurta a sus lectores ni el fracaso ni el dolor ni la brutalidad ni el sacrificio, no esconde que la vida es dura y que no siempre es fácil alcanzar los objetivos marcados o que muchas veces ni siquiera se puede alcanzarlos. Sin embargo, si una lección hay en la novela es la de la superación ante las adversidades, la no rendición ante los obstáculos, la lucha por alcanzar los sueños. La colina de Watership es un libro de emocionantes aventuras, de un grupo de personajes entrañables, vivos, que respiran y sienten creando en el lector auténtica empatía, que se enfrentan a innumerables peligros con la simple fuerza de su unión y con un plan en la cabeza, de un apasionante viaje a través de una campiña británica que a veces no es tan idílica como podría parecer ―sobre todo cuando no levantas más que un par de palmos sobre el suelo―... Un libro que todo el mundo puede disfrutar y del que extraer algunas lecciones que aplicar en el día a día. Recomendable es poco, ahora tan solo me arrepiento del tiempo que he tardado en decidirme a leerlo.

martes, 18 de noviembre de 2008

Reseña: La noche quedó atrás

La noche quedó atrás.

Jan Valtin/Richard Krebs.

Reseña de: Amandil.

Seix Barral - Círculo de Lectores, Barcelona, 2008. Título original: Out of the night. Traducción: Julio Bernal. 794 páginas.

La noche quedó atrás ha sido presentado desde su publicación en 1941 como un alegato contra los totalitarismos de toda índole y a favor de la libertad del individuo. Ese modo de resumir la obra aunque no anda desencaminado no refleja realmente lo que Jan Valtin quiso mostrar al mundo por medio de esta autobiografía. Es una crítica despiadada contra el totalitarismo, cierto, pero además es un documento imprescindible para desmontar desde su misma raíz muchas de las mentiras y falacias creadas desde el poderoso aparato propagandista de la URSS desde los años veinte hasta la mismísima caída del bloque oriental en la década de los noventa del pasado siglo.

La obra se desarrolla en dos planos paralelos y que, en ocasiones se entremezclan. Por una parte el meramente histórico, en el que se nos narran los hechos en los que el protagonista fue parte integrante como revolucionario alemán al servicio del Partido Comunista y del Komintern (nombre adoptado por la Tercera Internacional o Internacional Comunista). Por otra se nos muestran aspectos privados, no vinculados con su activismo político, como su amor por el mar, sus deseos de ser capitán de un carguero, su enamoramiento y su deseo de formar una familia en unos tiempos poco favorables a ello. Estos van a ser los dos motores que moveran todo el relato desde sus orígenes en 1918 hasta su abrupto final al huir de las garras de la GPU (el servicio secreto soviético, antecesor del celebérrimo KGB) en 1938. Y serán los puntos dónde ambos planos colisionen dónde el lector asistirá a los más profundos y terribles momentos de angustía del autor. Lugares de la obra dónde el protagonista deberá decidir entre él mismo y sus anhelos vitales o mantenerse firme atado a sus ideales revolucionarios y a la ciega obediencia a los dictados del partido.

Es importante señalar que muchos de los detractores de la obra de Valtin (pseudónimo de Richard Krebs) han remarcado que es imposible que el autor protagonizase o participase en todos los eventos que jalonan las páginas del libro e incluso que conociese en persona a la gran cantidad de personalidades que cita. También se ha acusado al libro de exagerar las partes negativas del comunismo internacional y de haber tratado de dañar conscientemente y con maledicencia la imagen de la URSS tras haber desertado de las filas del Komintern huyendo a EE.UU. (en opinión de intelectuales de corte comunista). En definitiva se ha querido tachar esta autobiografía de pura propaganda anti-comunista, evitando de un plumazo entrar a valorar si los hechos narrados (muchos de ellos auténticos actos terroristas) fueron o no reales tal y como son descritos con todo detalle en el libro. Pero no entraremos aquí a valorar la precisión histórica o la exacta verosimilitud de lo que el autor desgrana. Quede, pues, como aviso a navegantes.

El relato comienza con un joven Valtin, asistiendo en septiembre de 1918 al motín de la Armada alemana con base en Bremen. Allí, con apenas catorce años, e imbuido del cansancio propio de todo el país tras cuatro años de guerra, se une a las filas de las Juventudes Espartaquistas y, comienza una carrera como revolucionario que le llevará a integrarse en el Partido Comunista Alemán. Tras haber servido lealmente y con gran valor en los convulsos momentos que siguieron a la caída del Kaiser y el advenimiento de la República de Weimar, Valtin es integrado en la sección marítima del Komintern (en ese momento el organismo "internacional" pero en manos soviéticas encargado de expandir la revolución proletaria por todo el mundo) y comienza su periplo como correo, organizador y líder agitador por puertos de medio mundo. Entonces su fervor sinceramente revolucionario le hace creer que se puede exportar la experiencia rusa por los cinco continentes y no duda en anteponer la dictadura del proletariado a cualquier otra consideración de índole personal o "egoista" y "pequeñoburguesa".

El relato esta lleno de momentos de duda en los que la natural tendencia a la rebeldía de Valtin le hacen plantearse seriamente si está obrando correctamente o si realmente está trabajando a favor de la revolución mundial. Especialmente cuando, según va ganando experiencia y va ascendiendo en el escalafón, es testigo directo de como desde las filas comunistas se comienza a atacar a los denominados "falsos revolucionarios" o directamente traidores, entre los que se incluyen a los anarquistas (enemigos del estado proletario), los troskistas (enemigos de la verdadera naturaleza del movimiento bolchevique) y, finalmente, a los socialistas (dominados por su esencia burguesa y faltos de agallas para llegar a la verdadera revolución). El protagonista asiste, lleno de temores y fijando su voluntad a la necesidad de creer que "el partido no se puede equivocar" y que "lo más importante es la revolución comunista", a momentos en los que debe aceptar la muerte de sinceros comunistas, desviados de la hortodoxia fijada en cada momento desde Moscú, obligándose a creer que, realmente, "se lo merecían". Huelga decir que Valtin, finalmente, será engullido por el Urano comunista.

El libro, desde este punto de vista histórico, se divide en tres partes bien diferenciadas.

La primera remarca los inicios revolucionarios y el deseo de hacer real el sueño de llevar a todo el planeta la revolución comunista que puso fin tanto al régimen de los Zares como al posterior gobierno menchevique en Rusia. Es la parte más idealista del relato y en la que el autor más cómodo se siente ya que muestra la etapa "romántica" de su militancia. Es aquí dónde descubrimos los modos de trabajo del Komintern, las redes que tegió a lo largo de los siete mares y como la mayor parte de las actividades comunistas comienzan a enforcarse desde la perspectiva, no de la revolución mundial, sino de servir a los intereses estratégicos de la URSS.

La segunda se centra en los años finales de la democracia en Alemania y la lucha para hacer caer la República de Weimar, aliándose para ello con los pujantes nazis de Adolf Hitler. Desgrana Valtin como ambos movimientos coinciden en su aborrecimiento por la democracia y no dudan en unir sus fuerzas (figurada y literalmente) para desestabilizar el sistema desde dentro y destruir al Partido Socialista Alemán y al Zentrum (el conglomerado político que incluía a católicos, conservadores y liberales), para, posteriormente luchar entre ellos por el control de Alemania y la instauración de un regimen comunista o nacionalsocialista. Simultaneamente se nos seguirán mostrando, en una especie de paréntesis, sus actividades en el extranjero (Francia, Reino Unido, Bélgica, Suecia, Dinamarca, Holanda) y como comienza a obrarse el cambio en el Komintern de la mano de la figura de Stalin. Ya no se persigue ningún tipo de movimiento mundial sino simple y llanamente servir a la URSS como extensiones de sus ejércitos. La GPU, hasta entonces relativamente ajena al Apparat político internacionalista, pasa a controlar el movimiento, comenzando las purgas, asesinatos, desapariciones y "destierros a Siberia" que se convertirían en lo habitual en años posteriores.

Finalmente, la tercera se centra en los años de lucha desde la clandestinidad contra el victorioso nazismo en Alemania. Es la parte del libro más oscura y en la que con más claridad se muestran las auténticas cloacas tanto del comunismo como del nazismo. Valtin no ahorra detalles a la hora de describir sus terribles jornadas de interrogatorios a manos de la Gestapo y como, siguiendo órdenes del Komintern, finge rendirse y reconocer la "verdad" del régimen de Hitler para unirse a las filas nazis como un agente doble. Pero tampoco oculta los manejos de los líderes del partido para servir a Stalin sacrificando para ello a quien hiciese falta en todo momento. Es en esta parte final cuando se ve en toda su crudeza como cualquier atisbo de romanticismo o idealismo ha sido borrado de todos los niveles del Komintern y del comunismo en general. Valtin describe claramente como desde Moscú se da la orden de cambiar de estrategia en el escenario internacional, aliándose ahora sí con los socialistas en los conocidos como Frentes Populares para, posteriormente, infilitrarse y terminar por controlar por completo el "frente obrero" (cita expresamente los casos francés y español), destruyendo en ese momento a todo aquél considerado "peligroso" por los agentes de la GPU. Se puede decir, en definitiva, que el autor destapa tanto el salvajismo nazi como el comunista, reconociendo que formó parte de aquello movido en todo momento por la "lealtad a la causa y al partido" aunque tuviese que taparse la nariz en más de una ocasión.

El libro concluye, a modo de epílogo, con la descripción de su caída en desgracia en el Komintern al enfrentarse abiertamente con el máximo líder alemán al servicio de Stalin y que será, durante todo el relato, algo así como el tercer personaje en importancia tras el propio Valtin y Firelei. Nos referimos a Ernst Wollweber quien pasará de ser el primer líder revolucionario alemán en 1918 al sanguinario jefe comunista que no dudará en entregar a los nazis a todos aquellos camaradas que pudiesen hacerle sombra dentro del Partido Comunista.

Pero al inicio de esta reseña se remarcó que el libro se movía en dos niveles distintos. El segundo, el personal, está protagonizado por la relación amorosa entre Valtin y la joven Firelei. De su relación realmente romántica y leal, rompiendo la dinámica del "amor" de puerto y prostitutas de buen corazón y simpatizantes con el comunismo, surgirán las mayores dudas contra la obra revolucionaria del autor. Firelei no es comunista, de hecho es apolítica. Se nos muestra como una mujer alegre y jovial, tremendamente vital y movida por impulsos emanados de su naturaleza bondadosa y propensa a perdonar y dar segundas oportunidades a todo el mundo. Es una idealista a su modo, pero en las antípodas del estricto sentimiento del deber proletario de Valtin. Cosnciente de las injusticias del mundo pero deseosa de cambiar las cosas de otro modo. Es una auténtica fuerza luminosa frente a gris mundo de dónde proviene el autor.

Este contraste entre el luchador y la "doncella" dara pie a una historia de amor que, por momentos, está a punto de dar al traste con las más profundas convicciones revolucionarias del protagonista. Ante la fuerza del proletariado se opone, como surgido de la nada, el amor hacia Firelei y su oferta de fundar una familia, tener hijos, y vivir apaciblemente disfrutando de los momentos que una existencia tranquila y predecible. La duda se instala por unos instantes en las que son, a mi juicio, las páginas más reveladoras del libro ya que muestran el verdadero dilema que toda persona inmersa en una "causa" se plantea antes o después: ¿Mi vida o la causa?

Finalmente, la lealtad al Partido se impone y será Firelei la que se vea arrastrada a una vida de revolucionaria contra su voluntad aunque, movida por su amor por Valtin, asumirá su nuevo papel intentando ser útil, engañándose a sí misma y tratando de convencer a su pareja (más adelante marido) para que lo abandone todo a la menor oportunidad. Su situación se verá embrollada con el nacimiento de su hijo coincidente con la victoria nazi en Alemania y el pase a la clandestinidad del Partido Comunista. Y será entonces cuando, realmente, las dudas se instalarán definitivamente en el protagonista ya que comienza a anteponer su mujer y su hijo al partido y sus consignas y, finalmente, será esta la causa de su desesperada ruptura con el Komintern y una revolución en la que hacía años que había dejado de creer.

En definitiva asistimos durante las casi ochocientas páginas del libro tanto a una lección de Historia como a un relato de intriga, acción, luchas políticas, dsengaño ideológico y amor condenado. Pero con la gravedad y la certeza de que no es una obra de ficción sino una sucesión de hechos reales que nos plantan, sin anestesía de ningún tipo, ante acontecimientos que desnudan la realidad "revolucionaria" de un tiempo no tan lejano. Es imposible quedar indiferente ante esta obra y lo que en ella se cuenta.
Añadir imagen

lunes, 6 de octubre de 2008

Reseña: El asombroso viaje de Pomponio Flato

El asombroso viaje de Pomponio Flato

Eduardo Mendoza

Reseña de: Amandil

Seix Barral-Círculo de Lectores. Col. Biblioteca Breve. Barcelona, 2008. 177 páginas.

Eduardo Mendoza nos presenta en esta novela breve el relato de un ciudadano romano del orden ecuestre que, en su incansable búsqueda de la sabiduría y el conocimiento, ha emprendido un viaje que le permita alcanzar una misteriosa fuente cuyas aguas otorgan el don del conocimiento y de la capacidad de emitir oráculos.

Pomponio Flato, el protagonista, emprende por ello un viaje que le llevará hasta los confines del Imperio Romano y la remota provincia de Palestina dónde, por un azar del destino, terminará viéndose envuelto en un extraño suceso (un asesinato) que ha conmocionado a la, hasta entonces, relativamente tranquila localidad de Nazaret.

Movido por la más extrema necesidad y por un creciente anhelo de descubrir la verdad entorno al homicidio, acepta trabajar como detective privado para un joven muchacho de la localidad conocido como Jesús, cuyo padre, el carpintero José, ha sido condenado a muerte por el Sanedrín local acusado de haber sido él quien mató al rico Epulón.

Como en los mejores, y a veces más sencillos, relatos de misterio, la trama que en apariencia no deja lugar a dudas, comienza a mostrar una serie de misterios que las autoridades (en este caso los sacerdotes del Templo y el tribuno romano) no se han molestado en investigar en su afán por dar carpetazo al asunto cuanto antes.

Por ello Pomponio, deberá utilizar toda su sagacidad, oratoria y conocimientos para, junto al niño Jesús, encontrar a contrarreloj al verdadero asesino de Epulón. Y para ello no dudará en utilizar todos los medios a su alcance (más o menos honestos) en la que es una verdadera historia cómica con constantes guiños tanto a la tradición cristiana como a la tradición clásica, sin olvidar algún que otro homenaje al cine de romanos y al género detectivesco tradicional.

Eduardo Mendoza consigue, con un lenguaje rebuscado, como la oratoria del propio Flato, pero extremadamente ameno y sencillo, que un relato sin mucha enjundia se convierta en una sucesión de momentos muy divertidos y tremendamente amenos, en los que es imposible no dejar escapar alguna que otra carcajada con las ocurrencias y frases del protagonista. A través de él, y con la complicidad de un lector que ha de tener unos mínimos conocimientos sobre la vida de Jesús, asistimos a una serie de continuas referencias a pasajes de la vida de Cristo a modo de mordaces e irónicos comentarios sin aparente mala intención.

Abusa el autor, sin embargo, de las referencias de carácter cómico a los usos sexuales de la época ("dar por culo" aparece no menos de diez veces en el relato, no como acto sino como referencia al mismo) con el único fin de conseguir giros cómicos (logrados, eso sí) como si fuesen chistes verdes que se injertasen en una obra cómica que no necesita del recurso de los bajos instintos para ser divertida.

En cualquier caso, o a pesar de ello, el resultado en su conjunto es más que satisfactorio ya que, por medio de un personaje como Pomponio, ajeno a los usos y costumbres de los judíos, el autor da una rápida muestra de como las diferencias culturales de dos caracteres muy distintos (el del descreído pero politeista Flato y el de todos los personajes judíos como el zafio sumo sacerdote Annon, el zelote Mateo, el pacífico y manso Jesús, la bondadosa e inteligentísima María y el amable y atento Jesús) se reducen, en muchos casos, a cuestiones de opinión y de tolerancia.

El asombroso viaje de Pomponio Flato, por lo tanto, es además de un relato ameno y muy divertido, uno de esos libritos que invitan a ser releídos una y otra vez cada cierto tiempo porque en su frescura y sana intención (dudo mucho que ningún Cristiano se sienta ofendido por algunas de las "salidas de tono" del autor, al menos el que esto escribe no se ha sentido así) consigue despertar esa sensación de sano divertimento que tan dificil es de entontrar hoy en día sin caer en el cutrerío y la ofensa fácil.

Muy recomendable.


sábado, 1 de septiembre de 2007

Reseña: El séptimo velo

El séptimo velo

Juan Manuel de Prada

Reseña de: Amandil

Seix Barral, Barcelona. 2007. 644 páginas.

Esta novela, la primera que leo del autor, me ha dejado un regusto extraño. Confieso que me impuse esta lectura a raíz de leer algunas de las columnas que Juan Manuel de Prada escribe en el diario español ABC. Me gustó mucho la erudición y el elegante estilo del que hace gala en sus artículos y por eso decidí leer algo más largo y enrevesado que me mostrase hasta dónde podía llegar como escritor.

Y este libro, su último libro hasta el momento, me ha sorprendido en algunos aspectos mientras que en otros me ha decepcionado. Pero vayamos por partes y empezando por lo que me ha decepcionado, por decirlo de algún modo.

Juan Manuel de Prada maneja a su antojo el idioma español, no deja pasar la ocasión de demostrarlo y, en algunos momentos puntuales, llega a ponerse pesado. Reiteraciones innecesarias y repetición de metáforas hasta la saciedad ("aquella ciudad de un millón de muertos", "sus ojos de mosaico bizantino", "tenía una gota de asfalto en la mirada"...) hacen que el texto rechine y sea, por momentos, un poco cansino. Del mismo modo la búsqueda de profundidad en los pensamientos y sentimientos de los protagonistas (Julio y Julles) lleva a veces al tedio soporífero, hasta esa sensación de "esto ya lo ha dicho tres veces en las últimas dos páginas". Desconozco si con esto el autor pretendía enfatizar la interioridad de ambos personajes, pero en mi caso (y me confieso lector simplón y poco dotado) a ratos me aburría sobremanera.

Y hasta aquí lo malo.

Lo bueno, en cambio, me ha parecido doblemente atractivo por dos razones:

- El libro va de menos a más argumentalmente.
- Una vez superado el primer impacto del estilo hay momentos autenticamente memorables.

La historia, contada en tres partes desordenadas cronológicamente, nos lleva de la mano desde la Guerra Civil española hasta los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial y la caza de nazis que llevó a cabo Israel. La novela es la narración del descubrimiento del pasado de sus padres por parte de un hombre ya maduro, el tal Julio, al que sus padres ocultaron el hecho de que su verdadero padre era un francés que abandonó a su madre a los pocos meses de embarazo. Para descubrir la verdad que se oculta tras "el séptimo velo" (en honor al baile de los siete velos del mundo oriental y en concreto al baile de Salomé ante su tío, el rey Heródes), Julio emprenderá un viaje de conocimiento que le llevará a escarbar en los recuerdos de un viejo cura, de un psiquiatra de postín y de la hija de un antiguo amigo de su difunta madre. Y lo que descubrirá le pondrá contra las cuerdas, porque se entremezclará el heroísmo de un padre (Julles) que militó en la Resistencia francesa, de una madre que es hija de un republicano español exiliado y anticomunista y de los tejemanejes de la Gestapo en el París ocupado.

Juan Manuel de Prada despliega en las 600 páginas que dura el relato una historia entretenida, grave, emocionante y, por momentos, policiaca, en la que el lector se colocará finalmente en el sitio del protagonista y tendrá que decidir, para bien o para mal, si Julles merece o no el perdón y reconocimiento de su hijo.

El autor asegura en los agradecimientos que para documentarse sobre la época consultó un centenar largo de libros, artículos y monografías. Y lo cierto es que la sensación de realismo es una de las bazas que me hicieron valorar positivamente el libro. Hasta cierto punto leyéndolo se aprende, se descubre y, sobre todo, se reflexiona sobre nuestra propia naturaleza y como nos puede afectar el pasado de nuestros padres a la hora de situarnos en el presente.

Léanlo y disfruten... si consiguen superar las más de cuarenta páginas de "prólogo" que a mi (insisto que soy blando y débil) casi me dejan KO.