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viernes, 31 de enero de 2014

Reseña: Nemo, Corazón de Hielo

Nemo, Corazón de Hielo.

Guión: Alan Moore.

Dibujo: Kevin O’Neill.

Reseña de: Alb Oliver.

Planeta de Agostini Cómics. Barcelona, 2014. Título original: The League of Extraordinary Gentlemen. Nemo Heart of Ice. Traducción: Diego de los Santos. Libro cartoné, color. 64 págs.

Cuando me enteré de la existencia de este cómic, me encantó la idea, una aventura en solitario del Capitán Nemo, de La Liga de los Caballeros Extraordinarios. Luego descubrí que en efecto, así era, pero no el Nemo que yo esperaba. Alan Moore decidió que fuera Janni Dakkar, la hija del capitán que apareció en “The League of the Extraordinary Gentlemen 1910”.

Para no desentonar con la tónica de estas sagas, volvemos a encontrar infinidad de referencias a grandes obras literarias, (aunque al estilo de Smax The Barbarian he visto una que me ha dejado descolocado, en una viñeta aparece un perro homínido similar a Dartacán, sí, el de los Mosqueperros).

miércoles, 9 de enero de 2013

Reseña: Saga, Capítulo Uno

Saga, capítulo uno.

Guión: Brian K. Vaughan.

Dibujo: Fiona Staples.

Reseña de: Jamie M.

Planeta DeAgostini Comics. Barcelona, 2012. Contiene Saga 1-6. Traducción: Diego de los Santos. Cartoné, 168 páginas.

El guionista Brian K. Vaughan, creador de comics como Runaways, Y, el Último Hombre o Ex Machina, tras probar suerte con la escritura de guiones televisivos para una serie como Perdidos, se embarca ahora en una larga serie —al menos en intención, supongo que la duración dependerá también de la aceptación del público y de las ventas, en principio buenas— donde confiesa volcar todos los gustos de su infancia, con personajes imaginados en aquel entonces pasados por el tamiz de la madurez y la paternidad, y que podría definirse como una mezcla del despliegue galáctico de Star Wars y Flash Gordon con el realismo fantástico algo sucio de Canción de Hielo y Fuego, la épica de El Señor de los Anillos y el romance imposible de Romeo y Julieta. Space opera, fantasía y amor a prueba de bombas.

lunes, 9 de abril de 2012

Reseña. La Liga de los Caballeros Extraordinarios

La Liga de los Caballeros Extraordinarios.

Guión: Alan Moore.

Dibujo: Kevin O’neill.

Reseña: Alb Oliver.

World Comics / Planeta DeAgostini Cómics. Barcelona. Color. Varios Volúmenes, en distintos formatos.

Los primeros volúmenes fueron publicados hace ya varios años, editados originalmente en grapa, no tardaron en ser recopilados en tapa dura, y más tarde en formato Absolute.

La historia, como casi siempre en los trabajos de Moore, es lo que puede captar la atención del lector. Por él, conocemos que Gran Bretaña durante gran tiempo de su existencia ha tenido un servicio secreto de lo más peculiar, formado por personas (o cosas) con características especiales, siendo así el primer equipo de “superhéroes”. Lo que caracteriza a este singular grupo, es que se trata de personajes clásicos de la literatura victoriana, que son fácilmente reconocibles por cualquiera.

martes, 23 de noviembre de 2010

Reseña: Flash. Renacimiento

Flash: Renacimiento.

Guión: Geoff Johns.

Dibujo: Ethan Van Sciver.

Reseña de: Alb Oliver.

Planeta de Agostini. DC comics. Barcelona, 2010. Título original: Flash: Rebirth # 1 – USA. 160 páginas. Color.

Repetimos tándem creativo respecto a Green Lantern: Renacimiento para devolver al universo DC a uno de sus personajes insignia de la Silver age, Barry Allen como The Flash. Nuevamente aviso de que quizá alguna parte del presente texto, podría contener algún spoiler, y no está de más avisarlo, porque aunque si a alguien le interesa el Universo DC ya habrá visto el protagonismo de Barry en La Noche más Oscura y su aparición en Crisis Final, su regreso es bastante reciente.

Haciendo un poco de historia, Barry Allen era natural de Central City, y miembro de la policía científica, lo que hoy llamaríamos un CSI. Considerado por sus compañeros como el hombre más lento del mundo, esto es así hasta que un rayo le alcanza vertiendo productos químicos sobre su cuerpo, haciéndole convertirse en Flash, el relámpago humano. Durante sus últimas andanzas como Flash, fue acusado de romperle el cuello al Profesor Zoom, el Flash reverso, tras creer que había asesinado a su esposa, Iris West. Tras su juicio, Barry viajó al futuro, de donde era originaria su esposa, que seguía viva, para formar una familia. Tras un tiempo, tuvo que volver al pasado para ayudar a sus compañeros ante una grave amenaza, sólo para morir a manos del Anti-Monitor en el clásico Crisis en Tierras Infinitas.

Como pasara con otros superhéroes que desaparecieron, Flash tuvo sustitutos, el hasta ahora Flash actual, Wally West, sobrino suyo y sidekick, tuvo que tomar su manto, siendo el que los lectores más jóvenes asocian con la identidad del velocista. También comparte nombre con Jay Garrick, el personaje original de la Golden age, ahora que la continuidad de DC cómics ha añadido esa etapa a su cronología, y tenemos un nuevo Kid Flash, como ya lo fuera Wally West en su juventud, me refiero a Bart Allen, anteriormente Impulso, nieto de Barry que viajó en el tiempo para ser entrenado por Wally.

Aunque la muerte de Barry en su inicio fue decidida porque se consideró al personaje poco comercial, la “familia” Flash ha crecido, y el hecho de que una de las preguntas más oídas entre los fans de DC haya sido “¿Para cuándo el regreso de Barry Allen?” hizo que finalmente lo devolvieran a la viñeta.

Por segunda vez al encargarse de un personaje ya mítico, Geoff Johns no busca una excusa inverosímil para hacer regresar al velocista escarlata. Siguiendo los títulos relacionados con Wally o Bart, descubrimos que Barry no murió realmente, sino que al alcanzar una determinada velocidad intentando salvar el multiverso, Barry fue arrastrado a lo que se llama “la fuerza de la velocidad”, descrita como lo que proporciona a los velocistas su poder. Poco a poco descubrimos que Jay Garrick era superveloz por su metagén (lo que sería el equivalente a los mutantes en Marvel cómics), pero al unirse a la fuerza de la velocidad, vio como podía sobrepasar sus límites.

Durante Crisis Infinita, para detener a Superboy Prime, los “Flash” lo arrastraron a la fuerza de la velocidad, en una viñeta en la que vemos a Barry y otros velocistas atrapados ayudándoles a contenerlo, para finalmente ser destruida. Wally desapareció, y Bart tuvo que tomar el manto, para descubrir durante esos números que no había sido destruida, sino que Bart la había absorbido, convirtiéndose en el más rápido que hubiera existido.

Es en este tomo en el que descubrimos qué es realmente la fuerza que une a todos los velocistas, y nos hacemos a la idea del cómo y el porqué del regreso de Barry. Otra vez, parece que los planes de Geoff Johns no acababan aquí, pues posteriormente algunos de los elementos que aparecen son utilizados en el resto de cómics relacionados con los velocistas.

La idea del regreso me gusta, vemos a un Barry Allen que antaño vivía la vida al ritmo de los demás, sintiéndose ralentizado, y sabiendo que algo no funciona bien. Otra vez pasamos de combates inútiles, para centrarnos en la psicología de los personajes, viendo el contraste entre su pesimismo y la alegría que despierta en algunos su regreso.

Como es lógico en el mismo tomo se cierra este arco inicial, explicando las manipulaciones de un viejo enemigo para el regreso, y las consecuencias que esperaba que tuviera. Tenemos guiños como el encuentro con Hal Jordan en el “Museo Flash”, donde intenta ponerse al día de todo lo que ha ocurrido en su vida, y homenajeando la relación de amistad que ambos compartieron en la Liga de la Justicia. También vemos el enfado de Bart, al notar algo raro en su abuelo, y enfadado porque fuera el quien regresase y no su mentor, Max Mercury, también atrapado en la fuerza de la velocidad.

Cada encuentro que Barry tiene, tiene el punto de ironía que Geoff Johns ya demostró en Green Lantern Renacimiento, dando diálogos que nos devuelven la actitud que se hizo característica del personaje, de sacrificio y esperanza, mientras también encuentras escenas cómicas como cuando Supermán le persigue diciendo que anteriormente ya había sido tan rápido como él, a lo que le contesta “Clark, eso era por motivos benéficos”, dejando al hombre de acero atrás. Tenemos una historia que aparte de mantener intriga, nos desvela una nueva visión sobre los velocistas, convirtiéndola en un ejemplar imprescindible para los fans.

En cuanto al dibujo, vuelvo a elogiar la labor de Van Sciver, repitiendo un trabajo detallado y pulcro, que recuerda gratamente a la estética de las mejores etapas de los autores de Flash. Es de notar la diferencia entre Green Lantern Renacimiento y éste, pasando de la oscuridad a la luminosidad, siendo un gran acierto su elección para este trabajo.

En cuanto a la importancia de Barry Allen dentro de DC cómics, se podría decir que es mucha, por ejemplo en la serie de acción real The Flash, emitida en España durante la década de los 90, se le eligió a él para ser el personaje, aunque por esa época Wally West ya llevaba bastante tiempo siendo su sucesor, no así en la serie de animación de La Liga de la Justicia, pero sí en un capítulo de Batman, The Brave and the Bold, en el que narran una situación alternativa a su desaparición y regreso.

Honestidad, esperanza, y lógica, convirtieron a Barry en un personaje mítico, incluso cuando era recordado dentro de alguna publicación de DC, por lo que esperemos que su regreso siga ampliando su leyenda.

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Reseñas relacionadas:

Green Lantern: Renacimiento.


domingo, 21 de noviembre de 2010

Reseña: Green Lantern. Renacimiento

Green Lantern: Renacimiento.

Guión: Geoff Johns.

Dibujo y entintado: Ethan Van Sciver.

Reseña de: Alb Oliver.

Planeta de Agostini. DC comics. Barcelona, 2006. Título original: Green Lantern: Rebirth # 1 – 6 USA .176 páginas. Color.

Aviso que aunque todo lo que voy a comentar ya ha sido publicado, incluso unos años atrás, algunos datos podrían ser considerados “spoiler”.

Para mí Green Lantern siempre ha sido uno de mis personajes favoritos. La idea del personaje me encanta, un tipo al que un anillo (el arma más poderosa del universo) elegía como portador debido a su fuerza de voluntad, y que desde ese momento podía utilizarlo como herramienta para materializar los constructos en los que pensara. Aparte le servía de traductor, le permitía volar, y le protegía tanto en el espacio, como de los ataques de sus enemigos. No se le puede pedir más a un anillo.

El volumen Renacimiento, nos relata el regreso de Hal Jordan, pero tal vez habría que explicar brevemente de dónde y en qué circunstancias vuelve.

Todo empieza con Hal Jordan, piloto de pruebas, mujeriego y vividor, siendo seleccionado por un anillo, pues al morir su dueño éste elige a su nuevo propietario buscando al ser más cercano que no tema enfrentarse al miedo. Tras años de andanzas, Coast City, su ciudad de origen, junto con sus habitantes, es destruida por Mongul, un déspota interplanetario, lo que supuestamente lleva a Hal a la locura. En este periodo, Hal asume la identidad de Parallax, y en Hora Cero, una de las grandes sagas de DC, planea eliminar la realidad para hacer resurgir los mundos que se fusionaron en el anterior crossover, Crisis en Tierras Infinitas, siendo detenido por su mejor amigo, Green Arrow. Tras esto, y habiendo cometido genocidios a lo largo del universo, durante otra gran saga, La noche final, Hal se redime al sacrificarse para derrotar a un enemigo que había apagado el Sol. Finalmente, durante otra gran trama dentro del universo DC, El Día del Juicio, el alma de Hal fue la encargada de unirse al Espectro, el espíritu de la venganza de Dios, en una lucha por recobrar su vida expiando sus pecados.

Desconozco si todo fue planeado desde el principio, pero de una forma u otra, desde su caída, Hal Jordan ha estado involucrado en casi todos los grandes eventos de DC cómics, incluso en el crossover con Marvel, JLA/Vengadores, teniendo un papel estelar al final de dicho evento. Esto nos lleva al cómic que paso a comentar, el cual también tiene que ver con los posteriores eventos de la editorial, La Guerra de los Sinestro Corps, y actualmente con La Noche más Oscura. Si te pones a unir las piezas, puedes ver un gran puzzle en el que han hilado todo de forma que podrías considerar a Hal responsable de todas las sagas recientes.

REBIRTH

Encontramos un cómic que nos devuelve a un héroe, no con las típicas soluciones de “era un clon, un robot, o un gemelo malvado”. Como ya he dicho, el personaje no desapareció sin más, sino que multitud de autores jugaron con él durante mucho tiempo. Geoff Johns consigue dar una explicación lógica a todo lo acontecido, logrando en todo momento dar la sensación de que cualquier cosa que ocurra, va a ser más sorprendente que la anterior. Contamos con la presencia de varios grupos de héroes, como la Liga y la Sociedad de la Justicia, los Green Lantern Corps, y villanos típicos de las primeras historias del personaje, como Sinestro o Mano Negra (ambos con roles importantes en las siguientes sagas), y sin embargo no es un cómic en el que se da el típico intercambio de golpes sin sentido entre personajes, sin abandonar el tono de superhéroes..

Johns comienza el cómic como si de una historia detectivesca se tratara, dando pistas en los sucesos que van sucediéndose, en los que Hal, todavía imbuido por poder del Espectro, parece ser el responsable. Desde que Hal desempeña el rol de vengador divino, varios personajes, como Batman o algunos miembros de la Sociedad de la Justicia, se han mostrado fríos con él, considerándole responsable de los actos que realizó, para poco a poco ir creando una situación final en la que por fin, podemos volver a verle con el uniforme del cuerpo con el que juró luchar contra el mal.

Lo que fue atribuido a locura, ahora es desvelado como algo muy diferente, no la simple excusa que se da en multitud de cómics, sino algo que reelaborado se utiliza posteriormente en los cómics de los Green Lantern Corps, eximiendo así a nuestro héroe de la culpa que sentía.

A lo largo del cómic, se va reflejando la lucha interna que tiene, entre el negarse a cumplir los castigos que le obliga el manto del Espectro, y su lado de Parallax intentando tomar el control. Se nos muestra el lado humano de Hal, lamentándose por todo lo que perdió, incluido su amor, Carol Ferris, mientras vemos como sus antiguos aliados van cercándole. Una vez se dispone a tomarse de manera personal el dar fin a la situación, tenemos una viñeta que resultará recordada, Batman siendo golpeado por Hal al interponerse entre él y lo que considera el momento de dar solución a los problemas que ha sufrido durante todos estos años. Alguno podría preguntarse qué tiene esto de especial, pero seguramente es porque desconocerá un número ya mítico de la Liga de la Justicia de Giffen y DeMatteis, en el que es el caballero oscuro el que tumba de un puñetazo a Guy Gardner, miembro de los Green Lantern Corps y sustituto de Jordan, resultando especialmente cómico ver a Gardner aplaudiéndole a Hal tal acto.

Descubrimos que todo el recelo que Batman ha tenido sobre el retorno de Hal Jordan viene dado porque simplemente no le gustaba, dado que para un héroe cuya fuerza se basa en el miedo que produce en la gente, un hombre sin miedo es algo que le incomoda, algo que nuevamente hace que el interés por este cómic aumente.

A esto se le pueden sumar otras viñetas para el recuerdo, como la presentación “oficial” entre Hal y Kyle Rayner (su más reciente sucesor), o Green Arrow sufriendo dolor al intentar usar un anillo de poder forzando su voluntad.

Con todo esto, Johns no nos trae solo de vuelta a un héroe, sino que hace resurgir el cuerpo de Green Lanterns, dado que es el personaje que mejor refleja los ideales que representan.

Ethan Van Sciver, el encargado de dibujarlo, hace un gran trabajo, encontrando cada viñeta espléndidamente dibujada, y con detalles muy mimados. Por ejemplo esto se puede apreciar en la textura de la piel de Kilowog, un alienígena miembro de los Green Lantern, con rasgos de criatura marina, que pocas veces ha gozado de tanto esmero en ser dibujado. Es de un estilo muy serio, que encaja perfectamente con la sobriedad de la historia, lo que termina convirtiendo el cómic en una lectura muy recomendable.

Ya hay anunciada una película de acción real del personaje, de la que solo se sabe que será estrenada en 2011, por parte de Warner Bros, y con Ryan Reynolds como el gladiador esmeralda. Recientemente se lanzó a la venta, Green Lantern First Flight la película de animación que nos cuenta una versión del origen de Hal Jordan, bastante fiel a la trama de “Amanecer Esmeralda” y de la que posiblemente no se aleje mucho la ansiada película con actores reales. Quienes hayan seguido series de animación como The Batman o Justice League Unlimited, ya habrán podido ver la versión animada de Hal, así como en la película también de animación, DC The New Frontier.

Tanto como si conoces al personaje, o no eres iniciado en el mundo de los Corps, éste sería el cómic indicado para ponerte al día, sin olvidar que la actual La Noche más Oscura puede ganar algo de significado si atiendes a los detalles, y te explican la mayoría de eventos que han ido ocurriendo estos últimos años.

Para finalizar, solo quedaría el juramento del cuerpo,

In brightest day, in blackest night, no evil shall escape my sight, let those who worship evil’s might, beware my power, the light of the Green Lantern”

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Reseñas relacionadas:

Flash: Renacimiento


viernes, 24 de septiembre de 2010

Reseña: Hellblazer, de Andy Diggle

Hellblazer, de Andy Diggle.

Guión: Andy Diggle.

Dibujo: Leonardo Manco.

Reseña de: Matt Davies.

Planeta DeAgostini. Barcelona, 2009. Recopilación en tres tomos de la serie original John Constantine: Hellblazer, números 230 a 244 y 247 a 249 (USA) .

Que John Constantine es uno de los personajes del cómic –fuera del mainstream y del género superheroico– mas populares y mejor tratados es algo que casi cualquier lector sabe. Con guionistas como Jamie Delano, Mike Carey o el mismo Alan Moore y dibujantes como Mark Buckingham o Steve Dillon, parece que las desventuras del mago inglés exijan siempre un alto nivel creativo. Los últimos tres tomos, publicados en España por Planeta DeAgostini, recopilan el arco argumental desarrollado por Andy Diggle y Leonardo Manco, y no son, afortunadamente una excepción a esta regla no escrita.

Diggle, guionista norteamericano con unos cuantos cómics de éxito en su currículum, como Los Perdedores o la actual etapa de Daredevil, retoma a Constantine donde lo dejó la escritora escocesa Denise Mina. Después de la confusa etapa de Mina, con un protagonista que en ocasiones parecía difícilmente reconocible como el John Constantine al que estábamos habituados, Diggle tiene que lidiar con un Constantine más desesperado y cercano al abismo de la locura que nunca.

El problema con el que se encuentra Diggle es la constante necesidad de evolución de su personaje principal. Rompiendo sistemáticamente con la regla de oro del género superheroico de que “todo cambia para permanecer igual” (no hay que olvidar que los orígenes del personaje lo situaban dentro del universo DC, como partenaire de la Criatura del Pantano), el mago inglés madura, cumple años y gana arrugas. Esto bien puede suponer un problema al escribirlo, como bien lo atestiguan las etapas de Azzarello o de Mina. Constantine es un personaje tan bien definido, tan carismático y reconocible en sus actitudes y gestos que trastear con su personalidad y motivaciones, o tratar de experimentar con él en otros ambientes conducen invariablemente a que los lectores fieles se sientan estafados.

La habilidad de Diggle es tener siempre presente esta máxima. Constantine es Constantine, y eso implica fuerzas sobrenaturales y demoníacas, sangre y asesinatos, Londres y sus suburbios sucios y abandonados. El guionista sabe que, aunque este no es un personaje con el que pueda hacer borrón y cuenta nueva e ignorar lo anteriormente escrito, sí puede reconducir tramas, ajustar argumentos y personajes para que la vuelta a casa de Constantine no parezca demasiado forzada.

Los lectores nos encontramos con unas aventuras de Constantine con regusto clásico, que -al menos a mi- me han recordado a las primeras etapas de Jamie Delano. Diggle se esfuerza en regresar a los orígenes del mago de Liverpool, a los pubs y antros más perversos de Londres, donde anteriores aventuras del personaje se convirtieron en clásicos, y en recuperar a secundarios un tanto olvidados, devolviéndoles la importancia que tenían en anteriores etapas. Especialmente a Chas, que vuelve para ser el ancla de Constantine con la realidad.

En estos tres tomos, que recopilan del 230 al 249 de la serie –dejando de lado el paréntesis de los números 245 y 246, guionizados por Jason Aaron– Constantine está decidido a dejar atrás sus últimos años de locura y alcoholismo. Resuelto a enfrentarse a los demonios –literales– que acechan en el manicomio en el que fue internado, su camino se cruza con los de un corrupto lord inglés, un sanguinario mago africano y un enemigo de su pasado que se encuentra mas unido a él de lo que puede imaginar.

Diggle consigue que John Constantine vuelva a ser el mago de la clase obrera, el personaje cínico, egoísta y autosuficiente al que los lectores estábamos acostumbrados, y se aleja de derroteros existencialistas. Si bien es cierto que abusa un poco al tratar de atar todos los cabos sueltos que otros autores habían abandonado alegremente, su intento de unificar la historia de Constantine y darle coherencia a su compleja vida es loable, y los resultados son totalmente disfrutables por cualquier lector habitual de Hellblazer, y sirven como buen enganche para los nuevos.



domingo, 6 de mayo de 2007

Reseña: Hellblazer. Todas sus máquinas.

Hellblazer. Todas sus máquinas.

Guión: Mike Carey.

Dibujo: Leonardo Manco.

Reseña de: Jamie M.

Planeta DeAgostini. Barcelona, 2007. Título original: John Constantine. Hellblazer. All His Engines. 128 páginas.

En esta historia autoconclusiva, Carey lleva a Constantine a una aventura que nos transporta poderosamente a los principios de su serie regular. Se produce una misteriosa enfermedad a nivel mundial que sume en un profundo coma clínico a millones de personas, siendo una de ellas Tricia, la sobrina de Chas Chandler, eterno conductor (chofer más bien) y acompañante de Constantine, por lo que este se embarcará en un nuevo viaje hacia la oscuridad para intentar encontrar la cura a la misteriosa plaga. Muy pronto descubrirá su origen demoníaco y se sumergirá a fondo en un juego de engaños con las almas de todos los enfermos, pero especialmente la de Tricia, como premio para el ganador.

El guión tiene todo el sabor de las historias clásicas de Hellblazer, lo que siendo algo por un lado positivo por otro igual le resta algo de aliciente, ya que lo que vamos viendo suena a ya leído. Hay varios demonios, a cual más cruel, a los que Constantine deberá burlar para conseguir su objetivo utilizando sus armas habituales: la astucia, el engaño y el más absoluto cinismo. Así el interés reside en las vueltas y giros que va dando la trama con la aparición de nuevos demonios o fuerzas primigenias, ocasión que Carey utiliza para mezclar sin rubor (y con alguna patada que otra al rigor histórico, pero eso es otra historia) a las fuerzas del infierno cristiano con deidades de origen azteca; y en el seguimiento de las trampas que Constantine va tendiendo o en las que va cayendo de vez en cuando. Como siempre, no todo es lo que parece y el resultado final nunca es tan limpio como debería.

El guión está en esta ocasión muy bien apoyado por el sombrío dibujo de Leonardo Manco y, sobre todo, por el oscuro colorido de Lee Loughridge y su Zylonol Studio, que con unos colores pastel de tonalidad apagada acompañan a la perfección los juegos de sombras del artista argentino, capaz de retratar en toda su crudeza la descarnada fuerza del mal desatado sobre la tierra, con toda la repugnancia y violencia que habitualmente lleva asociada.

En definitiva un tebeo que se deja leer con agrado, que se disfruta por sus dibujos, pero que no aporta demasiado a la ya dilatada carrera de John Constantine.

viernes, 6 de abril de 2007

Reseña: Fábulas 6. Tierras natales.

Fábulas. Tierras natales.

Guión: Bill Willingham.

Dibujo: David Hahn, Mark Buckingham y Lan Medina.

Reseña de: Jamie M.

Planeta DeAgostini. Barcelona, 2007. Título original: Fables: Homelands (contiene los número 34 a 41 de la edición original en comic-book).

Sexto tomo recopilatorio de las andanzas de las “fábulas” en nuestro mundo (cuarto de Planeta), se abre con una historia en dos partes, titulada “Jack sé listo”, que cuenta a qué se dedicó Jack (el de las judías) cuando abandonó Villa Fábula tras obtener la alcaldía el Príncipe Azul. A pesar de que obviamente se trata de lo que los americanos llaman un “fill in”, o sea, unos episodios de “relleno” con un dibujante invitado para dar tiempo al habitual a cumplir los plazos de entrega sin resentirse en su arte, la historia no deja de ser curiosa, aunque no está a la altura del resto de la serie, empezando por un dibujo resultón pero algo plano, y terminando por un guión más flojo de la habitual. Es original la forma en que está contado, en pequeños capítulos narrados en primera persona por diferentes personajes, dando cada uno de ellos su visión particular sobre Jack y su empresa, y creando así un complejo puzzle en que todas las piezas terminan encajando, pero el problema es que tal empresa deja un poco indiferente (la creación de un estudio de cine y el rodaje de una trilogía espectacular basada en las andanzas, reales e inventadas, del propio Jack).

A partir de la tercera entrega, la historia se reconduce y empieza propiamente el “Tierras natales” que da título a todo el volumen. Vuelve el habitual Marck Buckingham, con ese dibujo tan preciosista y lleno de detalles, fiel heredero de Bachalo, aunque hace ya mucho tiempo que abandonó su sombra y, me atrevería a decir, lo superó en cuanto a narración y comprensión de las viñetas. En la historia el Chico de Azul, quien también abandonara Villa Fábula en el anterior tomo, cruza una de las puertas y se interna en las Tierras natales en busca de su perdido amor y de una “cura” para su amigo Pinocho. Su periplo, de mundo en mundo y de peripecia en peripecia, le llevará finalmente a enfrentarse y a desvelar la identidad del malvado Adversario, aunque el resultado final de su misión no sea del todo el esperado. Retoma aquí Willingham toda la poesía, la emoción y el firme dominio de los cuentos que ya demostrara en las anteriores entregas, y aprovecha además para presentar e introducir en la trama a nuevos personajes que, sin duda, darán mucho juego.

Entre medio, justo en un momento álgido de la aventura, con el Chico de Azul en un peligro certero, se incluye un nuevo episodio de descanso para el dibujante que, sin embargo, está mucho más pegado a la historia de Villa Fábula y a las tramas que se nos habían ofrecido con anterioridad y donde, además de suscitarse nuevos misterios, se descubrirá finalmente quién era el espía que tenía el Adversario infiltrado entre las fábulas. El dibujante cumple con oficio el encargo y deja paso de nuevo a la historia de las Tierras natales para las espectaculares revelaciones y sucesos que tienen lugar a continuación.

En definitiva, si estás siguiendo ya Fábulas este es un tomo que no puedes perderte, y si no lo estás haciendo no sé a qué esperas. Fantasía en estado puro, jugando con los personajes de los cuantos antiguos y modernos, y dándoles una visión nueva, pero fiel a la esencia que cada uno de ellos ha mantenido a lo largo de los años. Recomendable, sin duda.

viernes, 23 de marzo de 2007

Reseña: Loveless 1.

Loveless 1. Vuelta a casa.

Guión: Brian Azzarello.

Dibujo: Marcelo Frusin.

Reseña de: Jamie M.

Planeta DeAgostini. Barcelona, 2007. Título original: Loveless, a kin of homecoming (contiene los número 1 a 5 de la edición en comic-book).

Tras compartir una larga etapa de Hellblazer, Azzarello y Frusin vuelven a unir sus talentos creativos para sacar adelante un western descarnado y violento, como no podía ser de otro modo proviniendo de la pluma del creador de 100 balas.

Al finalizar la Guerra de Secesión americana muchos sudistas no aceptaron la rendición y continuaron luchando por su cuenta convertidos en simples bandas de forajidos fuera de ley, tratando de recuperar lo que según su propia visión el Norte les había robado. Es en tales circunstancias en las que Wes Cutter, tras pasar una larga temporada en un campo de retención de prisioneros de la Unión y haber sido dado por muerto entre los suyos, retorna a su hogar obteniendo un frío recibimiento. Enseguida se percibe que existen muchos secretos escondidos a su alrededor, los que él mismo esconde y los que tratan de ocultarle todos los que le rodean. La historia va creciendo en una espiral de violencia, donde la simple avaricia, el deseo de venganza y el odio racial van llenando de vapor una olla a presión que puede explotar en cualquier momento.

El paso de Cutter se verá jalonado de cadáveres, mientras vamos descubriendo los verdaderos motivos que le impulsan a volver a su hogar y que convierten su simple presencia en algo similar a patear un avispero. Personaje que juega con la ambigüedad, no parece congeniar ni con sus viejos conocidos del Sur ni con los nuevos ocupantes de la Unión, buscando tan sólo estar con su esposa Ruth, quien también arrastra una terrible historia sobre sus espaldas, y, tal vez, recuperar sus tierras por el camino. Pero nada es exactamente como parece y Cutter utiliza una baraja marcada para jugar sus cartas sin aparentemente casarse con nadie. Al fin y al cabo, la guerra no ha dejado a nadie sin secuelas.

Y junto a todo ello asistimos a una historia de amor salpicada con las dosis justas de erotismo, y de la que poco a poco vamos descubriendo los desgarradores y tristes entresijos

El impactante y algo oscuro dibujo de Frusin acompaña a la perfección al estilo de la narración de Azzarello, magníficamente secundado por el color de Patricia Mulvihill. El corte sombrío, crepuscular, de una historia donde no hay “buenos”, se ve reflejado página a página por el hábil trazo repleto de sombras y negros, y los tonos pastel de la palata de la colorista. Especialmente impactantes son las escenas en que los autores mezclan el presente y el pasado de la narración, creando unas viñetas llenas de una extraña poesía de la violencia, casi contando dos historias aun tiempo; aunque por otro lado, el abuso que se intuye de tal recurso pueda llevar al cansancio del mismo al perder su inicial efecto de sorpresa y maravilla en el lector.

Si algún defecto cabe achacarle a esta obra es, tal vez, el gusto por el exceso de todos aquellos westerns provenientes del mercado del comic-book americano, el gusto por la exageración de la habilidad con las armas, el alejamiento de un cierto aire de realismo y el que siempre tenga que haber una protagonista femenina que rivalice en todo con los masculinos saliéndose de manera un tanto incongruente con el auténtico rol que imperaba en aquella época. Al fin y al cabo estamos hablando de una obra “histórica” (aunque se centre en hechos inventados) y se debe a unas formas de actuar y de pensar que no son las actuales; pero supongo que las “cuotas”, la “discriminación positiva” y la corrección política ha terminado alcanzando hasta a un autor tan transgresor como Azzarello. Sin embargo, no es este un detalle en absoluto importante como para molestar en el completo disfrute de la aventura.

Ahora sólo cabe esperar que Planeta nos ofrezca pronto nuevas entregas de Loveless, que en Estados Unidos ya va por su número 18; el final de este tomo, con ese giro argumental que se intuye poco antes, deja con muchas ganas de continuar leyendo.