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lunes, 1 de junio de 2015

Reseña: Daredevil (serie de TV)

Daredevil (la serie de TV).

Drew Goddard.

Reseña de: Alb Oliver.

Netflix. ABC Studios / DeKnight Productions / Goddard Textiles / Marvel Entertainment / The Walt Disney Company. USA, 2015. Título original: Daredevil (TV series).

Adaptación a la pequeña pantalla del personaje de Marvel que no hace mucho tuvo su versión cinematográfica, encarnado por Ben Affleck. Nunca he sido seguidor del personaje, apenas lo he visto en cruces de colecciones, por lo que si alguien con más base encuentra alguna opinión contraria, queda invitado a compartirla.

Nos encontramos ante otra avanzadilla de Marvel, supuestamente integrada en el mismo universo de su "Agents of SHIELD". Para poner en antecedentes a los que no conocen al personaje, se trata del abogado Matt Murdock, quien tras sufrir de pequeño el accidente que le hizo perder la vista, vio potenciados el resto de sus sentidos, desarrollando una especie de sónar que le permitió suplir su ceguera.

viernes, 11 de noviembre de 2011

Reseña: Thor

Thor.

Kenneth Branagh.

Reseña de: Amandil.

Paramount Pictures - Marvel Studios (2011) 115 minutos.

Llevar al cine películas de superhéroes siempre tiene sus riesgos. Especialmente cuando los personajes a trasladar del papel al celuloide podrían llegar a parecer ridículos o directamente estúpidos. Con X-Men dieron en el clavo al recaracterizar la vestimenta de Lobezno y el resto, anulando así la posibilidad de que los mutantes pareciesen vestidos como los Power Ranger o, peor aún, como si llevasen pijamas ajustados. Y desde ese éxito (porque, aunque no guste este género, hay que reconocer que el resultado es muy aceptable) todas las películas han seguido la misma estela en lo que a la apariencia del héroe se trata. Han quedado superados los tiempos del Superman de Christoper Reeve o del ultracutre Capitán América de Albert Pyun.

Así que ahora la cuestión ya no es tanto la apariencia de los protagonistas sino la adaptación de sus circunstancias y aventuras a la gran pantalla. Lo complejo es dar el salto de un público que acepta el idioma de los comics a un público que prefiere el del cine. ¿Logra Thor dar ese salto? ¿Es una película que rompe el esquema que se plasmó durante años en el tebeo para amoldarse a las palomitas y el blockbuster? ¿Es una película que puede ser disfrutada por el público que no ha leído los comics?

miércoles, 21 de septiembre de 2011

Reseña: Ojo de Halcón y Pájaro Burlón. Fantasmas

Ojo de Halcón y Pájaro Burlón:
Fantasmas.

Guión: Jim McCann.

Dibujo: David López.

Reseña de: Matt Davies.

Panini Comics. Colección Marvel Héroes. Barcelona, 2011. Tomo. 168 páginas.

En ocasiones, una obra acaba aportando más por lo que no es que por lo que se pretende que sea. Ojo de Halcón y Pájaro Burlón: Fantasmas es un cómic de superhéroes típico, sin nada que aparentemente lo haga destacar de entre la miriada de comics surgidos dentro de la franquicia Vengadores.

Pájaro Burlón, la durante años difunta y recientemente resucitada ─de forma chapucera─ esposa de Ojo de Halcón, se monta una agencia antiterrorista. Todo suena a ya visto y leído, con un chavalín experto en informática hackeando bases de datos, un trasunto femenino del Q de James Bond suministrando gadgets y armas y Dominic Fortune, personaje que dormía en el baúl de los secundarios olvidados, aportando el humor socarrón y tirándole los trastos a Pájaro. Ella y su marido, mientras tanto, se enfrentan a Fuego Cruzado y al Jinete Fantasma, villanos habituales de la pareja desde su primera aparición. Y hasta aquí, la historia. Los personajes van y vienen persiguiendo a los malos, los malos les tienden emboscadas (no tan) mortales, Pájaro y Ojo discuten por su relación...Y ya está. En resumen, poco se acerca esta serie al tono que Marvel le está dando al resto de sus series Vengadoras. Y afortunadamente, hay que añadir.

domingo, 13 de junio de 2010

Reseña: Iron Man 2

Iron Man 2.

Jon Favreau.

Reseña de:
Amandil

Paramount Pictures - Marvel Entertainment - Fairview Entertainment. 2010, 124 minutos.

Tras el indudable éxito de la primera parte de la nueva franquicia de la Marvel, era lógico y normal, que cualquier nuevo acercamiento al personaje de Iron Man repitiese algunos de los elementos que formaron parte del anterior taquillazo. Así que Iron Man 2 es, en cierto modo, un "remake" de la película anterior aplicando el sencillo principio de "más de lo mismo pero más gordo". Nueva armadura del protagonista, nueva armadura para el malo de turno, nuevo problema de salud para Tony Stark y nueva importancia del "escolta" encarnado en Jim Rhodes.

En esta ocasión, Tony Stark (Robert Downey Jr.) se encuentra en una situación bastante difícil ya que su cuerpo está siendo envenenado por uno de los componentes que necesitan las baterías que le mantienen con vida. Sus abultados conocimientos científicos sólo pueden retrasar temporalmente el fin inevitable: la muerte. Como consecuencia de ello opta por la vía de "que me quiten lo bailado" y se dedica a dar rienda suelta a sus excesos más infantiles mientras transfiere el control de las Industrias Stark a Pepper Potts (Gwyneth Paltrow), su dulce y eficaz secretaria, que se las verá y deseará para controlar la cada vez más enloquecida vida de su jefe.

Paralelamente, en la lejana Rusia, Ivan Vanko (Mickey Rourke) decide vengar la muerte en la indigencia de su padre, un reputado científico ruso que en su juventud fue colega del padre de Tony Stark, creando una nueva arma basada en la misma tecnología que sustenta la armadura de Iron Man, y logrando destruir la reputación (y de paso aniquilando) al propio Tony. Los acontecimientos terminan por unir a Vanko con el enloquecido fabricante de armas Justin Hammer (Sam Rockwell), confluyendo ambos en el papel de "los malos de la película", sin quedar exentos ellos mismos de una serie de enfrentamientos un tanto peculiares.

Y, para terminar de liar las cosas, la agencia gubernamental conocida como Escudo (Shield) infiltra a una de sus mejores agentes, Natasha Romanoff, aka Viuda Negra (Scarlett Johansson) en el entorno de Tony Stark para controlar sus actividades, protegerle y asegurarse de que termina de desarrollar un nuevo avance tecnológico que le permita mejorar su armadura y hacerla más estable.

La cosa se complica porque, según cuentan, la mera existencia de Iron Man ha provocado una especie de "paz armada" a nivel mundial puesto que él sólo es capaz de contrarrestar cualquier amenaza contra los EE.UU. Eso, en vez de ayudar, es percibido por algunos políticos como un problema ya que supone poner la seguridad del país (y del mundo) en manos de una persona que no responde necesariamente a los intereses estratégicos de Washington y que, además, es conocida por sus excentricidades (y veremos muchas a lo largo de la película). Además, se sabe que los enemigos del país (China, Corea del Norte, Irán) están intentando copiar el modelo de armadura y que, en cualquier momento, podrían dotarse de un arma tan eficiente como esa...

Los temas tópicos siempre presentes en una película de estas características y que, en cierto modo, son la esencia del género, se pueden resumir de este sencillo modo:

- Venganza: el móvil de un Mickey Rourke que cumple de sobra con un papel que consiste en poner mirada de "soy más listo que tú" y de un odioso Hammer, que interpreta magistralmente Sam Rockwell y que tiene toda la pinta de que ha venido para engrosar la fila de "villanos recurrentes".
- Amor: se comienza a resolver esa tensión emocional entre el mujeriego Tony Stark y la eficiente Pepper, al que se añade la tremenda carga erótica que añade el personaje (y los volúmenes) de Johansson, que estoy seguro que darán que hablar en próximas entregas de la franquicia.
- Humor: se sigue incidiendo en el elemento para todos los públicos por medio del sencillo mecanismo de crear personajes amables y simpáticos que, en diversos momentos (el ataque en Montecarlo o el asalto a la instalaciones Hammer), permiten rebajar un poco el nivel de desmadre ambiental. Ya se sabe, un chistecillo o comentario jocoso(a repartir los "gags" entre el personaje del guardaespaldas superado por los acontecimientos, Happy Hogan -que interpreta el director, Jon Favreau-, el propio Iron Man).
- Acción: el motor de toda la parafernalia fílmica relacionada con los superhéroes. La acertada combinación de los efectos especiales (hoy ya sólo nos sorprenden cuando están mal hechos) con unos planos que no son mareantes ni apabullantes (aún me duele la cabeza al recordar las escenas de combates en la decepcionante La Liga de los Hombres Extraordinarios).
- Moralina: Los buenos (ricos y guapos) ganan y se quedan con la chica. Los malos mueren por su enfermizo exceso de confianza. Nada nuevo por aquí.

En definitiva, Iron Man 2 es una secuela predecible y entretenida de la primera parte. Siguen existiendo vínculos entre las líneas argumentales que marcó el cómic. Así, por ejemplo, vemos al Tony Stark [levemente] alcohólico, a Jim Rhodes (ahora interpretado por Don Cheadle) enfundado en la "Armadura B" -War Machine-, comienza el romance Tony-Pepper, se acerca aún más el inicio de la saga de "Los Vengadores"). Todo ello, con una adaptación a los nuevos tiempos y con un personaje principal mucho más cercano a los estándares actuales del cine de acción en el que la vis cómica tiene un acento mucho más marcado que en el cómic (en ocasiones Robert Downey Jr. recuerda al Jack Sparrow moldeado por Johnny Deep).

Así que, si te gustó Iron Man es muy probable que disfrutes de lo lindo con esta nueva entrega a la que no le falta de nada sin ser por ello una revolución en el género de los superhéroes.

lunes, 17 de agosto de 2009

Reseña: Vengadores / Invasores 1

Vengadores/Invasores 1.
Viejos soldados, nuevas guerras.


Guión: Alex Ross, Jim Krueger.
Dibujo:
Steve Sadowski.

Reseña de: Matt Davies.

Panini Cómics. Barcelona, 2009. 176 páginas color. Formato 100% Marvel (contiene Avengers Invaders, 1-6 USA).

Retrocontinuidad. Seguro que Roy Thomas y Sal Buscema no tenían la palabreja en mente cuando crearon a los Invasores, allá por el año 69. Pero de eso se trataba, de cambiar el presente de algunos personajes introduciendo elementos nuevos en su pasado, datos y hechos que "siempre habían estado ahí", pero que los lectores desconocían. A ellos- al contrario que en la Marvel actual- el invento les salió bien, y los Invasores se consolidaron rápidamente como uno de los grupos superheroicos "clásicos", reciclando personajes de la antigua Marvel, cuando la editorial era conocida como Timely Comics. Así, el Capitán América, Namor, la Antorcha Humana, Toro y Bucky unían fuerzas contra el Eje, zurraban a los nazis y acababan definitivamente con la amenaza de Hitler (quien, en el universo Marvel, muere a manos de la Antorcha Humana, y no pegándose un tiro en un bunker)

Y después...Finalizada la guerra, los héroes se unían a otros grupos y seguían con sus vidas, y los lectores del 69 ya sabían de sobra como el Capitán America era despertado por los Vengadores o como Namor gobernaba en Atlantis. El tiempo pasó, la generación de lectores que leyó a los Invasores creció y el universo Marvel sufrió todos los cambios que puede sufrir un mundo de ficción al que cientos de guionistas y dibujantes enriquecen (o empobrecen) con sus ideas.

Y ahora nos situamos en 2008. Marvel ve cerca su 70 aniversario y decide relanzar a sus personajes más ancianos, aquellos que llevan con la compañía desde su nacimiento. Así que, para regocijo de lectores veteranos y noveles, vuelven los Invasores.

El tomo Vengadores/Invasores (no entiendo por qué los Invasores no van delante de los Vengadores, siendo estos últimos meros comparsas en el comic), recién publicado por Panini en nuestro país, no es, y se agradece, un nuevo ejercicio de retrocontinuidad. En lugar de eso, Jim Krueger y Alex Ross utilizan algo tan recurrente y simple como los viajes en el tiempo. Los Invasores están luchando contra las fuerzas alemanas en 1941 y de golpe, ¡zas!, aparecen en el Nueva York de nuestros días. Por supuesto, y en la mejor tradición del comic de supers, no tardan ni dos páginas en enzarzarse en una nueva pelea.

¿Qué lo hemos visto mil veces? Cierto, y decir mil serían pocas. Pero, como siempre, la gracia radica en como contarlo, y se nota que Krueger y Ross tienen devoción por los héroes de la Segunda Guerra Mundial, así que un argumento sencillo se convierte en la excusa para retratar a sus personajes favoritos y enfrentarlos a los miles de cambios sucedidos desde entonces. Por supuesto, alguno de los Invasores se enterará de que no llegó a viejo. Por supuesto, el clásico enfrentamiento yo-del pasado contra yo-del presente estará servido. Pero mientras los tópicos se acumulan uno tras otro la historia avanza con buen ritmo, los protagonistas tienen algunos momentos de reflexión entre batalla y batalla que son lo mejor del comic (impresionante la reacción de la Antorcha Humana al descubrir el trato que SHIELD les da a sus androides), y el ambiente a aventura clásica lo llena todo. El dibujante, Steve Sadowski, también cumple su tarea, con unos lápices correctos y varias escenas de acción muy bien narradas, aunque alguna postura resulta un tanto forzada y las tintas no siempre le favorecen.

Falta por ver si el final de la historia, que Panini publicará en diciembre, estará a la altura de esta primera parte, y si la trama del viaje en el tiempo acabará siendo algo más que una simple herramienta argumental. Pero de momento, Vengadores/Invasores 1 es un comic muy entretenido, con personajes cuidados y un ambiente que mezcla la diversión de los Vengadores de los años 80 con el tono oscuro y conspiratorio de la Marvel actual.

miércoles, 1 de julio de 2009

Reseña: Los Eternos 1. Matar a un dios

Los Eternos 1. Matar a un dios.

Guión: Daniel y Charles Knauf.
Dibujo: Daniel Acuña
.

Reseña de: Matt Davies.

Panini Cómics. Barcelona, 2009. 144 páginas. Formato 100% Marvel (contiene Eternals, 2008 series, 1-6 USA).

Los Eternos del título forman parte de ese curioso grupo de personajes de Marvel con un gran potencial ─como los Inhumanos, como Puño de Hierro─, pero que, por un motivo u otro, nunca han conseguido convertirse en primeras espadas del universo al que pertenecen. En la mayoría de los casos, permanecen en el Limbo unos cuantos años, son reflotados puntualmente con mayor o menor éxito y vuelven a su cajón. Pero esto también tiene como resultado el que dichos personajes sean diamantes en bruto en manos de autores competentes, pues sus apariciones esporádicas los han mantenido al margen de imposiciones y caprichos editoriales (el gran mal que sufren los personajes de las grandes compañías de cómic americano).

Creados por un Jack Kirby setentero de imaginación desatada, los Eternos son el resultado de una mezcla tan heterogénea como es el concepto superheroico clásico de tipos con mallas y poderes pasado por el filtro de las teorías post new-age acerca de la vida extraterrestre. Los Eternos, aunque puedan pasar por supers, son una comunidad cerrada de seres extremadamente avanzados, que lleva millones de años en el planeta y que en el pasado fueron adorados como dioses. Su némesis son los Desviantes, unas criaturas horribles surgidas del mismo tronco genético, pero que evolucionaron de forma distinta y perversa. A priori, estos conceptos son lo suficientemente atractivos para crear una historia interesante: es una serie coral, con personajes que pueden ser conducidos en distintas direcciones sin miedo a que el tono de la serie sufra demasiado, y que permite a los dibujantes lucirse imaginando mundos y criaturas extrañas. Y digo a priori, porque la penúltima revisión de los Eternos, publicada hace un par de años con Neil Gaiman a los guiones y John Romita Jr. al dibujo, se perdía en tramas secundarias insulsas y personajes poco definidos, creando muchas expectativas que se quedaban en nada. Pero no sería tan fallido el experimento (o no irian tan mal las ventas) cuando los personajes consiguieron serie regular, que es la que nos ocupa ahora.

Por un lado tenemos, una vez mas (y van...) a dos guionistas ─padre e hijo─ importados de la televisión. Los Knauf, Charles y Daniel, tampoco son novatos en esto de escribir cómics, habiendo entrado en Marvel con buen pie gracias a la serie regular de Iron Man, y tanto sus guiones para televisión como aquellos para la colección del Vengador Dorado se caracterizan por su tono oscuro, con algunos toques de humor negro, y una dosificación del ritmo adecuada. Precisamente este último punto es su mayor debilidad: la trama es interesante y expone a los personajes a situaciones difíciles sin buscar el cliffanger y el golpe de efecto ─de hecho, constantemente ironiza al respecto, con llamadas al lector al más puro estilo Stan Lee─, pero se echa en falta algo mas de inmediatez, de acción una vez que las piezas ya están situadas. No llega a ser aburrido en ningún momento, pero sí podrían eliminarse algunas páginas sin que el argumento se resintiera demasiado.

Por el otro lado, está el magnífico dibujo de David Acuña. Y es que el guión de los Knauf es bueno sin llegar a ser sobresaliente, pero el dibujo y el color de Acuña hacen que brille de forma especial, con un diseño de personajes y una narrativa espectacular.

En resumen, un tomo interesante, con una historia bien llevada y un apartado gráfico impresionante.

miércoles, 21 de mayo de 2008

Reseña:El Encapuchado.El Origen.

El Encapuchado:El Origen.

Brian K.Vaughan, Kyle Hotz y Eric Powell


Reseña de: Matt Davies

Panini Cómics. 156 páginas. Linea Max. Formato 100% Marvel

La linea Max de Marvel es el equivalente a Vértigo en DC: autores solventes que dan a personajes más o menos clásicos de las editoriales un toque más oscuro y adulto. La calidad es, en general, bastante elevada, sea porque los autores tienen mayor libertad para desarrollar sus historias o porque el formato de serie limitada evita el inevitable baile de equipo creativo que sufren la inmensa mayoría de series regulares. Es, desde luego, una linea minoritaria, y Marvel no publica –sin contar con el sempiterno Punisher de Garth Ennis- mas que dos o tres series al año bajo el sello Max, pero lo poco que aparece bien merece un vistazo, como en este caso.

El Encapuchado es una nueva vuelta de tuerca al concepto del supervillano comiquero y sus orígenes. Durante uno de sus trabajos habituales, Parker Robbins, ladrón de medio pelo, acaba casi por accidente con un extraño ser. Parker, para no marcharse con las manos vacías, le roba la capa y las botas, descubriendo que la capa le otorga invisibilidad mientras aguante la respiración y que las botas le permiten caminar por el aire. Con esta premisa, Brian K. Vaughan realizó uno de sus primeros trabajos para Marvel, y el resultado es un cómic divertido, emocionante y, sobre todo, con unos personajes magníficamente definidos. Parker Robbins es un personaje que se gana la simpatía del lector al instante; no por sus elevados valores morales o por sus acciones sin tacha sino por el aire de normalidad con el que se convierte en un supercriminal, obligado por la necesidad y, basicamente, tampoco se le ocurre nada mejor. Lo más acertado de El Encapuchado es precisamente esa nueva reescritura de lo que supone ser el villano en un cómic; alejándose de los tópicos del género sobre la venganza, el ansia de poder o las infancias traumáticas, Vaughan le da a su protagonista una vulgaridad cotidiana que lo hace brillar. En el momento en el que Parker obtiene sus poderes, queda claro que aquí no habrá una “gran responsabilidad” que le ponga control, solo la necesidad de sobrevivir un día más en las calles, de sacar a su primo de las drogas o de que su novia embarazada no conozca sus tropelías. Su mismo atuendo y sus poderes son tanto una parodia como un homenaje a multitud de personajes, con una capa roja y enorme que parece dotada de vida y un par de pistolas automáticas que le dan un toque nostálgico, casi pulp.

Acerca de los autores poco se puede decir que no esté ya dicho. Brian K. Vaughan se ha convertido en uno de los guionistas mas prestigiosos y solicitados, con obras de calidad sobresaliente como Runaways, Y El Ultimo Hombre o Ex Machina, y Kile Hotz y Eric Powell, el primero al lápiz y el segundo encargado de las tintas, son dos profesionales conocidos de sobra por los lectores, y ambos aportan un dibujo expresivo, oscuro y dinámico, lleno de sombras pero rico en detalles.

El Encapuchado. El Origen es sobre todo una obra entretenida, llena de acción y de humor negro, con un guionista y un dibujante cuyos estilos se combinan a la perfección. Recomendada a todos los que quieran un tebeo de superhéroes que se salga de lo habitual y que enseñe el "otro lado", donde los villanos tienen que ganarse el pan de cada día. Porque, al final, los malos siempre molan más.

martes, 23 de octubre de 2007

Reseña: The Ultimates Vol. 2

The Ultimates Volumen 2

Mark Millar y Brian Hitch

Panini Cómics, 48 págs. Ocho números dobles mas dos anuales.

Reseña de: Matt Davies

Cuando a mediados de 2002 Marvel publicó el primer volumen de The Ultimates, compuesto por catorce números, la crítica y los lectores lo aclamaron rápidamente como mejor cómic del año. Y lo cierto es que el elaborado guión de Mark Millar y el dibujo detallista hasta casi ser obsesivo de Brian Hitch combinaron a la perfección, otorgándole a la serie un ritmo de película de gran presupuesto, con escenas espectaculares pero sin caer en el error de olvidarse de los personajes. Los autores jugaban con la nostalgia de los lectores, ofreciéndoles iconos clásicos convenientemente modernizados y actualizados, inmersos en la cotidianeidad, de manera que parecieran más “reales” que sus homónimos del universo Marvel tradicional, el que idearon Lee y Kirby hace ya más de cuarenta años.

El único "fallo" que se le puede achacar a este segundo volumen de The Ultimates es que ha perdido el factor sorpresa de la primera parte. El problema de crear escuela es que lo que has ideado pronto dejará de ser original. Así, durante los últimos años nos hemos acostumbrado tanto a la linea Ultimate y a su estilo narrativo que el regreso de los Ultimates ya no viene precedido por la emoción y el asombro de la primera parte. Da una sensación de ya leído, de repetición de esquemas, que en ningún momento lastra la lectura pero que ya no tiene la frescura del primer volumen.

Cuidado, que eso no quiere decir que Ultimates vol. 2 sea un mal cómic o sea aburrido. De hecho, los autores, conscientes de lo que hicieron en la primera parte y de que la serie que ellos crearon pasará a otras manos al finalizar este volumen, se esfuerzan porque no decaiga la acción. Introducen traidores en el grupo, juegan al despiste (de forma un poco tramposa, eso sí, pero perdonable) y, sobre todo, buscan la espectacularidad, tanto en las numerosas batallas como en los momentos de calma. El dibujo de Hitch sigue siendo brillante, quizás algo más sucio que en etapas anteriores, pero es un cambio que se adapta bien a la historia. Los dos anuales, dibujado el primero por Steve Dillon y el segundo por Deodato Jr., con guión de Charlie Huston, simplemente cumplen con su función de relleno, aunque Huston sabe dejar su impronta personal en la historia, con un ritmo y unos diálogos brillantes.

En mi opinión, un gran (en todos los sentidos) cómic de supergente, que, a pesar de haber perdido el brillo de la novedad, sigue siendo lo mejor de la linea Ultimate. Ahora solo nos queda esperar temerosos el volumen 3. Y es que las últimas páginas de estos Ultimates cierran de forma tan perfecta la historia comenzada hace años- con homenaje a Lee y Kirby incluidos- que Jeph Loeb y Joe Madureira, futuros autores de la continuación, lo van a tener difícil para estar a la altura.

jueves, 12 de julio de 2007

Reseña: Ms. Marvel 1. Lo mejor de lo mejor

Ms. Marvel: Lo mejor de lo mejor

Brian Reed, Roberto de la Torre y Jimmy Palmiotti

Panini comics. 120 páginas. Rústica.

Reseña de: Matt Davies

Panini editó hace un par de meses el primer tomo de la nueva serie regular de Ms. Marvel, guionizado por Brian Reed -según Marvel, digno discípulo de Brian Michael Bendis- y dibujado por el compatriota Roberto de la Torre. La premisa no era mala: una nueva colección con una heroína que lleva dando tumbos por el universo Marvel los últimos treinta años pero que nunca ha sido demasiado popular ascendiendo a primera categoría, mostrando sus intentos por conjugar una vida personal de superestrella mediática y su carrera superheroica. Sin embargo, Brian Reed abusa de tópicos y de situaciones comunes y olvida hacer de Carol Danvers un personaje atractivo. Porque, en un universo en el que hay féminas tan notables-y con colecciones tan bien escritas- como Hulka o Jessica Jones, Carol/Ms. Marvel, o cualquier otro héroe con pijama que se limite a liarse a guantazos con alienígenas, resulta aburrido.

Es cierto, eso sí, que Reed da algunas pinceladas de humor de vez en cuando (donde más se nota la influencia Bendis), y también es loable el que se esfuerce por mantener la continuidad de la historia y de los personajes, trayendo villanos del pasado y utilizando sucesos como el crossover Dinastia de M para enriquecer la historia. Pero el resultado final, sin ser completamente negativo, no aporta absolutamente nada al cómic de superhéroes, y se lee con una permanente sensación de déjà vu. Es probable que si Reed hubiera optado por hacer más hincapie en la dualidad estrella de la tele/heroína de la protagonista la obra hubiese ganado en interés y evitado situaciones previsibles.

El dibujo de Roberto de la Torre es similar al guión de Reed: no es malo- de hecho, en algunas páginas es bastante espectacular, recordando a Alan Davis, y en general resulta agradable- pero le falta definición a la hora de dibujar rostros y escenas de acción. A pesar de esto último, parece apuntar maneras y resulta lo suficientemente prometedor para prestar atención a sus futuros trabajos.

Dos últimos detalles: la molesta sensación de que falta una de las páginas finales (o es eso, o no hay pelea final contra el maloso) y las maravillosas portadas de Frank Cho (sí, yo soy uno de esos inocentes que ven una portada espectacular y piensan "Eh, si la portada es bonita el interior no puede ser malo" Luego pasa lo que pasa...)

En resumen, un cómic flojo que solo entretendrá al lector menos exigente.

jueves, 22 de marzo de 2007

Reseña: Caballero Luna 1. El fondo

Caballero Luna: El fondo.

Charles Hudson y David Finch.

Reseña de: Matt Davies.

Panini comics. 152 páginas. Colección 100% Marvel.

Cuando leí en la contraportada del tomo que acaba de editar Panini con los seis primeros números de la nueva colección del Caballero Luna “escrito por el famoso novelista Charlie Hudson” me invadió la desconfianza. Me vinieron a la mente Joss Whedon o Allan Heinberg, autores ajenos al mundo del cómic que luego han realizado trabajos magníficos; pero también me acordé de Orson Scott Card o Reginald Hudlin y sus desastrosos Ultimate Iron Man o Spiderman. Hudson bien podía ser uno de estos últimos, y el que estuviera acompañado por el dibujante David Finch − cuyos últimos trabajos en Marvel están llenos de tintas innecesarias y rostros forzados hasta resultar casi grotescos− tampoco auguraba nada bueno.

Pero, afortunadamente, me equivocaba de nuevo.

Lo primero que llama la atención de estos números es el tratamiento brutal y directo del personaje. El Caballero Luna apareció en 1972 como antagonista de Werewolf by Night, y durante años vagó por ese limbo al que están destinados los superhéroes de segunda fila: un par de series regulares de discreto éxito y una lista más o menos extensa de cameos en el resto de títulos de la editorial. Y es que el aire a Batman de todo a 100 que poseía no lo convertía precisamente en un personaje atractivo ni fácil de escribir, de manera que tan pronto se convertía en un investigador de lo sobrenatural como en un luchador urbano como entraba a formar parte de los Vengadores. Tantos fueron los cambios que sufrió que durante un tiempo el mismo Caballero Luna tuvo varias identidades civiles, que en el fondo no hacían sino reflejar su personalidad esquizoide. Sin embargo, la nueva serie deja bien claro quien es el Caballero Luna: un sociópata, un individuo que necesita causar dolor para sentirse realizado, que elige descargar toda esa rabia en los criminales por el simple hecho de que puede hacerlo, y que si por algún motivo− como las lesiones que sufre en el cómic− no puede vestir la capa y las mallas, se convierte en un ser autodestructivo y peligroso para los que le rodean, como su novia Marlene y su amigo Frenchie, que aquí, lejos de ser los sidekiks de historias anteriores, se nos muestran como dos personajes complejos, con mucho que ocultar y cuyas vidas han quedado definidas (para mal) por su relación con Marc Spector.

La narración está llevada con acierto y fuerza, construyendo una historia aparentemente sencilla (la vuelta a la acción del personaje) poco a poco, tomándose más tiempo para mostrar los horrores que esconde la mente de Spector que para hacer un comic de acción. Pero eso sí, cuando llega el momento de la acción, David Finch se luce como nunca, realizando su mejor trabajo hasta la fecha. Lástima que solo lo vayamos a disfrutar dos números más, porque su estilo se adaptaba perfectamente al tono de la obra.

Un cómic de superhéroes con un toque de novela negra contemporánea, bien dibujado y mejor escrito. Sin duda, una colección a seguir.